Palmira

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Junio 30, 2020 - 11:55 p. m. Por: Alberto Silva

Cada que alguien cruza a la banda oriental del río Cauca por los puentes de Juanchito, Paso del Comercio o El Paso de La Torre, de inmediato pisa terrenos del municipio de Palmira, urbe colombiana de 400 mil habitantes constitutiva del Departamento del Valle del Cauca. La cercanía con su hermana Cali, le hace perder al visitante la visión del protagonismo palmirano en la vida del país. Veamos entonces algunos pocos de los muchos que posee en sus 247 años de vida. Y cómo lo primero que deslumbra al visitante son los cultivos de caña, que a algunos deja ‘petronizados’, entonces comencemos por ahí.

Teniendo como ejemplo las ejecutorias de Santiago Martín Ëder, quien había traído a Palmira por el camino Buenaventura - Mulaló - Paso de La Torre, la maquinaria del Ingenio Manuelita a lomo de mulas y rastras de bueyes en el año 1900, los trapicheros tradicionales vallecaucanos y sus descendientes decidieron no quedarse atrás y comenzaron su etapa de emulación con la construcción de entables fabriles para el procesamiento industrial de la caña.

En 1926 don Modesto Cabal Galindo funda el Ingenio Providencia, donde la Villa de las Palmas tiene franca ascendencia por su cercanía y aporte de obreros para la operación. Otro prohombre de la agroindustria del Valle, don Hernando Caicedo, palmirano raizal, funda en 1928 al Ingenio Riopaila y desde Palmira maneja y conduce los hilos para el desarrollo de la empresa fabril que más adelante será conocida por el país entero cuando una de sus derivaciones de mercado la llevan a fundar la fábrica de dulces Colombina. Así la ciudad se convierte en la diáspora del desarrollo agroindustrial vallecaucano.

Con la llegada de los rieles del ferrocarril en 1917 llega también la maquinaria agrícola con la cual se agiliza y tecnifica el roturado de tierras, labor anteriormente lenta y dispendiosa. ‘Industrias Metálicas de Palmira’ (ya desaparecida) es fundada en 1926 y se inicia otra área manufacturera que hará historia en Colombia.

En la segunda década del Siglo XX comienza la importación en forma continua de razas nórdicas bovinas europeas para la producción de carne y leche en el trópico. Empieza así a generarse uno de los mayores desarrollos en producción bovina en el país que lleva a la absorción de las razas criollas por razas cebuinas hasta casi su total desaparición. Si bien se logró la aclimatación de las razas foráneas en el Valle del Cauca, especialmente en Palmira y Buga después de un proceso de más de 60 años donde muchos hatos ganaderos de leche de la más alta calidad lograron posicionarse como los mejores de Colombia, los vaivenes económicos los llevó a ir a parar a territorio venezolano en la década de los 70 y se perdió el esfuerzo de tantos años.

En los años 30 del siglo pasado en varios municipios del Valle se producen fundaciones de ingenios azucareros como Mayagüez, Bengala, Perodías, La Industria, María Luisa, La Carmelita y San Carlos. Hernando Caicedo Caicedo en plena Segunda Guerra Mundial con sus hijos funda el Ingenio Central Castilla y por la misma época los hermanos Modesto y Alfonso Cabal Madriñán junto con sus primos Carlos y José María Becerra Cabal todos nativos de la Villa del Palmar fundan al Ingenio Pichichi.

El origen de la investigación sobre la caña se dio en la Granja Agrícola Experimental de Palmira y el ingeniero agrónomo chocoano Guillermo Ramos Núñez su principal investigador. La Asociación de Cultivadores de Caña, Asocaña, se gestó en la Cámara de Comercio de Palmira, con la anuencia y el impulso de Jorge Valencia Quintero, Jaime Lozano Henao y Guillermo Barney Materón.

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