Tenderete

Noviembre 26, 2020 - 11:35 p. m. 2020-11-26 Por: Alberto Silva

Ahora que se ha puesto de moda el mestizaje a nivel mundial, del cual no escapa ningún grupo étnico de todos los países del planeta tierra, es procedente conocer cómo ha sido la participación de Colombia en él a partir de la conquista. Causa curiosidad a nivel internacional que un país como el nuestro azotado por tantos conflictos guerreros, sea capaz de producir gente destacada que causa admiración en todos los órdenes de la vida del mundo: literatura, arte, deporte, ciencia y especialmente en la música.

Existe un atractivo programa musical televisivo llamado ‘Tenderete’, emitido desde el archipiélago de las Islas Canarias que nos explica cómo operó el mestizaje de españoles y americanos desde la época de la conquista. El archipiélago era la última pedana con que contaba España para dar el salto triple por encima del Atlántico hasta las islas de las Antillas y de ahí al continente americano. A las islas Canarias, llegaban los navegantes españoles procedentes de todas las regiones continentales del reino, para abastecerse de agua, alimentos y vituallas para la larga travesía. Eran entonces las siete islas Canarias, ‘ramo de flores que brotan de la mar’, como dice la canción-himno, el sitio estratégico obligado para el tránsito desde España a América. Allí confluían -por sangre le viene al galgo- todas las vertientes étnicas que poseían los españoles: celtíberas, griegas, romanas, moras, judías y gitanas para amestizarse aún más durante tres siglos de coloniaje con los grupos indígenas americanos y africanos hasta nuestra Independencia.

Y es así como los canarios han preservado el lindo grupo étnico exhibido ahora en su programa ‘Tenderete’, fenotípica y genotípicamente igual al que aportó España en esos entonces para lograr el mestizaje que forma parte de nuestra actual nacionalidad colombiana. La presencia de los canarios en Colombia se nota fácilmente con sólo visitar las regiones de más antiguo coloniaje como Boyacá, Cundinamarca y los Santanderes. La arquitectura, la música y la vestimenta, denota que por estos territorios en su momento pasaron y dejaron sus hábitos, costumbres y su música.

En las islas Canarias todos cantan. Se encuentran hombres y mujeres solistas de alto turmequé hasta debajo de las piedras. Igualmente las composiciones musicales tradicionales como folias, seguidillas, malagueñas, isas y saltonas que se asemejan a nuestros bundes, bambucos, joropos, pasillos y guabinas, lógico que con diferentes cadencias lo mismo que los instrumentos musicales correspondientes.

Caso especial se da con nuestra región caribe donde operó también la hibridación instrumental que pasó por Canarias desde el África y Europa, rumbo a Colombia en forma del sonoro tambor, caja de bellas armonías, que como al sonar les coqueteó a la cumbia, al porro y al vallenato, estos quedaron prendados de su melodía. Nuestro aporte indígena ha sido la “guacharaca” elaborada a partir de los tallos de la Palma de Corozo, producida en abundancia en los sabanales del Cesar y el Magdalena, que les da el son a nuestra encantadora música caribeña. Las lira castellana de poetas que poseemos nos llegó haciendo escala también en Canarias; lo comprueba el programa Tenderete.

Caso especial se dio con las semillas de Canarias: nuestro prócer de la Independencia General José María Cabal Barona a su regreso de prisión en las cárceles de España y cumplidos seis años de esos retiros espirituales, por haberle ayudado al también prócer Antonio Nariño a publicar los “Derechos del hombre” pasó por la isla de Tenerife y embargado por tanta belleza, bautizó con ese nombre a un hermoso lugar suyo caracterizado hoy por la producción agrícola en el Municipio de El Cerrito en el Valle del Cauca. Hermosa forma de explicar las raíces ancestrales para enriquecer nuestras ascendencias que en el caso de Colombia son múltiples.

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