Reclamo patrio

Reclamo patrio

Enero 27, 2019 - 11:55 p.m. Por: Alberto Silva

Al final del período presidencial de Ramón González Valencia a principios del siglo pasado, las altas dignidades de su gobierno cayeron en la cuenta de que carecían de un documento escrito sobre la historia patria de Colombia para celebrar el primer centenario de la Independencia ya cercano. No tenían fecha precisa para celebrarlo, ni tampoco los elementos primarios de historiografía para acometer un adecuado escrito de esa naturaleza. Resolvieron entonces realizar un concurso para establecer el texto de enseñanza de la historia patria de la nación, que incluiría por supuesto, su punto de partida: la Guerra de la Independencia.

Los participantes del evento no tenían los elementos que ahora disponen los historiadores modernos: bibliotecas públicas eficientes, impresoras, computadores, celulares, Internet, valiosísimos trabajos de investigación de universidades, técnicas forenses de alta inteligencia, fotografía, cine y otros adelantos propios en la historiografía de punta como es la de hoy.
La carencia de esos adelantos hizo que cometieran errores, imprecisiones y omisiones que los llevaron a escribir la historia patria con base en testimonios de segundas y terceras personas de provincia. Como no contaban todavía con carreteras ni ferrocarriles y los hermanos Wright apenas terminaban de inventar el aeroplano, no podían hacer presencia en los teatros donde se dieron episodios guerreros y actos heroicos. Entonces utilizaron como fuentes los correos con personas en sitios muy distantes de la capital o las versiones orales y escritas de quienes desde allá llegaban a caballo hasta Santafé de Bogotá. Desde Cartagena era una travesía de mes y medio. De Popayán un mes, lo mismo desde Cali. Los estafetas de Pasto hacían el recorrido en dos meses. Así entonces, son apenas justificables los sesgos e inexactitudes de los historiadores de aquellos tiempos, pero imperdonables las imprecisiones y parcialidades de los del Siglo XX y los de hoy, a quienes les da pánico revaluar la Historia para presentarla a la nación como debe ser.

El valle geográfico del río Cauca es la región más afectada por el modo de presentar la historia patria sesgada a los colombianos. Solo como ejemplo vale recordar, que en su cuenca hidrográfica comenzó y terminó la gesta bélica de la Independencia colombiana, con las batallas memorables de el Bajo Palacé, la primera, seguida luego de la Primera batalla Naval de Independencia en Iscuandé en los mares de Colombia en el Pacífico, y la de Bomboná, última en el suelo patrio 12 años después de la primera en las faldas del Volcán Galeras. Las tres, de carácter trascendental con participación masiva vallecaucana, han sido ignoradas sin razón por el Estado en las efemérides patrias.

A pesar de la deficiente historia patria concebida, se logró su enseñanza en escuelas y colegios en el siglo pasado hasta 1982 cuando una disposición del Ministerio de Educación, suprimió de forma absurda la cátedra de 73 horas en los años escolares, con el consecuente deterioro intelectual del alumnado creando una inmensa laguna histórica en la mente de toda la juventud de Colombia. De ahí la falta de sentido de pertenencia y usencia de respeto por los símbolos patrios que lleva al desconocimiento casi radical de los principios básicos de todo ser humano: edad, dignidad y gobierno.

Con a la aprobación de la Ley 1874 de la República del 27 de diciembre de 2017, comienza de nuevo la cátedra de Historia en las escuelas y colegios. Una Comisión Nacional ha de elaborar el pensum correspondiente. Todas las regiones de Colombia tendrán la oportunidad de reclamar créditos y homenajes a sus próceres, héroes y actos civiles y militares protagonizados en sus provincias durante la gesta emancipadora. Reclamo que reafirma el sabio lema de que: Cuando se descubre la verdad, se debe reescribir la Historia.

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