Judicial

Más allá de los 1.000 homicidios: la hoja de ruta para recuperar la seguridad en Cali

El exsubsecretario de Seguridad de la ciudad, Álvaro Pretel, plantea en este análisis una estrategia integral para reducir la violencia: mayor presencia y capacidades de la Fuerza Pública, coordinación judicial, prevención focalizada en jóvenes vulnerables, fortalecimiento del sistema de salud y corresponsabilidad ciudadana. “La seguridad no depende de una sola administración”.

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Pese a su corta edad, 33 años, Álvaro José Pretel ya tiene una amplia experiencia en el sector público. Trabajó en las últimas cuatro alcaldías de Cali: Rodrigo Guerrero, Maurice Armitage, Jorge Iván Ospina y Alejandro Eder. Fue quien escribió la política pública de la ciudad.  Foto Raúl Palacios/ El País
Pese a su corta edad, 33 años, Álvaro José Pretel ya tiene una amplia experiencia en el sector público. Trabajó en las últimas cuatro alcaldías de Cali: Rodrigo Guerrero, Maurice Armitage, Jorge Iván Ospina y Alejandro Eder. Fue quien escribió la política pública de la ciudad. Foto Raúl Palacios/ El País | Foto: Raúl Palacios - El País

12 de feb de 2026, 07:00 p. m.

Actualizado el 12 de feb de 2026, 07:00 p. m.

Por Álvaro Pretel - Especial para El País

En 2025 Cali volvió a superar los 1.000 homicidios. También enfrentamos atentados que reabrieron heridas del pasado violento del país. Son hechos que preocupan y exigen respuestas serias. Pero la seguridad no se vive solo en las cifras anuales; se siente en lo cotidiano: en el hurto que afecta a un vecino, en la extorsión a un pequeño comercio, en la incertidumbre al regresar a casa en la noche. La percepción importa tanto como los indicadores, porque define hasta qué punto confiamos en nuestra ciudad.

La violencia en Cali no es reciente; no depende de una sola institución ni se resuelve por decreto. Es el resultado de economías ilegales, disputas territoriales, exclusión social y debilidades institucionales acumuladas durante años. Por eso, la respuesta debe ser integral y coordinada, con una dirección clara y un trabajo articulado entre los niveles de gobierno, la Fuerza Pública y la sociedad.

Fortalecer la presencia de la Fuerza Pública en la calle es fundamental. La evidencia muestra que cuando hay uniformados visibles y mejor distribuidos, se mejora la percepción de seguridad y disminuye el delito. No se trata solo de concentrarse en zonas críticas, sino de optimizar los patrullajes para garantizar una presencia constante en los barrios. Una policía cercana, que dialogue con la comunidad y ayude a resolver problemas cotidianos junto a la institucionalidad—como la iluminación deficiente o los espacios abandonados— reduce riesgos antes de que escalen.

Álvaro José Pretel, subsecretario de Seguridad de Cali, reconoce que una de las tareas pendientes es terminar  la puesta a punto del sistema de videovigilancia de Cali. Foto Raúl Palacos/ El País
Álvaro José Pretel, subsecretario de Seguridad de Cali, reconoce que una de las tareas pendientes es terminar la puesta a punto del sistema de videovigilancia de Cali. Foto Raúl Palacos/ El País | Foto: Raúl Palacios - El País

La seguridad urbana también depende del entorno regional. Frente a atentados y amenazas de grupos armados, el Ejército y la Fuerza Aérea desempeñan un papel clave en el control del territorio. Y en una ciudad con niveles de violencia como los de Cali, resulta razonable evaluar el regreso de la Armada para proteger el río Cauca como corredor estratégico y cerrar espacios a las economías ilegales.

Pero la presencia sin capacidades no basta. Movilidad adecuada, infraestructura y logística moderna, tecnología actualizada y bienestar para los hombres y mujeres de la Fuerza Pública son condiciones básicas para una política efectiva. Además, capturar tampoco es suficiente si no se investiga a fondo. La coordinación entre la Policía Judicial, la Fiscalía y los jueces es determinante. Más inteligencia y procesos ágiles reducen la impunidad y envían un mensaje claro: el delito tiene consecuencias.

Al mismo tiempo, una estrategia basada únicamente en el control llega tarde. La prevención es el componente central de cualquier política sostenible. No todos los jóvenes están en riesgo, pero algunos enfrentan condiciones que aumentan su vulnerabilidad ante dinámicas violentas, especialmente en una ciudad tan desigual como la nuestra. Las intervenciones deben ser focalizadas y sostenidas, articulando el sector social del gobierno para ofrecer oportunidades reales y un acompañamiento continuo.

Calo ya superó los 100 homicidios en 2026 | Foto: Aymer AndrÉs álvarez

Hay otro elemento clave: la seguridad también se juega en el sistema de salud. Parte de las muertes violentas ocurre porque las víctimas no reciben atención especializada a tiempo. Fortalecer la capacidad hospitalaria en las zonas donde llega la mayoría de los heridos puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Además, abordar la salud mental, la regulación emocional, el consumo problemático de sustancias y la atención integral a los habitantes de la calle forma parte de una estrategia moderna de prevención.

Nada de esto funciona sin corresponsabilidad. Mucho empieza en casa: la regulación emocional, la formación de valores y el desarrollo del autocontrol se construyen en el entorno familiar. Denunciar, no normalizar el delito y cuidar el espacio público fortalecen el tejido social. También es importante reconocer el trabajo de organizaciones sociales, fundaciones y líderes comunitarios que, muchas veces en silencio, sostienen procesos en barrios vulnerables y trabajan todos los días para reducir la violencia. Ese capital social es una de las mayores fortalezas de Cali y debe integrarse a cualquier estrategia seria.

El horario entre las 9:00 p. m. y las 11:59 p. m. es el más crítico, con 119 homicidios reportados. Le sigue la franja entre 6:00 p. m. y 8:59 p. m., con 97 asesinatos, y la de 3:00 p.m y 5:59 p.m con 54 homicidios.
El horario entre las 9:00 p. m. y las 11:59 p. m. es el más crítico, con 119 homicidios reportados. Le sigue la franja entre 6:00 p. m. y 8:59 p. m., con 97 asesinatos, y la de 3:00 p.m y 5:59 p.m con 54 homicidios. | Foto: Montaje El País

Cali enfrenta retos importantes, pero también cuenta con capacidades institucionales y sociales significativas. La seguridad no se construye desde la resignación. Se construye con coordinación, método y compromiso compartido. Avanzar en seguridad no es una consigna política ni tarea de una Administración. Es responsabilidad de ciudad que podemos lograr si todos aportamos.

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