Fidel Castro: la vida de un hombre que se hizo mito

Fidel Castro: la vida de un hombre que se hizo mito

Enero 09, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co
Fidel Castro: la vida de un hombre que se hizo mito

Fidel Castro, líder de la revolución cubana.

Polémico, revolucionario, admirado u odiado. Como sea, el líder de la Revolución Cubana marcó huella en la historia. Acá, el perfil de un hombre que sobrevivió a más de 630 intentos de asesinato.

Desafiar cara a cara a Estados Unidos durante medio siglo, construir un estado comunista a tan sólo 145 kilómetros del sur de La Florida y sobrevivir a más de un centenar de intentos de asesinato estadounidenses, le aseguran a cualquier ser humano un lugar indiscutible en los sitiales privilegiados de la historia contemporánea.Pero no es sólo ese tridente de hitos los que harán que Fidel Castro Ruz, el hombre que desató el llanto de millones y los festejos de otros tantos, vaya a ser recordado como uno de los íconos políticos del mundo. Indudablemente, la partida de quien fuera el mandatario más longevo del planeta significará un quiebre en la historia no sólo de Cuba, sino de toda América Latina.Como un líder neurótico, narcisista y cuya única prioridad es "mantenerse en el poder", lo definió la CIA en 1961, apenas dos años después de la Revolución cubana y de que Castro fuera nombrado Primer Ministro de la isla. Sin embargo, ese punto de vista es uno de los infinitos que pueden fraguarse cuando se trata de Fidel. Uno, entre los odios, las admiraciones, acaso la indiferencia, que el hombre que más ha desafiado a la mayor potencia del mundo puede generar. Castro nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, una pequeña localidad del municipio de Mayarí, en la provincia de Holguín, este de cuba; era el tercero de siete hermanos. Sus padres eran dos analfabetos que apenas sabían leer, Ángel Castro y Maria Luisa Argota, y quienes, a pesar de sus limitaciones, vieron en el niño una inteligencia superior y particular. Con cuatro años comenzó a estudiar en una pequeña escuela en su pueblo natal. A causa de su destacada inteligencia, sus padres decidieron enviarlo a Santiago de Cuba a la edad de 6 años. Desde ese entonces cursó sus estudios de primaria y bachillerato en 3 colegios más y se graduó de bachiller en 1945 en el colegio Belén, de La Habana, en el que fue seleccionado mejor deportista de su curso.De hecho, durante su juventud, y hasta que su salud se lo permitió, Castro fue un aficionado a los deportes. En la universidad fue pitcher de béisbol y en una oportunidad se le ofreció probar suerte con el equipo de los Senadores de Washington (Gemelos de Minnesota) pero no tuvo éxito. En no pocas ocasiones se le vio participando junto a sus hombres de confianza y a reconocidos deportistas cubanos de actividades como basketball, tenis, atletismo y tenis de mesa.Fidel demostró un gran interés por la política, matriculándose simultáneamente en las carreras de Derecho, Derecho Diplomático y Ciencias Sociales, con la intención de obtener una beca para estudiar en Europa o EE.UU. Sus primeros pasos como líder fueron en el ámbito estrictamente universitario. Fue elegido delegado de curso y llegó a recibir amenazas de muerte tras enfrentarse a un candidato de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).Fue allí, en la universidad, en medio de los libros que se empezó a fraguar el mito que sucedería al hombre. Durante los años universitarios, Castro tuvo una vida más o menos turbulenta: como líder estudiantil, se enfrentó con otro líder apoyado por la presidencia de Ramón Grau San Martín, a quien Castro se oponía. Este enfrentamiento le valió una amenaza de muerte que nunca se concretó. En 1947, con 21 años, como presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la Federación Estudiantil Universitaria de Cua, FEU, promovió acciones para reclamar la destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, y formó parte de la Invasión de Cayo Confites, con el objetivo de derrocarlo. Sus primeros años en la academia le significaron un acercamiento a obras literarias que influenciaron su vida, y que lo convirtieron en un lector apasionado, afición que le duró hasta el final de sus días y que le valió la amistad de grandes genios de las letras a nivel mundial.Uno de ellos fue el Nobel Colombiano Gabriel García Márquez, quien consideró al líder cubano como uno de sus editores de cabecera y en varias ocasiones aseguró que Castro debía leer sus obras antes de ser publicadas, puesto que tenía “la capacidad de señalar contradicciones, anacronismos e inconsecuencias que se le pasan a los profesionales. Es un lector muy minucioso, muy constante y le rinde mucho la lectura”, declaró 'Gabo' en una ocasión.Su primer acercamiento a Colombia lo hizo Castro a los 22 años de edad, cuando fue enviado a Bogotá en 1948 como delegado de la FEU a la IX versión de la Cofnerencia Interamericana. Fidel estaba citado con el entonces candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán la tarde del 'Bogotazo' cuando el líder colombiano fue asesinado.A su regreso a Cuba, contrajo matrimonio con Mirta Díaz-Balart, una estudiante de filosofía de una acomodada familia habanera. Su viaje de bodas fue a Nueva York, donde Castro aprovechó para tratar de entrar a la Universidad Harvard para terminar sus estudios. De este matrimonio nació su primer hijo, Fidel Félix Castro Díaz-Balart. Un año más tarde, en 1950 obtuvo su diploma en leyes.Una vez graduado de la universidad, Castro fue el gestor de un sinnúmero de acciones tanto militares como políticas que hicieron eco en todo el planeta, empezando por la derrota del presidente Fulgencio Batista entre 1953 y 1959, pasando por la explusión de la OEA de Cuba, pactos económicos, militares y nucleares con la Unión Soviética y la implantación de un Estado comunista en la pequeña isla caribeña.Sus declaraciones incendiarias lo hicieron flanco de todo tipo de críticas y lo convirtieron en noticia en decenas de idiomas alrededor del mundo. Aparte de lanzar veneno a los norteamericanos y al sistema capitalista cada que empuñaba un micrófono, Fidel se declaró ateo y marxista-leninista, por lo que fue excomulgado por el papa Juan XXIII.Fue precisamente su exceso de palabras el que lo incluyó en las páginas del récord Guiness, por pronunciar el discurso más extenso en la historia de Naciones Unidas: 4 horas y 29 minutos, el 29 de septiembre de 1960. En Cuba, sin embargo, su récord fue de 7 horas y 10 minutos, durante el III Congreso del Partido Comunista en 1986.Fidel Castro ha sido el tercer jefe de Estado con mayor permanencia en el poder, detrás de la Reina de Inglaterra y el Rey de Tailandia. Al enfermar y transferir provisionalmente el poder a su hermano Raúl en julio del 2006, era el jefe de Estado más duradero del mundo.Durante todo este tiempo, según sus propias palabras, Castro sobrevivió a más de 630 intentos de asesinato, planeados principalmente por la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Algunos de ellos involucraban píldoras venenosas, cigarros tóxicos, moluscos explosivos, trajes de buceo con toxinas letales y un polvo en las botas para hacerle perder la barba y ridiculizarlo.Pero no fueron las balas, las batallas ni las ganas de presidentes como Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo de verlo muerto, las que deterioraron su vida.Su avanzada edad y una grave enfermedad intestinal, de la que nunca se revelaron muchos detalles, fueron las que obligaron a Fidel Castro Ruz a delegar el poder absoluto de Cuba a su hermano y hombre de confianza de toda la vida: Raúl.El poderoso militar vestido de verde olivo, que con su estampa hacía temblar a todo un continente y manejó a su antojo el destino de millones de personas y que, según la revista Forbes, acumuló una fortuna de más de 550 millones de dólares en su estado socialista, deja en la memoria reciente de la humanidad la imagen de un frágil anciano ataviado con sudaderas deportivas, recibiendo visitas de enfermo de personalidades como Diego Armando Maradona, Hugo Chávez y sus demás homólogos del sur del continente. El mito Ya el mito había sido forjado: los hombres barbados que habían combatido desde la Sierra de San Cristóbal habían llegado al poder en Cuba y habían realizado el sueño de la revolución. Siguieron todos los hechos que habrían de fortalecer la leyenda de la revolución: Castro se opone abiertamente a las políticas de EE.UU.; lo que le genera que el presidente Eisenhower rompa las relaciones diplomáticas con Cuba y decreta un embargo comercial destinado a ahogar la economía cubana y forzar la retirada de Castro, pues Cuba dependía casi totalmente de sus exportaciones a Estados Unidos, fundamentalmente de azúcar. Sin embargo Fidel se alinea con la URSS y recibe apoyo económico por parte de Rusia, a la vez que permitió que los soviéticos instalaran rampas para lanzar misiles contra blancos de EE.UU. en caso de una confrontación bélica. Ante su oposición a la potencia norteamericana, los EE.UU. lo empiezan a tildar como el primer dictador del hemisferio americano y emprenden una campaña secreta para asesinarlo. El crepúsculo "El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros". Esto dijo Fidel Castro en septiembre de 2010 en una de sus últimas entrevistas, concedida al periodista Jeffrey Goldberg, que escribe para la revista Atlantic Monthly. Sin embargo, días después de la publicación de la entrevista, el propio Castro desmintió la afirmación. Pero aquella frase sentenciaba de algún modo su propio destino. Dos años antes, Fidel había cedido a su hermano Raúl Castro el gobierno de la Isla. Aquella renuncia fue el 19 de febrero de 2008, cuando incluso se autodespojó del título de "comandante en jefe" y aseguró que pasaba a ser un mero "soldado de las ideas".Entre el 2008 y el 2014 Fidel salió poco en los medios. De hecho, justo hace un año fue su última aparición. Hace menos de un mes, Raúl Castro, su hermano, al lado del actual presidente de los EE.UU., Barack Obama, conmocionaron al mundo con el anuncio del restablecimiento de las relaciones entre ambos países. ¿Qué hay detrás del anuncio? ¿Qué le espera a Cuba? ¿Qué habrá de ser de la revolución?Habrá que esperar. hasta ahora, resulta apenas poético que Fidel desaparezca justo cuando Cuba decide congraciarse con los EE.UU.

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