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Misterioso hallazgo en el desierto del Sahara: descubren un tumba de piedra construida hace más de 4.000 años
Las cuatro cuentas de cáscara de huevo de avestruz halladas en la excavación junto al esqueleto, probablemente parte de un adorno personal.
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25 de oct de 2026, 01:34 p. m.
Actualizado el 25 de oct de 2026, 02:06 p. m.
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Investigadores de la Universidad de Girona y del Ministerio de Cultura saharaui, junto a otras instituciones científicas, determinaron que un monumento funerario de piedra de 54,5 m de longitud situado en Lawash el Telli, Sáhara Occidental, fue construido hace entre 4.100 y 4.400 años, aprox. 2.467–2.150 a. C.
Los resultados, que se publican en African Archaeological Review, se basan en campañas de campo iniciadas en abril de 2018 y en análisis de laboratorio finalizados en 2025.

El conjunto, el primero de este tipo en la región con datación absoluta, confirma el uso del monumento como sepultura individual, aunque su función arquitectónica exacta y la identidad cultural de sus constructores siguen en estudio. El túmulo se ubica en el borde oriental de Sluguilla Lawash, junto al cauce seco de un uadi, en una zona donde también afloran grabados rupestres.
La estructura presenta un túmulo ovalado principal de 12,5 m de longitud desde el que se prolongan hacia el este dos hileras paralelas de losas de caliza local, apiladas sin mortero y que se aproximan en sus extremos sin llegar a tocarse —las denominadas “antenas”—. Según el equipo, la magnitud y el peso de los materiales sugieren que la obra pudo realizarse por un grupo relativamente reducido sin necesidad de maquinaria especializada. Durante la intervención de abril de 2018 se excavó solo una sección para preservar la integridad del resto del yacimiento.
En la cámara inferior del túmulo se recuperó el esqueleto de un único individuo depositado directamente sobre el terreno natural; estaba en decúbito supino con eje norte–sur, cabeza hacia el sur y miembros inferiores flexionados hacia el oeste. El desgaste dental indica que se trataba de un adulto de entre 25 y 35 años.
El estado de conservación ósea, muy afectado por el clima desértico, impidió conservar la pelvis y, por tanto, determinar el sexo del individuo. Junto al esqueleto aparecieron cuatro cuentas anulares de cáscara de huevo de avestruz; no se registraron otros elementos de ajuar que permitan adscribir el enterramiento a un grupo cultural concreto.
La datación presentó dificultades iniciales porque el colágeno óseo estaba degradado y no permitió resultados por radiocarbono convencionales en 2018. Para sortear ese problema, en 2025 se analizaron dos muestras del componente mineral del hueso (bioapatita) en un laboratorio especializado; ambos análisis ofrecieron rangos concordantes que sitúan el entierro entre 4.417 y 4.100 años calibrados antes del presente.
El hallazgo abre nuevas preguntas sobre las prácticas funerarias y las redes de interacción en el Sáhara Occidental durante el tercer milenio a. C., y los investigadores anuncian más estudios para aclarar su contexto cultural y funcional.

Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.
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