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La Policía Antinarcóticos reportó en el primer semestre la erradicación del 23% de la meta anunciada para este año. | Foto: Colprensa

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Colombia, lejos de la meta de erradicación de coca en 2024

De las 10.000 hectáreas de coca fijadas, en el primer semestre se intervinieron 2278. Según expertos, una reformulación de las políticas antidrogas es necesaria para lograr el objetivo.

10 de julio de 2024 Por: Redacción El País

Durante el primer semestre de 2024 en Colombia se erradicaron 2278 hectáreas de siembra ilegal de hoja de coca, una cifra menor a la esperada, puesto que el Gobierno se fijó una meta de 10.000 para final de año, es decir, se ha logrado el 23% de cumplimiento.

Se esperaba tener 5000 hectáreas erradicadas en el primer semestre, sin embargo se eliminaron solamente 2278. | Foto: Daniel Reina Romero

Estas actividades han sido desarrolladas por 800 uniformados y tres helicópteros, pero no han alcanzado la cuarta parte del objetivo, lo que puede alertar a los países que aportan a la lucha contra las drogas, como Estados Unidos, ya que Colombia es el principal cultivador de hoja de coca del mundo.

Cabe mencionar que de acuerdo con un informe del Ministerio de Justicia, en 2022 se registraron 230.000 hectáreas sembradas y se produjeron 1738 toneladas de clorhidrato de cocaína.

Según Felipe Fernández, consultor en seguridad y paz “en la actualidad, la política de drogas del Gobierno tiene como objetivo principal debilitar las fuentes de ingresos y capacidades de los actores del narcotráfico. Esta estrategia abarca una combinación de esfuerzos en áreas clave como la lucha contra la corrupción, la gestión financiera, la mejora de la infraestructura en torno a proyectos productivos y la interdicción”, dejando de lado la erradicación.

De acuerdo con la Policía Antinarcóticos, de las 16.184 hectáreas identificadas como siembra ilegal de hoja de coca por el Ministerio de Justicia en Antioquia en 2022, 255 han sido erradicadas este año. | Foto: Colprensa

El retardo en el proceso se debe a las instrucciones del Ministerio de Defensa de limitar la eliminación forzada y priorizar la voluntaria, aseguró Carlos Soler, coronel (r), abogado experto en derechos humanos, asesor y consultor en seguridad nacional. “Las personas deben manifestar en el territorio el deseo de erradicar, si no lo hacen no va a suceder”, afirmó el experto, lo que dificulta el retiro de estos cultivos ilícitos, puesto que los campesinos son presionados por grupos armados ilegales.

La visión del Gobierno Nacional es que el campesino es la cadena más tenue del narcotráfico, pues no se queda con el dinero y podría ganar más con la legalidad”, afirmó Soler, quien expresó que este pensamiento podría continuar perpetuando la instrumentalización de ciudadanos vulnerables en zonas rurales.

De acuerdo con la Policía Antinarcóticos, de las 16.184 hectáreas identificadas como siembra ilegal de hoja de coca por el Ministerio de Justicia en Antioquia en 2022, 255 han sido erradicadas este año. En el caso de Bolívar, de las 10.368 que fueron detectadas, se han intervenido 476.

Por otro lado, en Santander se había identificado 15 hectáreas sembradas en 2022, las cuales han aumentado y se retiraron 72. Asimismo, Boyacá es uno de los departamentos que podría quedar libre de siembra ilegal ya que de las 47 hectáreas documentadas, se han eliminado 33. Por otra parte, en Putumayo de las 48.034 hectáreas señaladas se retiraron 1443.

El Consejo de Estado afirmó que la actividad de erradicación de cultivos ilícitos con glifosato es de alto riesgo.

Frente a esta realidad, el Gobierno “deberá incrementar en al menos 77 puntos porcentuales la erradicación durante el segundo semestre, si desea alcanzar sus proyecciones”, expresó el consultor Felipe Fernández, sin embargo, en caso de que se logre llegar a la meta de las 10.000 hectáreas, este sería el año con la tasa más baja en la última década.

A pesar de que el retiro forzado es más efectivo para alcanzar los objetivos, con este método se afecta a las comunidades y se pone a la Fuerza Pública en una situación delicada, pues pueden existir confrontaciones. “La comunidad no siembra coca porque quiere, en su mayoría están obligados porque eso es lo que alimenta a los laboratorios para la base de coca que se transforma en clorhidrato de cocaína”, por ello Soler aseguró que es necesaria la presencia del Estado en las zonas más golpeadas por este flagelo.

Para los expertos, la clave del éxito es unir la erradicación forzada y la voluntaria con el objetivo de retirar los cultivos de manera sostenida, pues según Soler, a pesar de la eliminación de sembrados, rápidamente son reemplazados por nuevos, lo que no permite que se alcancen las metas. “Si no se reformula la erradicación y los helicópteros no se ponen a disposición de la Policía Antinarcóticos, va a ser muy difícil trasladar las capacidades de eliminación”, concluyó Soler.

Hectáreas erradicadas

  • En 2018 se erradicaron 59.958.
  • 2019 tuvo 94.606 erradicadas.
  • En 2020 se erradicaron 130.147.
  • En 2021 erradicaron 103.257.
  • En 2022 se eliminaron 68.893.
  • En 2023 se erradicaron 20.325.

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