Judicial
Cali superó los 500 homicidios antes de finalizar el primer semestre de 2026: estas son las estrategias para evitar llegar a los 1000
La ciudad alcanzó esa cifra antes de terminar el primer semestre del año. Expertos advirtieron que faltan intervenciones en los territorios más afectados, tales como las comunas del oriente.
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28 de jun de 2026, 07:17 p. m.
Actualizado el 28 de jun de 2026, 07:17 p. m.
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La capital vallecaucana llegó a la mitad de este 2026 con 500, lo que preocupa a las autoridades y a la ciudadanía, puesto que con esas cifras se pone a prueba la eficacia de los planes de seguridad implementados para evitar que Cali llegue a los 1000 asesinatos al finalizar el año.
El Observatorio de Seguridad de la ciudad demostró que la gran mayoría de las víctimas registradas entre el 1 de enero y el 13 de junio fueron hombres: 462 de los casos, mientras que 38 eran mujeres.
Asimismo, 403 hechos fueron cometidos con armas de fuego, en tanto que artefactos cortopunzantes se utilizaron en 69 casos y otros tipos de armas en 28 de esos delitos.
De otro lado, la distribución geográfica de estos actos violentos deja en evidencia una fuerte concentración territorial en el oriente de Cali, puesto que las comunas con mayor número de homicidios fueron la 15, con 48 casos; la 21, con 47; la 14, con 42; la 13, con 40, y la 18, con 39.
Mientras, los barrios El Morichal y Sector Alto de Los Chorros, con 13 homicidios cada uno, lideran esas mismas estadísticas, seguidos por Potrero Grande, con 12 hechos; Manuela Beltrán, con 10; El Retiro, con 9; Alto Nápoles, Mojica, Santa Elena y Sucre, con 8 cada uno, y Brisas de Mayo, Ciudad Córdoba, Ciudadela Floralia, La Isla, Comuneros I, Saavedra, Galindo, Siloé y Simón Bolívar, con 7 cada uno.
¿Qué ha hecho Cali para contener los homicidios?
Aunque las cifras son motivo de preocupación, desde la Secretaría de Seguridad de Cali se indicó que en el primer semestre de 2026 se fortalecieron diferentes acciones focalizadas en los territorios más afectados por la violencia.
También se indicó que se realizó una importante articulación con la Fuerza Pública y la Fiscalía General de la Nación para impactar a las estructuras que delinquen en la capital del Valle.
Javier Garcés, secretario de Seguridad y Justicia de Cali, explicó que entre las apuestas se encuentra reforzar las capacidades operativas y judiciales para enfrentar los homicidios que se asocian a economías ilícitas.

“Durante este semestre hemos fortalecido las capacidades operativas de la Fuerza Pública, incrementado las intervenciones focalizadas en los territorios más afectados y consolidado la articulación con la Fiscalía para avanzar en capturas y judicializaciones. Además, se han realizado operativos sostenidos contra el porte ilegal de armas, el microtráfico y las estructuras criminales que generan violencia en la ciudad”, manifestó.
Según el funcionario, entre los cambios más relevantes está la implementación de una estrategia conjunta con la Fiscalía, a través de la cual se asignan fiscales especializados en delitos contra la vida para cada distrito de policía de la capital vallecaucana.
También indicó que lo anterior ha permitido que se agilicen los procesos de investigación y judicialización, además de contar con un análisis detallado de las dinámicas criminales que se presentan en cada territorio.
De la misma manera, agregó que, a pesar de que Cali sigue enfrentando fenómenos complejos de criminalidad, en la actual Administración se ha registrado la menor cantidad de homicidios frente a las últimas ocho alcaldías, al comparar los primeros dos años y medio de gobierno.
“Esta alcaldía registra 2511 homicidios. La alcaldía de (Jorge Iván) Ospina, en el mismo lapso, tuvo 2767; la de (Maurice) Armitage, 3105, y la de (Rodrigo) Guerrero, 4458”, señaló.
Por otra parte, las intervenciones se han centrado en las comunas con mayores niveles de violencia. En estos sectores, se aseguró que la Alcaldía ha desarrollado estrategias que mezclan la seguridad con programas sociales comunitarios y culturales.
“Se han realizado jornadas de recuperación del espacio público, oferta institucional para jóvenes, actividades deportivas y culturales, intervención en entornos escolares, atención a familias vulnerables y programas de prevención del reclutamiento de niños, niñas y adolescentes. El objetivo es intervenir las causas estructurales de la violencia y no solamente sus consecuencias”, dijo Garcés.

Del mismo modo se han llevado a cabo consejos de seguridad, Puestos de Mando Unificado, mesas de análisis criminal y patrullajes conjuntos que han permitido que se prioricen objetivos de alto valor y avanzar en procesos de judicialización en contra de las estructuras que se vinculan con homicidio, microtráfico y otros delitos de alto impacto.
Cabe destacar que, de acuerdo con el Observatorio de Seguridad de Cali, 170 de las víctimas tenían entre 18 y 28 años, mientras que 37 eran de entre los 12 y los 17 años, lo que refleja el impacto de este delito sobre los jóvenes de la ciudad.
Por ello, el funcionario afirmó que se está trabajando en la prevención, fortaleciendo la estrategia En la Buena, que se dirige a jóvenes de sectores priorizados, incluyendo actividades deportivas, culturales y comunitarias, así como el acompañamiento psicosocial y acciones que se orientan a prevenir el reclutamiento por parte de estructuras criminales.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad del Distrito, durante esta Administración 3426 jóvenes han sido impactados por esa estrategia.
Otro de los componentes que se destacó fue la focalización territorial de las intervenciones.
Javier Garcés, secretario de Seguridad y Justicia de Cali.Hemos fortalecido la articulación con la Fiscalía y la Fuerza Pública para impactar las estructuras criminales”.
Según datos de la Secretaría de Seguridad, entre enero de 2025 y marzo de 2026 se realizaron más de mil operativos, de los cuales más de un tercio se centraron en las comunas 8, 18 y 5 y en barrios como Primitivo Crespo, Villa Colombia, El Morichal, El Vallado, Polvorines y Sector Alto Jordán.
Para el segundo semestre, la hoja de ruta contempla que se mantengan las intervenciones focalizadas en los territorios priorizados, fortalecer el uso de herramientas tecnológicas para la prevención del delito y continuar afectando las estructuras criminales.
También se busca ampliar la intervención social en las zonas con mayores niveles de vulnerabilidad, para evitar que la tendencia homicida continúe en la ciudad durante la segunda mitad del año.
Lo que falta para reducir los homicidios
A pesar de que las autoridades se concentran en los territorios con mayores cifras de violencia, los expertos consultados por El País indicaron que estas intervenciones por sí mismas no transforman las condiciones estructurales que dinamizan los homicidios.
Para Felipe Fernández, consultor en seguridad y paz, estos datos del primer semestre no permiten hablar de una estabilización de la violencia.
“La cifra refleja un deterioro relativo, no una estabilización. Cali alcanzó cerca de 500 homicidios antes de terminar junio y registra un incremento frente al mismo periodo de 2025. Además, mayo fue el mes más violento del año, lo que indica una presión criminal persistente y no una tendencia clara de reducción”, dijo.
El análisis de los territorios más afectados también deja ver que existe una dinámica estructural que no se ha resuelto en la ciudad.
Las comunas con más homicidios se concentran en el oriente de Cali y la ladera; son las que históricamente han enfrentado altos niveles de vulnerabilidad social y presencia de bandas criminales.
De acuerdo con Fernández, en estos sectores hay varios factores que favorecen la dinamización de la violencia.
“Son territorios donde convergen tres factores: alta vulnerabilidad social, concentración de economías ilegales y disputa territorial entre estructuras criminales fragmentadas. El oriente de Cali continúa siendo el principal escenario de confrontación por control de microtráfico, extorsión y otras rentas ilícitas”, indicó.
Felipe Fernández, consultor en seguridad y paz.La explicación sigue siendo la disputa por economías ilegales, especialmente narcotráfico, microtráfico, extorsión y control territorial”.
Por su parte, María Isabel Gutiérrez, directora del Instituto de Investigación y Desarrollo en Prevención de la Violencia y Promoción de la Convivencia Social, Cisalva, de la Universidad del Valle, sostuvo que barrios con altos índices de homicidios como Manuela Beltrán, Potrero Grande o Mojica siguen apareciendo todos los años en las cifras de este delito, ya que no hay una respuesta integral a los problemas sociales que estas comunidades enfrentan.
“Hay que mirarlo integralmente desde el punto de vista de salud, educación, oportunidades de trabajo legal, entrenamiento para esos trabajos legales y desde la cultura”, explicó.

De la misma manera, la utilización de armas de fuego deja ver que hay dinámicas detrás de los asesinatos, ya que, según el experto, que más del 80% de ellos se cometan con ese tipo de elementos, demuestra que gran parte de la violencia se vincula a estructuras criminales organizadas.
El consultor en seguridad y paz explicó igualmente que “la violencia homicida en Cali está asociada principalmente a dinámicas de criminalidad organizada y sicariato, más que a conflictos espontáneos. El uso predominante de armas de fuego evidencia capacidad de acceso a armamento, estructuras de encargo criminal y mecanismos de regulación violenta de mercados ilegales”.
En ese sentido, Fernández indicó que uno de los principales análisis de este fenómeno es que los asesinatos sigan estando relacionados con disputas por economías ilegales en diferentes zonas de la capital vallecuacana.
“La principal explicación sigue siendo la disputa por economías ilegales, especialmente narcotráfico, microtráfico, extorsión y control territorial. Sin embargo, también persisten homicidios asociados a violencia interpersonal, retaliaciones y conflictos de convivencia. El factor predominante es la fragmentación de estructuras criminales que compiten por rentas ilegales en distintos sectores de la ciudad”, explicó.
Fortalecer el trabajo con los jóvenes es una necesidad que, de acuerdo con los expertos consultados, es una de las principales recomendaciones.
María Isabel Gutiérrez afirmó que los asesinatos son una de las principales causas de muerte entre los jóvenes de Cali, por lo que las estrategias de prevención se deben enfocar en fortalecer las oportunidades reales de transformación.
La investigadora mencionó que durante la ejecución de este programa hubo reducciones en este indicador, por lo que sostuvo que en la capital del Valle del Cauca se debe apostar por intervenciones sostenidas y con metodologías claras.
“Si uno quiere realmente intervenir los homicidios en jóvenes, hay que hacer programas sostenibles que vayan orientados a la transformación de los jóvenes y a sus oportunidades para esa transformación”, manifestó.

Sobre el programa Jóvenes en la Buena, impulsado por la actual Alcaldía de Cali, con apoyo del sector privado en zonas priorizadas de la ciudad, Gutiérrez afirmó que es necesario que se fortalezcan los mecanismos de seguimiento y evaluación para determinar su impacto real en la reducción de la violencia.
“Ha habido bastante inversión, pero realmente no hay evaluación y lo único que registran son actividades. Si ustedes lo ven, los homicidios en jóvenes siguen aumentando”, comentó.
Para la directora de Cisalva las intervenciones que se dirigen a esta población deben traspasar la barrera de las actividades puntuales y convertirse en estrategias integrales que se puedan sostener a largo plazo.
“Que sean programas integrales, con una responsabilidad en los territorios, no solamente de 8 a 5 de la tarde, sino 24/7. Es la única forma con que uno puede cambiar esta situación”, agregó la experta.
Por ello, en su opinión, para que durante el segundo semestre del año disminuya la tendencia del homicidio, se debe priorizar la identificación de los jóvenes más vulnerables y garantizarles oportunidades reales de empleo, formación y acompañamiento social.
El País consultó a la Policía Metropolitana de Cali para conocer su balance acerca de las acciones implementadas para contener las muertes violentas en la capital vallecaucana, pero después de varios días de espera y hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.

Comunicadora social de la Universidad Santiago de Cali. He sido reportera en temas étnicos, tengo experiencia como periodista comercial y judicial. Disfruto la moda, las tendencias y soy apasionada por la lectura, el café y las buenas historias.
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