judicial
Atentado con explosivo sacude Algeciras, Huila: disidencias de las Farc accionan explosivos contra la alcaldía
El hecho sucedió en las horas de la madrugada de este jueves 27 de agosto.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


27 de ago de 2026, 05:55 p. m.
Actualizado el 27 de ago de 2026, 05:57 p. m.
Noticias Destacadas
Una nueva y grave alteración del orden público despertó en la madrugada de este jueves 27 de agosto a los habitantes de Algeciras, municipio ubicado en el centro del departamento del Huila, cuando presuntos integrantes de las disidencias de las Farc lanzaron un artefacto explosivo contra la sede de la Alcaldía Municipal.
El ataque, ejecutado en pleno corazón de la población, no solo dejó daños materiales de consideración en la infraestructura oficial, sino que reavivó el temor colectivo ante la persistencia de grupos armados ilegales que operan y delinquen activamente en esta zona del país.

Según los reportes preliminares entregados por las autoridades, los responsables del atentado habrían actuado en horas de la madrugada, aprovechando la oscuridad y la relativa ausencia de tránsito peatonal y vehicular en el centro del municipio.
Y es que el artefacto fue detonado directamente contra las instalaciones de la Administración Municipal, generando una potente onda expansiva que afectó la estructura del edificio y provocó daños visibles en su fachada y en áreas adyacentes.
La violencia de la explosión fue tal que su impacto alcanzó inmediatamente la sede contigua de la Fiscalía General de la Nación, cuya fachada también resultó afectada, evidenciando la cercanía entre ambas instituciones y la precisión con la que fue ejecutada la acción armada.
Aunque hasta el momento no se reportan víctimas humanas, pues a esa hora las oficinas se encontraban desocupadas, la comunidad despertó con la angustia de saber que la violencia armada había regresado a golpear las puertas de la institucionalidad local.
Comerciantes, residentes del casco urbano y vecinos de los sectores aledaños manifestaron su profunda preocupación por lo ocurrido, temiendo que este hecho sea el preludio de una nueva escalada de hostilidades en un municipio que, pese a su relativa tranquilidad histórica, no es ajeno a la dinámica del conflicto.
Es importante subrayar que en el departamento del Huila operan y delinquen diversos grupos de las disidencias de las Farc, estructuras que, tras no acogerse al Acuerdo de Paz de 2016 o abandonar posteriormente los procesos de reincorporación, mantienen su presencia armada en zonas rurales y urbanas de la región.
Estas facciones son señaladas en reiteradas ocasiones por las autoridades nacionales y departamentales como responsables de acciones de extorsión, amenazas contra líderes sociales, desplazamientos forzados y, como en este caso, atentados contra la infraestructura del Estado.
La geografía del Huila, con sus corredores montañosos y su proximidad a departamentos con alta conflictividad como el Cauca, facilitan la movilidad y el asentamiento de estas células armadas ilegales, que buscan mantener el control territorial y financiar sus actividades a través de la intimidación y la violencia.
En Algeciras, la situación generó una inmediata respuesta de los organismos de seguridad. Unidades de la Policía y del Ejército Nacional se desplazaron hasta el lugar de los hechos para acordonar el perímetro, verificar la estabilidad estructural de los edificios afectados y descartar la presencia de otros artefactos explosivos o riesgos secundarios para la población.

Paralelamente, investigadores judiciales iniciaron la recopilación de elementos probatorios —restos del artefacto, registros de cámaras de seguridad, testimonios de los primeros respondientes y vecinos— con el fin de establecer no solo la autoría material del ataque, sino también sus posibles vínculos con las estructuras disidentes que operan en ese departamento.
Las autoridades locales y departamentales mantienen abiertas las líneas de investigación, sin descartar ninguna hipótesis. Entre las prioridades figura determinar si el atentado fue una acción directa de intimidación contra la administración local, una represalia por operativos recientes de la Fuerza Pública en la zona, o un mensaje de poder dirigido a la comunidad en general.
Mientras tanto, los habitantes de Algeciras esperan respuestas claras y medidas concretas que garanticen que hechos como este no se repitan, en un contexto donde la presencia de grupos armados ilegales es una amenaza latente para la seguridad ciudadana y la gobernabilidad en el Huila.


Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.








