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Familiares de Jennifer García piden justicia luego de que falleciera al realizarse un tatuaje en casa

Su esposo, Jonathan Cantor, pidió que las autoridades esclarezcan lo ocurrido durante el procedimiento y determinen las responsabilidades.

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Pagó $600.000 para reducir el dolor de un tatuaje y terminó muriendo
Familia de Jennifer García pide celeridad en la investigación sobre la muerte de la mujer, mientras se hacía un tatuaje. | Foto: Montaje con fotos de El Tiempo

7 de nov de 2026, 02:40 p. m.

Actualizado el 7 de nov de 2026, 02:40 p. m.

Jennifer García quería terminar un tatuaje que llevaba tiempo haciéndose en la espalda. El diseño, que se extendía hasta los glúteos, incluía una mujer sosteniendo el mundo, un dragón, mariposas, libélulas y lirios, una de sus flores favoritas.

La sesión para completar el trabajo se realizó en su vivienda, en el sector de San Jorge, en la ciudad de Bogotá. Allí recibió anestesia y, durante el procedimiento, dejó de responder. Según relató su esposo, Jonathan Cantor, quien señaló además que cuando llegaron los paramédicos ella ya había muerto.

Según el esposo de Jennifer, el procedimiento se realizó sin exámenes previos ni equipos de monitoreo.
Según el esposo de Jennifer, el procedimiento se realizó sin exámenes previos ni equipos de monitoreo. | Foto: Suministradas

En una entrevista con el programa Aguas Profundas, Cantor contó que Jennifer se había tatuado la parte superior de la espalda sin anestesia, pero que el dolor en la zona inferior se volvió difícil de soportar. Una cirugía anterior le había dejado fibrosis cerca de la cadera, lo que le producía sensibilidad y molestias.

El esposo aseguró que pidió al tatuador utilizar una crema anestésica, pero este no aceptó. Entonces recurrieron a un hombre conocido como Juan Jair, quien había sido recomendado una persona cercana y que, según le habían contado, realizaba procedimientos estéticos en una vivienda.

Cantor dijo que llegó a pensar que el hombre podía ser médico, aunque no tenía certeza sobre su formación. A pesar de las dudas que tenían sobre hacer el procedimiento en casa, la pareja aceptó después de que les dijeron que se usaría anestesia local y que Jennifer permanecería somnolienta, pero despierta. El servicio habría costado 600.000 pesos.

Según el relato del esposo, no se hicieron exámenes previos ni había equipos de monitoreo. Ese día, Cantor salió a trabajar como conductor de un camión repartidor de cerveza y más tarde habló por videollamada con Jennifer para saber cómo avanzaba el tatuaje.

Jennifer García murió tras recibir anestesia durante una sesión de tatuaje en su vivienda en la ciudad de Bogotá, Colombia.
Jennifer García murió tras recibir anestesia durante una sesión de tatuaje en su vivienda en la ciudad de Bogotá, Colombia. | Foto: Suministradas

De acuerdo con la reconstrucción que hizo a partir de lo que le contó su familia, durante el procedimiento ella comenzó a roncar y dejó de responder. El tatuador se alarmó y pidió ayuda al hombre que habría administrado la anestesia.

Cantor afirmó que su hija le contó que el hombre había llevado varias jeringas y le aplicó sustancias a Jennifer durante la sesión. En la entrevista mencionó una sustancia que identificó como ketamina, aunque las cifras que recordó fueron distintas y no permiten establecer con certeza la cantidad administrada.

El esposo estaba trabajando en el sector de Juan Rey cuando recibió una llamada de su cuñado, quien le informó que Jennifer no respondía. Al llegar a la vivienda, la encontró en el piso, rodeada de personas y personal de atención.

“Yo camino y respiro porque me toca”, expresó Cantor al hablar del duelo que enfrenta junto a sus tres hijos, de 20, 15 y 11 años.

Cantor señaló que las personas relacionadas con el procedimiento fueron detenidas y posteriormente dejadas en libertad mientras avanzaban las diligencias. También aseguró que, según un dictamen que conoció, la muerte estaría relacionada con las sustancias administradas. Esa información corresponde a su testimonio; las conclusiones oficiales y las eventuales responsabilidades deben ser establecidas por las autoridades.

El esposo recordó que él y Jennifer se conocieron cuando eran niños, en el colegio, y que habían construido juntos una familia. Entre sus planes estaba viajar a San Andrés para celebrar los 15 años de su hija.

Mientras la Fiscalía adelanta la investigación, Cantor pidió que se aclare qué ocurrió durante la sesión. “Dios permita pague el que tenga que pagar”, dijo.

La familia espera que las autoridades esclarezcan las circunstancias de la muerte y determinen las responsabilidades.
La familia espera que las autoridades esclarezcan las circunstancias de la muerte y determinen las responsabilidades. | Foto: Suministradas

Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.

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