Así es Arusí, una 'joya' secreta del Pacífico Colombiano

Así es Arusí, una 'joya' secreta en el corazón del Pacífico Colombiano

Septiembre 11, 2019 - 09:07 a.m. Por:
Isabel Peláez R. y Camila Cardona
Pacífico colombiano, una experiencia única e inolvidable 02

Las casas y posadas nativas en Arusí, Chocó, albergan huéspedes que viven una experiencia única en medio de bosques primitivos.

Fotos: Camila Cardona / Especial para El País

Si bien hay que viajar desde Buenaventura unas cinco horas en lancha, en medio del mar Pacífico, o si lo prefiere, en avioneta (45 minutos desde Cali), vale la pena si en el camino avista una o hasta siete ballenas, o al llegar a la playa ve un amanecer o un atardecer en Arusí, ese corregimiento del municipio de Nuquí, en Chocó, con 415 habitantes que acogen a cada visitante como si se tratara de un miembro más de su familia.

En este lugar donde no hay policías y no los necesitan porque sus pobladores se cuidan unos a otros, donde la gente se muere de anciana, —al año, a veces, se muere una persona—, donde los niños juegan en las calles, más que turismo usted vivirá una experiencia, hay más de seis posadas nativas, frente a la playa, donde lo harán sentir como un arusiseño más.

No se extrañe si un poblador lo recibe en su casa nativa con un coco recién abierto, como le ocurrirá en el Hostal Arusí, para calmar su sed, o si lo invitan a un paseo por el bosque, a una cascada natural o incluso a pescar lo que las mujeres de la región convertirán después en un exquisito plato, mientras lo atienden en su propia casa, con una sazón y una generosidad únicas.

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Al llegar, pregunte por mujeres como Brumilda Mosquera o alguna de sus compañeras de La Batea —grupo gastronómico que planea fundar un restaurante, con el apoyo del gobierno o de entidades privadas—, y encárguele alguno de esos platos exquisitos y ancestrales que preparan como el pescado ahumado en salsa de coco, acompañado de arroz con coco y plátano asado; o la Sopa de Resplandor (con maíz y pescado salado), la Mulata Paseadora (pescado), la sopa de queso, el sancocho de carne de monte en salsa de coco o las famosas empanadas de camarón.

Todo esto adobado con hierbas naturales que cultivan ellas mismas, como la albahaca, el cilantro y el poleo.

Hace tres años empezaron a nacer en Arusí las posadas nativas, cada una de ellas con su propio encanto. Una de las que ya tiene fieles seguidores es Casa Colibrí, atendida por su propietaria, Ana María Buriticá Palacio, una cajita de alegría contagiosa.

“Hacemos turismo comunitario, nos gusta practicar la economía solidaria, que los ingresos no se queden solo en el hotel, sino que se repartan en la comunidad, porque promovemos la cadena de valores donde todos participamos de la experiencia de nuestros huéspedes. Cada una de las personas que ejercen el turismo en Casa Colibrí es dueña de un saber y hacer y es el mejor en lo que hace, el mejor guía, el mejor lanchero y las mujeres del pueblo son quienes preparan los alimentos para nuestros visitantes”.

Ana María, nacida en los Llanos, y quien vivió mucho tiempo en Bogotá, llegó a Arusí hace 20 años y dice que la comunidad la acogió con tanto cariño que se quedó. Ella, quien fue la fundadora de la corporación Mano Cambiada y que administró durante dos años la Ensenada de Utría, ahora les retribuye el amor que ha recibido.

Esta colibrí ha sido una especie de hada madrina que ha convertido a muchas mujeres y hombres del lugar en emprendedores. “Arusí es irrepetible, es una comunidad de fantasía, que tiene sus necesidades, pero también una gran cultura y gente hermosa. Es un territorio prácticamente virgen, que conserva su alma”.

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Un paraíso donde aún se tienen selvas primarias, bosques que no han sido intervenidos, llenos de plantas y árboles de la primera selva que hubo en el mundo. A este lugar llegan durante todo el año ballenas, tortugas, aves provenientes de Canadá, Estados Unidos y Centroamérica, mariposas, la sardina o Gallona, y detrás de ella muchos peces y camarones. Además, desde noviembre arriban las familias de la gente de Arusí, los hijos que estudian afuera, los tíos, los hermanos, y se prenden las fiestas —y no solo las patronales— suena el vallenato y se ven por doquier los paseos al río, las cascadas y los termales.

“La gente que llega a Arusí no viene a pasar vacaciones, vive una experiencia y se va con un alimento en el alma. Cuando tú escuchas tu propio silencio, cuando estás solo ante tanta inmensidad, eso te cambia por dentro, cambia tu acelerado ritmo”, dice Ana María, quien fue la creadora de ‘Casa Chocó Late’, al que pertenecieron más de 300 niños de la región que cantaban, danzaban, hacían teatro y otros tipos de arte. Hoy en día esos niños tienen más de 20 años, pero siguen rodeándole la cintura con sus brazos.

“En Arusí hay mucha autenticidad, todo lo que se hace es a raíz del esfuerzo de sus habitantes”, dice Ana María quien tiene en su mamá de 80 años a su mayor promotora, desde Medellín, y a Manaure, un joven ex miembro de Casa Chocó Late que recibe a sus huéspedes desde el aeropuerto de Nuquí, en su silla de ruedas. “Está conmigo desde los 10 años, pero hoy en día es todo un hombre que no deja de trabajar, para ayudarle a su mamá, y que sueña con entrar en una fundación donde pueda estudiar, recibir ayuda médica y terapias para comunicarse mejor”.

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Otro anfitrión en Arusí es Eleazar Pandales, de Casa Nativa de Jananí y del restaurante El Fogón de Nacha, quien lidera ahora, con una asociación de ex aserradores, de Apartadó, Termales y Arusí, un proyecto de reforestación, y están buscando apoyo gubernamental. La inversión de los huéspedes de este tipo de posadas —en el caso de Casa Nativa Jananí—, es de $50.000 por persona la noche y $50.000 por la alimentación.

Pero lo que viven los huéspedes de Arusí es mucho más, pueden disfrutar de Termales con aguas volcánicas, de cascadas como la de Cabo Corrientes, de avistamiento de ballenas, pesca artesanal, surf y caminatas con guías a sitios como Cuatro Encantos, en las que podrá avistar aves, ranas venenosas, monos titís, micos aulladores, osos perezosos y bañarse en cascadas de aguas cristalinas. Nada, después de vivir esta experiencia, será igual.

Para contactarlos: 314 8906681.
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