Asumir responsabilidades

Septiembre 11, 2022 - 11:55 p. m. 2022-09-11 Por: Alfonso Otoya Mejía

Es increíble ver como todos los días funcionarios de distintos niveles, que ocupan posiciones se lavan las manos frente a los problemas, pero les encanta figurar cuando las cosas salen bien. Desconociendo el trabajo de los demás y mostrándose como superhéroes.

La semana pasada, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, en un encuentro donde estaba presente el presidente Petro, tuvo que recordarle al alcalde de Medellín que muchas de las cosas por las cuales se reconoce hoy a Medellín, y de las cuales el alcalde se vanagloriaba en su discurso, son el resultado de años de esfuerzo colectivo. No corresponde exclusivamente a los 3 últimos años de gestión.

En Cali la situación es un poco diferente, pero va en la misma línea del autoelogio, la falta de autocrítica y humildad. Tenemos a una ciudad inmersa en el caos, donde son pocos los hechos por rescatar. Por esta razón y para poder justificar su nula gestión, los funcionarios apelan a cifras engañosas para mostrar una realidad distorsionada que dista mucho de la ciudad que vivimos los caleños.

Hace unas semanas, en un debate en redes sociales que tenía el alcalde Ospina con otro político regional, salió a mostrar unas reducciones en el número promedio de homicidios. Sin embargo, citó cifras estadísticamente no comparables para justificar una buena gestión.

Aunque esto se lo evidenciaron numerosas personas, lo más grave fueron los hechos posteriores. Salieron las cifras de sicariato, y nuestra ciudad ocupó el penoso primer lugar muy por encima de otras ciudades capitales. Pocos días después en una sola noche se presentaron 8 homicidios. El sol no se puede tapar con un dedo y manipulando cifras y haciendo publicidad, no cambiará la penosa realidad de violencia que está viviendo Cali.

Durante meses el alcalde se enorgullecía porque iba a lograr a través de Emcali incursionar en la generación de energías limpias. Fueron meses de discursos y promesas. Sin embargo, cuando Emcali adjudicó el contrato y algunos líderes regionales mostraron con pruebas lo anormal de la adjudicación, el alcalde lo único que tuvo para decir era que él no es quien contrata. Se le olvida que es el presidente de la junta directiva de la compañía, que fue él quien nombró al gerente de Emcali encargado de adjudicar el contrato, y parece que también se le olvidó que la alcaldía es el accionista de la empresa que comete la irregularidad. Nada de eso importa porque el alcalde solo dice que eso no es con él.
Afortunadamente fue tal la presión ciudadana que el contrato no fue finalmente adjudicado por Emcali.

Podría seguir enumerando ejemplos para comprobar la falta de pantalones de nuestros dirigentes a la hora de asumir y reconocer responsabilidades reales. Sin embargo, debo reconocer que en todos los casos mencionados anteriormente se repite un hecho que brinda esperanza. Se destapó al tramposo y mentiroso. Esto debe ser nuestro aliento para no quedarnos callados. No podemos permitir que con narrativas acomodadas se oculte la realidad. No les podemos permitir a nuestros mandatarios que ignoren sus responsabilidades y que solo hagan presencia para las fotos y para alimentar su ego.

La democracia exige compromiso de todos y no consiste solamente en votar cada 2 o 4 años. Insisto en la veeduría y control ciudadano. Cuando más solos y robados nos sentimos es cuando más debemos actuar.
Necesitamos que nuestros gobernantes empiecen a asumir sus responsabilidades sobre lo bueno, pero también sobre lo malo.

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