Información Institucional
Preconteo y escrutinio: claves para entender los resultados electorales
Durante el proceso electoral, comprender la diferencia entre ambas etapas fue fundamental para evitar interpretaciones equivocadas y hacer frente a la desinformación.
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30 de jun de 2026, 12:00 p. m.
Actualizado el 30 de jun de 2026, 12:00 p. m.
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Las elecciones son uno de los momentos más importantes de cualquier democracia. Son el espacio donde millones de ciudadanos expresan su voluntad, toman decisiones sobre el futuro del país y participan en la construcción de las instituciones que los representan.
Sin embargo, también son momentos en los que aumenta la circulación de rumores, versiones sin verificar, videos manipulados y contenidos diseñados para generar dudas sobre el proceso electoral.
La desinformación no es un fenómeno nuevo. Lo que sí es nuevo es la velocidad con la que puede propagarse.
Hoy basta un mensaje en una aplicación de mensajería, una publicación en redes sociales o un video sacado de contexto para llegar a miles de personas en cuestión de minutos. Muchas veces, esos contenidos apelan a emociones como el miedo, la indignación o la incertidumbre, precisamente porque las emociones suelen viajar más rápido que los hechos.
Por eso, uno de los mayores desafíos de las democracias modernas consiste en lograr que la información verificada tenga más fuerza que los rumores.
La desinformación electoral puede generar consecuencias profundas. Puede sembrar dudas sobre instituciones, afectar la confianza ciudadana y crear percepciones equivocadas sobre procesos que cuentan con múltiples mecanismos de control y verificación.
Cuando una persona recibe una cadena de WhatsApp, un video viral o una publicación que asegura revelar un supuesto fraude, es normal que quiera conocer la verdad. El problema aparece cuando la reacción inmediata es compartir el contenido antes de verificarlo.
En ese momento, la desinformación comienza a multiplicarse.
Por eso, una de las herramientas más poderosas para proteger la democracia sigue siendo una de las más simples: verificar antes de compartir.
Preguntarse quién publica la información, cuál es su fuente, si existen evidencias que la respalden y si los hechos han sido confirmados por fuentes confiables puede marcar la diferencia entre informar y desinformar.

A pesar de que las elecciones presidenciales ya concluyeron, es importante precisar uno de los temas que generó más confusión y fue la diferencia entre el preconteo y el escrutinio. Precisamente esa confusión suele convertirse en terreno fértil para rumores e interpretaciones equivocadas.
El preconteo es el mecanismo mediante el cual se informa rápidamente a los ciudadanos sobre los resultados de la jornada electoral. Su función es permitir que el país conozca las tendencias de votación pocas horas después del cierre de las urnas.
Gracias al preconteo, los ciudadanos obtuvieron una visión general de lo ocurrido durante la elección de manera oportuna y transparente.
Sin embargo, el preconteo no tiene como finalidad declarar resultados oficiales. Para eso existe el escrutinio.
El escrutinio es el proceso oficial mediante el cual se verifican, revisan y consolidan los resultados definitivos de una elección. Durante esta etapa se revisaron las actas, se estudiaron reclamaciones cuando las hubo y se contrastaron documentos electorales para garantizar que la información refleje fielmente la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas.
Mientras el preconteo informa, el escrutinio verifica. Esta diferencia es fundamental para entender por qué pueden existir variaciones entre una etapa y otra sin que ello represente una irregularidad.
De hecho, la posibilidad de revisar, corregir y validar información es precisamente una de las principales fortalezas del sistema electoral. Significa que existen mecanismos diseñados para detectar inconsistencias y garantizar que cada voto sea correctamente contabilizado.
La democracia necesita resultados oportunos, pero también necesita resultados confiables.
Por esa razón, el proceso electoral colombiano involucra a múltiples actores que participan en diferentes etapas de control y vigilancia. Jurados de votación, testigos electorales, comisiones escrutadoras, organismos de control, observadores nacionales e internacionales y autoridades electorales hacen parte de una red de garantías que busca proteger la voluntad de los ciudadanos.
La confianza en las elecciones no depende de una sola institución ni de una sola persona. Depende de un sistema construido para que los resultados puedan verificarse, contrastarse y revisarse cuando sea necesario.
Esa es la diferencia entre un rumor y un hecho. Los rumores piden que creamos. Los hechos permiten verificar.
Por eso, frente a cualquier información relacionada con una elección, vale la pena hacer una pausa antes de compartirla. Verificar la fuente, consultar los canales oficiales y contrastar los datos es una forma de contribuir a la calidad del debate público y al fortalecimiento de la democracia.
Porque la confianza no se construye ignorando las dudas. Se construye resolviéndolas con evidencia.
Y porque tan importante como ejercer el derecho al voto es proteger la verdad sobre la que se sostienen las decisiones de millones de ciudadanos.
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