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¿Hay riesgo en 'humanizar' a nuestras mascotas? Esto dicen expertos

Septiembre 07, 2020 - 12:03 a. m. Por:
Ángela Marcela Álvarez - Integrante del Semillero de Periodismo de El País
Perros y gatos

Perros y gatos son los animales domésticos por excelencia.

Foto: Pixabay

Las mascotas se han convertido en una compañía del diario vivir en los hogares del país y del mundo. Cada vez es más frecuente ver a los dueños tratar a estos animales como miembros de la familia o incluso, como bebés. Y el mercado ofrece productos para que esta tendencia vaya en constante aumento, promocionando ropa, coches, fiestas de cumpleaños, restaurantes, peluquerías y cualquier otro accesorio o lugar que un humano podría usar o visitar.

A pesar de que los dueños consideran que este trato es el mejor para sus mascotas, la situación no es tan sencilla. Al tratarlo de una manera diferente a su naturaleza, el animal va presentando consecuencias físicas y emocionales en su cotidianidad, es por ello que esto se califica como una forma de maltrato animal.

“Pensamos que maltrato es solo pegarle al animal y no es así, es que no sufran de hambre, ni sed, que no tengan injustificadamente malestar físico ni dolores, que no le sean provocadas enfermedades por negligencia o por descuido, que no sean sometidos a condiciones de miedo ni de estrés y que puedan manifestar su comportamiento natural.

Cuando entramos en conductas como vestirlos con tutú, ponerles moñitos porque nos parece que se ven lindos, eso los estresa, les incomoda, les afecta, les genera ansiedad, el animal no entiende la razón y eso quiere decir que lo estoy maltratando”, dice Sabina Ramírez de los Reyes, directora de la Fundación Animal Voices.

María Angélica Forero, médica veterinaria, coordinadora de la línea de investigación, salud y bienestar animal de la Fundación Universitaria San Martín, explica que “cuando visten las mascotas, especialmente las de pelo largo, tienen dificultades porque su cabello se enreda con los vestidos y trae consecuencias dermatológicas como problemas de hongos, dermatitis, infecciones; si las cepillan con crema dental para humanos les trae otras problemáticas, porque el flúor genera intoxicaciones en algunos animales”.


Darle comida no apta a la mascota, continúa la profesional, le genera obesidad y aumento del colesterol; si se les aplica perfumes o productos para que huelan rico, pueden sufrir de asma o infección de los senos paranasales, ya que el olfato es uno de los sentidos más agudos de ellos; ponerles zapatos produce problemas de pododermatitis, como hongos, ya que no se oxigenan bien sus huellas y el sudor les genera este problema. Además, no tener contacto directo con el piso produce un crecimiento excesivo de las uñas pudiendo fracturarlas de raíz. Cuando se les hace colas o moños muy fuertes les pueden lastimar el cuero cabelludo, generando laceraciones y necrosis en la piel.

La profesional afirma que cuando los dueños alzan a sus mascotas o los mecen en sus brazos como si fueran bebés pueden producirles cambios y problemas en su columna vertebral.

La directora de la Fundación Animal Voices explica que se debe pensar en cuál es el beneficio tanto en salud como en bienestar que tiene la mascota con la acción que se está realizando, si la respuesta es ninguna y si el beneficio es solo para el placer de la persona hay alerta de humanización. Se debe entender que es un hogar y una familia multiespecie, donde soy humano y el otro, es el perro, y debe haber ese respeto por la individualidad de cada uno, logrando un equilibrio para evitar afectaciones en ambas partes.

¿Por qué se humaniza a las mascotas?

Los motivos por los que se tiende a humanizar una mascota son muy variados. Carolina Rojas, psicóloga encargada del Área de Vigilancia en Salud pública de la Secretaría Departamental del Valle, afirma que puede ser por la soledad de la persona, vacíos emocionales que se pretenden llenar con el animal, traumas en la niñez, prevenciones frente a las relaciones con los demás. La persona no posee confianza, es introvertida, prevenida o ha pasado por situaciones complejas en su vida como maltrato infantil o de pareja. En muchas ocasiones, cuando la persona o las parejas no quieren tener hijos, adoptan una mascota para adquirir una responsabilidad y tener control total sobre el animal, ya que este no se marchará, no será grosero y no les hará daño.

La sensación que tienen las personas al compartir con su mascota cuando la humaniza es de afecto, compañía, interacción, calidez. “Se establece un vínculo importante porque las mascotas son muy leales, cariñosas y siempre están ahí. Cuando las personas tienen hijos ellos crecen, se independizan, van generando un proceso de separación y a algunas personas no les es fácil aceptar esto, mientras la mascota se mantiene en ese rol de dependencia, cercanía y eso genera una satisfacción, justamente por un vínculo que se puede controlar y que es estable y permanente”, expone Martha Luz Páez Cala, psicóloga especializada en inteligencia emocional.

Consecuencias del apego

Este apego excesivo que se presenta entre el dueño y el animal presenta consecuencias en la vida de ambos, que se ven reflejadas de diferentes maneras. Según Rojas, una de las principales consecuencias es la introversión del individuo, provocando fobias sociales, la seguridad en sí mismo se pierde y se van presentando afectaciones psicológicas, teniendo dificultades para salir a la calle, entablar conversaciones, ser querido o apreciado por los demás. Este trato genera un hiper apego entre la persona y el animal, cuando el dueño debe salir y dejar sola a su mascota se presenta la ansiedad por separación, causando sufrimiento en el animal, provocando actitudes desadaptativas como vocalización excesiva (grito, llanto, aúllo), conductas destructivas y defecación en sitios inadecuados.

Para la veterinaria Angélica Forero las consecuencias en las mascotas antropomorfizadas, es decir cuando se les da una forma humana a las características conductuales del animal, son de apego obsesivo, no se quieren bajar de las manos o piernas del dueño, le tienen miedo a otros de su especie, no interactúan con los demás, se quedan debajo de sus dueños y no tienen las acciones ni comportamientos normales de animales, a diferencia del trato que se le da a un animal que no es humanizado, estos tienen bienestar, son felices, comen bien, si salen al parque juegan, corren y se divierten.

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