Judicial
Terrorismo en Cauca, Valle y Nariño deja el turismo casi en cero y pérdidas millonarias
La escalada de violencia ya golpea la economía regional. Gremios alertan caída del turismo, pérdidas por inseguridad en la Panamericana, aumento de costos logísticos y temor entre empresarios.
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3 de may de 2026, 06:34 p. m.
Actualizado el 3 de may de 2026, 06:34 p. m.
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Un meme se hizo viral esta semana, tras los atentados de las disidencias de las Farc en el Valle del Cauca, Cauca y Nariño: “La guerrilla alborotada y la otra disque vamos a conocer pueblitos”.
Detrás de los miles de reacciones y comentarios se oculta una realidad preocupante: el terrorismo está golpeando con fuerza al turismo y a la economía del suroccidente colombiano.
Ana Fernanda Muñoz Otoya, presidenta de la Cámara de Comercio del Cauca, advierte que en ese departamento la actividad turística, tras los atentados y la violencia que se ha prolongado hasta normalizarse, “llegó a casi cero”.
“Me llamaron varios operadores turísticos por el comunicado que sacó el Gobierno de Estados Unidos, en el que recomienda no viajar ni al Valle ni al Cauca por la situación de orden público. Nuestras empresas, nuestros hoteles, nuestros operadores turísticos, están registrando casi cero ingresos. Nadie quiere venir. Es la afectación más inmediata y compleja”, explicó.

El impacto es aún mayor porque el Cauca venía impulsando apuestas como el turismo rural, comunitario e indígena. “Cuando tienes un departamento en el que estás potenciando ese tipo de turismo, esto nos golpea muy duro la economía”, agregó.
La violencia también está modificando la rutina cotidiana en varias ciudades del Cauca. En Popayán, por ejemplo, la empresa Urbaser confirmó la suspensión inmediata del servicio de recolección de basuras, luego de que dos vehículos fueran incinerados en hechos distintos.
“La gente está con miedo. Muchos padres de familia no están mandando a los niños al colegio y las calles se notan solitarias”, comentó un líder social que pidió reserva de su identidad.
Los testimonios recogidos entre dirigentes gremiales de Cauca y Nariño coinciden en un punto: la violencia ya está afectando la actividad productiva de la región y puede profundizarse si no hay una respuesta rápida del Estado.

La Panamericana, en jaque
Buena parte del problema se concentra en la vía Panamericana, considerada la columna vertebral logística del suroccidente del país. Por esa carretera circulan alimentos, combustibles, carga industrial, pasajeros y exportaciones. Además, conecta al centro del país con Valle, Cauca, Nariño y la frontera con Ecuador.
Los recientes ataques en ese corredor, entre ellos la activación de explosivos contra población civil en el sector de Cajibío, que dejó decenas de muertos y heridos, aumentaron el temor entre los viajeros y los transportadores.
Tras los atentados del sábado pasado incluso se suspendió temporalmente la venta de tiquetes en la Terminal para algunos trayectos entre Pasto y Cali.
Arturo Alexánder Ortega Cornejo, presidente del Consejo Gremial y Empresarial de Nariño, calcula que cada cierre de la Panamericana genera pérdidas entre $ 20.000 millones y $60.000 millones diarios: “Hoy lo que enfrentamos en Nariño es una guerra comercial y también una guerra interna terrorista, que tiene la capacidad de quitarle la tranquilidad al comercio y a los ciudadanos”.
El impacto, agregó, golpea especialmente a un departamento productor de alimentos que abastece plazas de mercado no solo de Nariño, sino también de Cauca, Valle del Cauca y Bogotá. “También se afecta el sector lácteo, el transporte de pasajeros y el turismo, porque la inasistencia a eventos está generando una contracción económica enorme”.
Nariño enfrenta además tensiones comerciales en la frontera con Ecuador, por el aumento de los aranceles entre ambos países, lo que ha incrementado la incertidumbre económica.
Según un informe del Observatorio Económico, varias empresas han suspendido actividades, especialmente importadoras, centrales de intermediación aduanera y compañías de transporte de carga.
A esto se suma el encarecimiento de los tiquetes aéreos tras la alta demanda por los problemas de seguridad en la Panamericana.

“Hoy un trayecto entre Bogotá y Pasto está superando el millón de pesos. Lo mismo ocurre con las frecuencias Cali-Pasto. Estamos en una emergencia económica y de seguridad. Las aerolíneas no pueden disparar los precios como lo están haciendo”, comentó Ortega.
Extorsión y silencio
Otro efecto de la violencia es el aumento de las extorsiones, las llamadas vacunas y los secuestros de empresarios en la región por parte de las disidencias de las Farc. En Pasto, por ejemplo, una granada fue lanzada contra una planta de Coca – Cola, lo que dejó dos heridos, en un caso de extorsión. Algo similar ocurrió en El Cerrito, Valle, donde atentaron contra una estación de gasolina.
Los trabajadores de diferentes obras públicas también se han visto afectados por las amenazas. La concesión Nuevo Cauca anunció la suspensión de obras hasta el municipio de Piendamó, tras las amenazas de los ilegales.
Julián Torres Sarria, director ejecutivo del Consejo Gremial y Empresarial del Cauca, aseguró que el de la extorsión es un problema que existe desde hace tiempo, pero las víctimas no denuncian por miedo. “Se ha hecho un trabajo importante con el Gaula y la Policía, pero también hay que ofrecer garantías a la gente para que pueda denunciar con tranquilidad o sentirse protegida. De lo contrario, siempre veremos ese vacío”, afirmó.

Y añadió: “La situación es muy crítica en algunos sectores productivos. La comercialización, las ventas y las cancelaciones se han agudizado. Uno de ellos es el turismo; después, el transporte de carga y el transporte de pasajeros”.
Advirtió que los constantes robos de vehículos en los corredores viales ya afectan incluso el acceso a los seguros de mercancías al pasar por Cauca o Nariño, o los costos de hacerlo son muy altos. “Productos estratégicos como el café y el cacao, que han sido parte de la apuesta exportadora, se han visto afectados”, indicó.
Enseguida advirtió que los empresarios no sienten suficiente acompañamiento del Gobierno Nacional. “Con la Fuerza Pública siempre hay disposición, pero cuando uno ve que los terroristas tienen drones, capacidad avanzada y generan pánico con cilindros abandonados en la carretera, entiende que hace falta más capacidad técnica, operativa y tecnológica. Eso solo lo puede dar el Gobierno, que, en el Cauca, nos dejó solos”, anotó.

En el Valle también se sienten los efectos económicos de la violencia. Óliver Medina, Coordinador de Precios de Cavasa, explicó que, ante los problemas de seguridad en la Panamericana, los transportadores han debido tomar la vía alterna, lo que conlleva a más tiempo de transporte, luego los fletes aumentan, y ese incremento termina reflejado en los alimentos.
“Los productos que vienen de Nariño y Cauca son justamente los que más han aumentado de precio”, indicó.
Lo que vive la región, entonces, “es una crisis del suroccidente y, por extensión, nacional”, concluyó Ana Fernanda Muñoz Otoya, presidenta de la Cámara de Comercio del Cauca.
Y enfatizó: “Estas regiones necesitan inversión, pero en este momento la prioridad es otra: hoy necesitamos seguridad. Nos hemos acostumbrado a vivir en situaciones de violencia, y ese puede ser el costo más alto de todos”.
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