cultura
“Perdí mi juventud”: el precio que pagó Karen Lizarazo por ser la ‘Patrona’
La exponente del vallenato confiesa el alto precio de su éxito, revela por qué frenó su carrera durante seis meses y el poderoso motivo que la llevó a lanzar su nuevo álbum, ‘El tiempo perfecto’, regresando a sus raíces más puras.
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27 de may de 2026, 01:56 p. m.
Actualizado el 27 de may de 2026, 01:57 p. m.
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Karen Lizarazo es llamada la ‘Patrona’ del vallenato, por ser el referente femenino indiscutible de este género musical en Colombia. Pero ese camino a consolidar su imperio artístico requirió sacrificios que pocas y pocos, como ella, están dispuestos a asumir.
Ad portas del lanzamiento de su esperado álbum ‘El tiempo perfecto’, tuvimos una sincera conversación con la artista cesarense para hablar sin filtros sobre el costo de la fama, los seis meses en los que decidió frenar su carrera para rediseñar su estrategia y su regreso definitivo a las raíces del folclor.
El Tiempo Perfecto es pausa, es raíz, es desahogo. ¿Cuál es el precio de ser la Patrona y un referente femenino en el vallenato?
¡Uy, a ver! El precio... El precio fue no haber disfrutado mi juventud como cualquier otra persona. Desde mis 14 añitos estoy enfocada y dedicada por completo a esto. Creo que yo no he tenido otra cosa en qué pensar, aparte de Dios y de mi familia, que en la música.
Pero siento que ha valido muchísimo la pena. Ha sido un precio muy bien pagado porque, a medida que pasa el tiempo, la gente respalda y apoya más nuestro proyecto y la música que hacemos. Espero que ‘El tiempo perfecto’, mi nuevo álbum, no sea la excepción y se enamoren mucho más de Karen Lizarazo y de mi propuesta.

¿Qué la hizo frenar en seco y entender que este era el momento ideal para volver a la raíz del vallenato?
A ver, me hizo detenerme en el camino un poquito, aunque no demoré mucho tiempo quieta; fue una cuestión de seis meses que estuve pensando y analizando las cosas. Yo me dije: “Bueno, cuando uno quiere resultados distintos, toca hacer cosas distintas, porque si no, siempre vas a llegar al mismo resultado”.
No es que lo que estuviera haciendo antes estuviera mal o no hubiera tenido un buen impacto. Al final nos fue súper bien: nos nominaron dos veces a los Latin Grammy, generamos mucho trabajo y una gran recordación en el público. Logramos éxitos grandísimos como ‘Ganas locas’, ‘Amor de papel’ o ‘El Cora me duele’ junto a Luis Alfonso. Hicimos muchas colaboraciones y marcamos un antes y un después en la música vallenata interpretada por mujeres. Cuando lanzamos ‘Amor de papel’, yo estaba solita haciendo vallenato en Colombia; abrimos una brecha y ahora ya somos muchas las que nos inspiramos entre todas.

¿Y por qué arriesgarse con un sonido tradicional en este momento de su carrera?
Me detuve y dije: “Ven acá, ¿qué pasa si refresco un poquito el camino? ¿Qué pasa si me arriesgo a hacer algo que, en realidad, para mí no es un riesgo porque es terreno conocido?”. Quise hacer un vallenato más puro, sin fusiones y sin colaboraciones. Simplemente yo, mi vallenato.
Además, te cuento que la gente me lo estaba pidiendo hace rato. Me decían: “Karen, ¿por qué no nos alimentas el corazón con una Karen Lizarazo un poquito más vallenata, como esa de la que nos enamoramos desde el primer día?”. Para mí no es nada complicado hacerlo porque esa esencia la llevo por dentro, esa soy yo en realidad. Así que les respondí: “Listo, de una, eso es una orden para mí, vamos a hacer un álbum”. Al final, la música que hago es para la gente; si ellos esperan eso de mí y se lo puedo dar, hay que darlo para que se sientan felices.
Tiene una canción en este álbum titulada ‘La pastillita’ junto al gran Farid Ortiz. ¿Qué significado tiene este tema para ti?
Significa muchísimo. Es una canción que me representa por completo porque es muy pueblo, muy ribereña, y yo soy ribereña. Nací en Aguachica (Cesar), que queda a solo 15 minutos de Gamarra.
Es un tema que tiene tambores y que, como dice el maestro Farid, tiene mucha “yuca con suero”, ¡es una canción que no aburre! Me evoca de inmediato mis viajes en chalupa cruzando al otro lado del río para ir a tocarle a la gente del sur de Bolívar. Además, tiene todo el sello de Farid, está muy “afarizada”, muy al estilo del ‘Rey de los pueblos’. Me gocé y disfruté esta canción al máximo porque me permitió sacar a esa Karen Lizarazo de pueblo que llevo dentro y que no había tenido la oportunidad de expresar en otros temas. Pude ser genuinamente yo.
También están en este álbum ‘Vallenática Pupera’ y ‘El narcisista’, dos canciones de su autoría. ¿En qué se inspiran y se pueden dedicar?
¡Totalmente dedicables! ‘Ballenática Pupera’ es un reflejo de esa Karen que llegó a vivir a Valledupar y entendió lo que verdaderamente significa ser una vallenata de hoy. Describe a esa mujer que se siente “pupi” (sofisticada), que le encanta el reguetón, el merengue, lo tropical, que se siente mamacita, soltera y discotequera, pero que en el fondo es diomedista, oñatista, silvestrista y karenista. ¡O sea, una auténtica ballenática!

Hoy en día, las jóvenes tienen esa esencia y convivir con ellas durante la grabación del álbum me inspiró a escribirles este tema, en el que también me incluyo. Por otro lado, ‘El narcisista’ toca una problemática que por mucho tiempo estuvo normalizada. Quise alzar la voz en contra de ese narcisismo que se ve tanto en hombres como en mujeres. Hacía falta una canción en el vallenato que hablara de esto para que la gente se identifique, la dedique y logre desahogarse.
En el tema ‘Te vas para el carajo’, junto a Rolando Ochoa, el video fue grabado frente a una atracción de la “ciudad de hierro” (parque de atracciones móvil) en Valledupar. ¿Por qué ese lugar? ¿Tiene algún simbolismo emocional?
Sí, totalmente. En este video aparezco subida en una moto con la ciudad de hierro al fondo, pero el punto exacto donde yo estoy permanece a oscuras. Quisimos jugar con esa metáfora visual para decirle a la gente que, allá al fondo, siempre va a estar la luz, la felicidad, la diversión y ese momento de liberación absoluta, tal como se siente uno al subirse a las atracciones mecánicas.
Sin embargo, todo depende de tu actitud para querer ver ese lugar de luz; si decides no mirarlo, te quedarás estancado en la oscuridad. Con este tema yo le digo a esa persona: “Te vas para el carajo y punto, me monto en mi moto y me voy”. Es un grito de soltar y de liberación: ya no quiero estar más aquí, y las mil veces que regreses, las mil veces te vas para el carajo.

Es considerada la ‘Patrona’ del vallenato y la primera mujer del género en firmar con una multinacional como Universal Music. Tras éxitos como ‘Poder Femenino’, ‘Voz de mujer’ y ahora con este nuevo álbum, ¿qué tanto siente que ha cambiado la industria musical para que una mujer lidere el vallenato sin pedir permiso?
Siento que han cambiado muchísimas cosas, no solo en nuestro género, sino también en la música popular, el reguetón y la cumbia. Aunque vivimos en una región con países tradicionalmente muy machistas, las mujeres estamos logrando darle la vuelta a esa situación, especialmente en el vallenato, donde el machismo sigue estando presente, aunque mucho menos que antes.
Afortunadamente ya no estoy sola en esto como cuando empecé; ahora somos muchas haciendo vallenato en Colombia. A medida que sigamos lanzando buenas canciones, haciendo un gran trabajo en el escenario y dando el mensaje correcto en las redes sociales, el vallenato femenino ganará más poder y credibilidad. Hitos como mi nominación al Latin Grammy con ‘Voz de mujer’ o firmar con Universal han hecho que todo el gremio del entretenimiento crea firmemente en el potencial de la mujer vallenata.
‘El Valle es el Valle’ es la canción que abre el disco. ¿Qué significa Valledupar para usted, luego de reencontrarte con sus músicos y compositores desde la raíz?
Valledupar se ha convertido en uno de mis lugares favoritos del mundo. Antes solía ir solo por cuestiones de trabajo, shows o para el Festival Vallenato. Pero hoy la veo como la tierra que me dio la mano cuando llegué un poco perdida sobre el rumbo que debía tomar este nuevo trabajo discográfico. Cada álbum es un proceso complejo, como un nuevo parto o un ciclo que empieza desde cero.
Valledupar me abrió las puertas, me abrazó, me enseñó y me hizo vivir un proceso hermoso. No tengo cómo pagarle tanto amor y regresaría una y mil veces más. ‘El Valle es el Valle’ es mi manera de agradecerle a esa hermosa tierra por lo que ha hecho por mí. Se convirtió en un verdadero himno para la ciudad y en el tema oficial del Festival Vallenato de este año 2026 [1]. Es el granito de arena que quise aportar como su orgullosa hija adoptiva.
Rivalidades y empoderamiento: “No es un juego”
No es un secreto que en el vallenato siempre han existido rivalidades entre sus exponentes. Hace poco aclaraste que tu famosa frase “Recógete que llegó tu patrona” no iba dirigida a nadie en particular. ¿Por qué cree que su colega Ana del Castillo se lo tomó de forma tan personal al punto de generar rencillas? ¿Es un juego o qué hay detrás de esto?
Bueno, un juego definitivamente no es, porque yo no presto mi carrera para jugar a nada. Esa es una frase que utilizo de forma espontánea desde hace mucho tiempo en las tarimas para empoderar a las mujeres que asisten a mis conciertos, ferias o fiestas locales.
Es una expresión muy “tiktoquera” para que las mujeres se liberen y se sientan tan patronas como yo. Respecto a por qué ella decidió tomárselo de manera personal, creo que es una pregunta que tendrías que hacérsela directamente a ella, porque de mi parte jamás estuvo dirigida a ella ni a nadie en específico.
En el pasado, canciones de su autoría como ‘Un hombre limpio no vale nada’ generaron fuertes debates e incluso denuncias por amenazas. ¿Cambió su forma de componer o de seleccionar el repertorio actual para evitar esas controversias, o sigue dispuesta a asumir el riesgo de lo que generen sus letras?
Te confieso que sí comencé a tener muchísimo cuidado a partir de esa experiencia. He prestado mucha atención a que las temáticas no sean tan directas o tan agresivas hacia los hombres, porque yo jamás he estado en contra de ellos ni de nadie en mis canciones. Mi único objetivo es ser la vocera de lo que muchas personas quisieran gritar y desahogar a través de la música.
Lo curioso con ‘Un hombre limpio no vale nada’ fue que las mismas amenazas y la polémica, en lugar de apagar el tema, hicieron que se impulsara y se pegara muchísimo más. Sin embargo, junto a mi equipo de trabajo tomamos la decisión radical de ser muy cuidadosos de aquí en adelante. La música nació para unir y compartir, no para dividir ni sembrar rivalidades o energías negativas.
Como dato anecdótico, lo más increíble de esa canción es que el compositor que me la entregó ¡fue un hombre! A pesar de ir en contra de ellos, la escribió un hombre. Hoy en día sigo cantando al despecho, a la infidelidad y a situaciones complejas como en ‘El narcisista’, pero mantengo un enfoque muy general que no ataca a un género completo ni a alguien en específico. Todo lo que busco ahora es generar un impacto positivo.
Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.
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