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¿Por qué fracasó la paz entre Estados Unidos e Irán? Las razones detrás de la nueva escalada

Los acuerdos anunciados hace apenas unas semanas no lograron consolidarse. La reanudación de las hostilidades reabre las tensiones en Oriente Medio y revive la incertidumbre geopolítica.

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Los recientes ataques entre Estados Unidos e Irán evidencian el fracaso de los intentos de desescalamiento y reabren el riesgo de una guerra regional de mayores proporciones. Las hostilidades se reanudaron semanas después de los anuncios de paz entre Washington y Teherán.
Los recientes ataques entre Estados Unidos e Irán evidencian el fracaso de los intentos de desescalamiento y reabren el riesgo de una guerra regional de mayores proporciones. Las hostilidades se reanudaron semanas después de los anuncios de paz entre Washington y Teherán. | Foto: Foto tomada de video Agencia Viory

22 de jul de 2026, 03:01 a. m.

Actualizado el 22 de jul de 2026, 03:01 a. m.

La posibilidad de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán duró poco. Lo que parecía ser un avance diplomático para reducir las tensiones en Oriente Medio terminó convirtiéndose en una tregua frágil que hoy parece haber quedado en el papel.

Nuevos ataques militares de Washington contra objetivos iraníes y la respuesta de Teherán han reavivado un conflicto que, lejos de resolverse, vuelve a poner en alerta a la comunidad internacional por sus posibles consecuencias políticas y económicas.

La escalada ocurre después de que ambos países anunciaron un memorando de entendimiento que contemplaba medidas ambiciosas, entre ellas el cese de las hostilidades, la reactivación de las actividades comerciales por el estrecho de Ormuz y la eventual eliminación de algunas sanciones estadounidenses sobre Irán. Sin embargo, el proceso de negociación se estancó antes de que pudiera traducirse en cambios concretos.

Irán anunció nuevo cierre del estrecho de Ormuz.  Estados Unidos está atento.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo, vuelve a ser uno de los principales focos de preocupación para la economía global. | Foto: Colprensa

Para Gustavo Quintero Aguirre, politólogo e internacionalista, “fue un acuerdo muy ambicioso en medio de fuertes ataques en los que Estados Unidos intentó generar un cambio en las preferencias de política exterior del régimen iraní y controlar las rutas de transporte comercial en el estrecho de Ormuz”.

De acuerdo con el analista, el fracaso de las negociaciones refleja una característica de la política exterior del presidente Donald Trump: la búsqueda de acuerdos rápidos que produzcan una sensación inmediata de éxito político, aunque sin las condiciones necesarias para garantizar su sostenibilidad.

“El carácter gerencial de Trump genera primeras sensaciones de eficiencia y eficacia en la reducción de la incertidumbre, pero a largo plazo la fragilidad de los acuerdos alcanzados demuestra la incomprensión de los diferentes contextos conflictivos en los que se involucra Estados Unidos”, señaló.

La paz chocó con los intereses de cada actor

La reanudación de las hostilidades también pone en evidencia que las partes involucradas tienen objetivos y tiempos completamente distintos.

Juan Nicolás Garzón, analista y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, considera que esa diferencia fue determinante para que los anuncios de paz no prosperaran.

Mientras Estados Unidos busca una victoria rápida que pueda traducirse en un logro político para la administración Trump, Irán tiene una lógica distinta, plantea.

“El régimen iraní lleva años en el poder, ha sufrido golpes muy duros, pero aun así Estados Unidos no ha logrado impulsar una transición. Es un régimen profundamente enquistado en el poder y sus tiempos son completamente diferentes”, explica el docente.

Según él, Teherán no busca resultados inmediatos, sino garantizar su permanencia y resistir las presiones externas, una estrategia que dificulta cualquier acuerdo acelerado.

A esto se suma el papel de Israel, otro de los protagonistas de la crisis regional. Para el académico, el gobierno de Benjamín Netanyahu también enfrenta presiones políticas internas y la necesidad de mostrar resultados militares, lo que reduce los incentivos para impulsar un proceso de paz de largo aliento. “Israel tampoco ha logrado conseguir un triunfo militar evidente en la región”, afirma.

Israel a Irán
La nueva escalada militar revive los temores de una confrontación prolongada en Oriente Medio y de sus efectos sobre la economía global. | Foto: Redes sociales

El resultado es un escenario en el que ninguno de los actores principales parece dispuesto a ceder lo suficiente para alcanzar un acuerdo duradero y esa falta de consensos ha abierto una nueva fase de incertidumbre en Oriente Medio.

En las últimas semanas, la confrontación ha trascendido las fronteras de Irán e Israel y ha generado preocupación en otros países de la región.

El temor es que el conflicto pueda escalar y comprometer la estabilidad de una de las zonas más estratégicas del planeta, especialmente por su importancia para el comercio mundial de petróleo y gas.

“Irán sigue siendo un país grande, militarizado y con estructuras sólidas que le han permitido mantenerse en el poder. Eso ha sido muy distinto de lo que muchos actores en la región y Estados Unidos esperaban”, sostiene Garzón.

La persistencia del régimen iraní y su capacidad de respuesta han demostrado que cualquier intento de modificar el equilibrio político de la región será mucho más complejo de lo que algunos gobiernos habían previsto.

Lo cierto es que la crisis también revive los temores sobre el futuro del estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio internacional.

Por esta vía marítima transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo y cualquier alteración en su funcionamiento tiene repercusiones inmediatas en los mercados internacionales.

De hecho, durante las semanas de mayor tensión surgió el temor de un eventual cierre del estrecho, un escenario que habría generado un fuerte impacto en la economía global.

Petróleo, inflación y nuevas presiones económicas

Las consecuencias de una prolongación del conflicto no se limitan al ámbito geopolítico.

La reanudación de las hostilidades vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de un incremento en los precios internacionales del petróleo y de sus derivados.

Para Quintero, el primer efecto sería un aumento en los costos de producción de combustibles y un encarecimiento de numerosos sectores industriales que dependen de la energía.

“El aumento de los precios del petróleo significa presión para la producción de combustible y de sus derivados. También aumenta los costos de producción dentro de diferentes sectores industriales a nivel global”, indica el analista.

Juan Nicolás Garzón coincide en que el mercado energético es uno de los más expuestos a la crisis. “Habrá un impacto nuevamente en los energéticos y en el nivel de precios en Occidente, algo que a Estados Unidos no le conviene para nada”, asegura.

Irán asegura que ha matado o herido a 200 militares estadounidenses en su contraataque regional.
Según el balance oficial de Estados Unidos en la guerra con Irán, la cifra de muertos ascendió a 14 militares y más de 400 heridos. | Foto: Colprensa

Las consecuencias podrían sentirse especialmente en Europa, una región que todavía enfrenta los efectos económicos de la guerra entre Rusia y Ucrania y que mantiene una importante dependencia de los suministros energéticos.

Además, un encarecimiento del petróleo suele traducirse en mayores presiones inflacionarias, un fenómeno que afecta directamente el costo de vida y que podría obligar a los bancos centrales a replantear sus estrategias monetarias.

Otro de los efectos inmediatos del conflicto sería la interrupción de las cadenas de suministro globales. La incertidumbre en Oriente Medio genera mayores costos para el transporte marítimo, encarece los seguros de carga y puede provocar retrasos en el comercio internacional.

Según Quintero, esta situación podría incluso aumentar el interés por buscar rutas alternativas para el comercio de hidrocarburos.

“Esto genera retrasos en el comercio internacional y presión para el sector logístico, lo que encarece el transporte y el envío de mercancías a nivel global”, explica.

Por ahora, el escenario más probable es el de una prolongación de las tensiones. La complejidad de los intereses en juego y las dinámicas políticas de cada país hacen que una salida negociada siga siendo difícil.

Así, lo que comenzó como una promesa de desescalamiento, terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de inestabilidad internacional.

Comunicadora social y periodista, egresada de la Universidad Santiago de Cali, con diplomado en Derechos Humanos. Apasionada por contar y transmitir historias, con interés en cubrir temas políticos, sociales y judiciales.

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