Escuchar este artículo

Carlos de Gales, un heredero 'invicto' al Covid-19

Abril 05, 2020 - 08:00 a. m. Por:
L. C. Bermeo Gamboa,  reportero de El País

El mismo día que su madre, con apenas 25 años fue nombrada reina de Inglaterra, él, su primogénito, se convirtió en el príncipe y heredero natural del trono. Tenía 3 años y había sido bautizado por la iglesia anglicana como Charles Philip Arthur George, durante un rito realizado en el Palacio de Buckingham. Allí mismo había nacido el domingo 14 de noviembre del año 1948, a las 9:14 p.m., con un peso de 7 libras y 6 onzas.

Y desde ese 6 de febrero de 1952 cuando su abuelo, el rey Jorge VI falleció, y su madre se convirtió en la reina Isabel II, el príncipe Carlos viene cargando el título de heredero, esperando su turno desde hace 68 de sus 71 años de existencia. Durante ese mismo tiempo Isabel II, actualmente con 93 años, se convirtió en la monarca más longeva de la historia.

Aun en su vejez, espera tener el liderazgo de la monarquía inglesa, algo que parecía cercano a finales 2019 cuando empezaron a circular rumores de que la reina había decidido retirarse de sus funciones. Pero cuando cumpliera sus 95 años y manteniendo la corona, dejando el poder a su hijo como Príncipe Regente. Estas especulaciones se veían confirmadas por la creciente responsabilidad que venía asumiendo el príncipe Carlos.

Se sabe que para el año 2018, el Príncipe de Gales asistió a 507 eventos en representación de la familia real, mientras la reina solo a 283 eventos.
El siguiente año se desató el escándalo por la amistad, y al parecer complicidad, del príncipe Andrés (tercer hijo de la reina) con el millonario y pedófilo norteamericano Jeffrey Epstein, condenado a 45 años de prisión por explotación sexual y quien terminó suicidándose en la cárcel.

En ese momento, fue Carlos quien, reuniéndose con su padre el príncipe Felipe de Edimburgo, instó a la familia real para tomar una decisión radical en este caso, alterando la costumbre de excusar los errores de un ‘royalty’. Finalmente la reina Isabel II concedió el permiso a su hijo Andrés “para retirarse de todos los deberes públicos que conlleva su cargo en el futuro inmediato”, y así se publicó el 21 de noviembre en un comunicado del palacio de Buckingham.

De esta crisis real, el príncipe Carlos salió reivindicado, puesto que es bien conocida la difícil relación que ha mantenido con sus padres, ya que la reina y su esposo, aplicaron una crianza que podría calificarse como antinatural a su primogénito, basada en un sometimiento ciego a las formalidades de la monarquía —todo basado en su futuro como rey— y una indiferencia absoluta frente a sus necesidades como hijo y ser humano. Así describió Ben Pimlott, uno de los biógrafos reales, la relación del príncipe heredero y la reina: “Fue una madre menos natural con Carlos y Ana, y mucho más amorosa con Andrés y Eduardo”.

A nivel político también fue muy importante que en 2018, durante la Reunión de Jefes de Gobierno de la Commonwealth (Mancomunidad de Naciones compuesta por 54 países), los líderes de estas naciones escogieran al Príncipe de Gales como el próximo Jefe de la Commonwealth, un cargo que a diferencia del trono, no es otorgado por una posición hereditaria.

Entonces, para comienzos de 2020 cada día que pasaba el príncipe veía acercarse más su momento de autodeterminación, su familia y el mundo por fin empezaban a escuchar sus opiniones. Salvo que el 25 de marzo pasado recibió una noticia que, en ese momento puso en riesgo todos sus planes: había dado positivo por contagio del virus Covid-19.

El viernes después, Boris Johnson, primer ministro de Inglaterra, también anunció que estaba contagiado de la enfermedad.

“Muestra síntomas leves pero por lo demás se mantiene con buena salud”, afirmaron en un comunicado desde Clarence House, residencia real del príncipe en Londres. Debido a esto, Carlos de Gales, quien realizó su primera visita oficial al extranjero, a la República de Malta, cuando tenía cinco años y a lo largo de su vida ha viajado por más de 100 países en el mundo —visitó a Colombia en 2014—, tuvo que recluirse en el castillo de Birkhall (Escocia) donde recibió tratamiento médico.

Aunque según fuentes oficiales no fue posible determinar quién infectó al príncipe con el virus, la prensa británica descubrió que el Príncipe de Gales había compartido previamente un evento con el príncipe Alberto de Mónaco, quien había dado positivo días antes que Carlos. Pese a esto, Alberto se defendió: “Él continuó con su agenda durante varios días, tuvo otras ocasiones para infectarse”.

Solo siete días después de permanecer en aislamiento, la oficina de Clarence House confirmó que “después de haber consultado con los médicos, el Príncipe de Gales no se encuentra más en aislamiento”. Al otro día se publicó un video en las redes sociales de la familia real, donde el príncipe agradece a los médicos que lo trataron, y a todo el servicio de salud británico por su labor en estas circunstancias, “me encuentro del otro lado de la enfermedad pero continúo con distancia social y confinamiento general”, dijo.

Mientras tanto, la reina Isabel II a punto de cumplir 94 años el próximo 21 de abril, se encuentra en perfecto estado y resguardada en el castillo de Windsor, junto a su esposo de 98 años, el príncipe consorte Felipe —retirado ya de la vida pública—.

Esposo y padre

El 29 de julio de 1981, a sus 32 años, el Príncipe de Gales se casó con Diana Frances Spencer, de 20 años, en la Catedral de San Pablo (Londres), una boda perfecta. Se sabe que hubo 3.500 personas en las calles y 750 millones atentas por radio y televisión. Un evento solo superado en 2011 por la boda del príncipe William y Kate Middleton. Pero como se descubriría mucho después de la trágica muerte de Diana en 1997, el matrimonio que parecía la historia de amor del siglo, desde el principio había sido un arreglo entre familias de aristócratas.

Según Jean des Cars en su libro ‘La saga de los Windsor’ (2011), “Diana era nieta de Lady Fermoy, la dama de honor preferida de la reina madre, abuela de Carlos. Cuentan que ambas mujeres contribuyeron mucho a la elección de Diana como princesa de Gales”. Pese a que ya para 1980, la familia real sabía que Carlos tenía una relación adúltera con Camilla Rosemary Shand, que para ese momento era la esposa de Andrew Parker Bowles, un exjugador de polo y militar británico. Aquí no puede dejar de mencionarse que en su juventud, Parker Bowles fue un amante esporádico de la princesa Ana, antes de que ella se casara en 1973. Nada de esto impidió que los Windsor y Spencer facilitaran todo para el romance de Carlos y Diana.

Pero la novela que inició rosa terminó en negro. Al tiempo de formar una familia con dos hijos: William, nacido en 1982 y Harry en 1984, los esposos no soportaron más la apariencia que debían mantener. Además, Carlos ya no ocultaba su relación con Camila y esto afectó profundamente a Diana, que por su parte también cometió algunas infidelidades. Entonces, después de mucho analizarlo, y tras una entrevista donde la rosa delicada que fue Diana soltó algunas espinas envenenadas hacia la familia real, aceptaron que tras cuatro años separados se divorciaran oficialmente en 1996.

Así nació la leyenda negra de Carlos de Gales, una imagen casi imposible de limpiar. 

Líder sin trono

Asegura Ashley Rhodes, nacido hace 60 años en el condado de York en Inglaterra, pero radicado hace 9 en Cali, donde trabaja como profesor de inglés,“los ingleses en general no son muy fanáticos de Carlos, y eso es una lástima, porque la mayoría se quedaron con la imagen dejada por su relación con Diana. No se puede negar que todo el mundo estaba totalmente enamorado de ella. Pero personalmente, después de la reina Isabel II, Carlos es mi favorito de la familia real, me parece un hombre inteligente y sensible que piensa en cosas de importancia para el mundo”.

¿Alguien, alguna vez ha considerado que las ideas de un príncipe son importantes? Dado que su ascenso al trono se aproxima —si supera la pandemia del nuevo coronavirus—, se está empezando a conocer el otro perfil real del Príncipe de Gales.

Entre lo que puede destacarse de su vida no íntima, hay una característica intelectual y artística que desde el principio lo diferencia del resto de su familia: Carlos es el único de los Windsor con un título universitario en Historia de la Universidad de Cambridge, además es intérprete de cello, actor dramático, pintor amateur y escritor de temas ambientales. Aunque sus cartas también son bien conocidas, no solo las dirigidas a Camila (su actual esposa), sino a los diferentes líderes políticos, por esta razón muchos lo consideran un fuerte activista que cuando sea coronado deberá optar por el silencio, ya que el deber constitucional del monarca es solo simbólico y no puede tomar posición política.

El príncipe fundó en 1976 la organización benéfica The Prince's Trust, que actualmente apoya programas humanitarios, de sostenibilidad, proyectos agrícolas, de educación y artes, invirtiendo 140 millones de libras al año.

En su discurso de apertura en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2020, preguntaba a los líderes mundiales: “¿Queremos pasar a la historia como las personas que no hicieron nada para restablecer el equilibrio del mundo? Yo no quiero. Solo piensen por un momento: ¿de qué sirve toda la riqueza obtenida de ‘los negocios como de costumbre’, si no puedes hacer nada con ella excepto verla arder?”.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS