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Así se enteró el padre de Ana María Ramírez del accidente de jet privado en EE. UU. en el que falleció la joven
Según la familia de Ana María, la joven llevaba casi dos años en los Estados Unidos y había viajado para la búsqueda de mejores oportunidades para ella.
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4 de nov de 2026, 10:07 p. m.
Actualizado el 4 de nov de 2026, 10:07 p. m.
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El pasado domingo 1 de noviembre de 2026, un avión privado cayó desde el cielo y explotó al estrellarse contra una carretera en el sur de Florida, Estados Unidos, dejando el saldo de nueve personas fallecidas; entre ellas estaba la colombiana Ana María Ramírez Cetina, de 23 años.
Según la familia de Ana María, la joven viajó a Estados Unidos para conseguir mejores oportunidades laborales, y en la fecha del accidente ella se desempeñaba como niñera de Emma y Charlie Robinson, de 4 y 2 años respectivamente.
Los menores eran los hijos de Adam Robinson y Helen Sharp, quienes también estaban en el Learjet 60 cuando viajaban rumbo a las Bahamas. Ahí también iban dos amigas de la pareja y los dos integrantes de la tripulación.
Días después del trágico accidente, Alejandro Ramírez, padre de Ana María Ramírez, reveló en entrevista con La FM la manera en que recibió la noticia y las razones detrás del viaje de su hija.
El hombre señaló que fue la madre de Ana María quien lo llamó durante las primeras horas de la mañana para informarle que la joven había muerto en el siniestro.
“Es complicado decir lo que uno siente ahorita desde que me enteré. Es una noticia muy dura, tanto para mí como para nosotros, la familia. A mí me llamó la mamá temprano y me dijo: ‘Alejandro, la niña se murió, la niña se nos murió’”, narró el padre de la joven.

Después de recibir la llamada, el padre comenzó a consultar medios de comunicación y redes sociales para conocer más detalles sobre el accidente.
Durante la entrevista, Alejandro también recordó que había hablado con Ana María el jueves anterior al accidente y ella le había dicho: “Papá, estoy contenta, estoy bien, estoy viajando”.
Asimismo, Ramírez explicó que acostumbraban comunicarse aproximadamente cada dos días. Aunque no hablaban a diario, Ana María le compartía detalles de su vida y también se interesaba por su estado de salud.
“Me decía que estaba muy bien, que estaba tranquila y feliz”, añadió en su relato.
Seguido, el hombre describió a su hija como una joven responsable y dedicada al estudio y recordó que respaldó sus decisiones, incluida la de trasladarse a Estados Unidos para vivir con su madre.

“Yo no la iba a estancar. Le dije: Hágale, siga para adelante, y ahí estaba firme con ella siempre”, señaló Ramírez.
A pesar de que Ana María no estaba trabajando en el área de su formación profesional, ya que era ingeniera biomédica, su padre resaltó que para él su felicidad se concentraba en verla tranquila y satisfecha con su vida.

Comunicadora social con experiencia en comunicación organizacional, creación de contenido digital y redacción periodística y corporativa.
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