Habló con El País el protagonista del 'Breaking bad' criollo

Habló con El País el protagonista del 'Breaking bad' criollo

Enero 21, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Editora de Domingo
Habló con El País el protagonista del 'Breaking bad' criollo

Actor Diego Trujillo.

Diego Trujillo, protagonista de ‘Metástasis’, es un seductor de audiencias y de mujeres bellas. Hoy prefiere vivir sin pareja.

Hace poco más de un año cuando lo llamaron para audicionar, el actor Diego Trujillo Dangond nunca había visto la serie Breaking Bad. Así que lo primero que hizo fue irse a su casa a ver de qué se trataba y poco a poco, dice, fue descubriendo “esta maravillosa historia y la estructura magistral de la producción original”.Una vez escogido para el papel de Walter Blanco, el profesor de química que luego de ser desahuciado con cáncer de pulmón, pensando en el bienestar de su familia se vuelve un productor de metanfetaminas y termina convertido en un peligroso delincuente, se metió de lleno en la adaptación ‘made in Colombia’ de la galardonada serie estadounidense y que con el título de ‘Metástasis’ ya ha sido estrenada en países como México, EE.UU. y algunos de Latinoamérica.El pasado martes, a las 10:00 p.m., por el Canal Caracol, ‘Metástasis’ debutó en la televisión colombiana. Para Diego Trujillo ver el primer capítulo no fue tan sorpresivo porque ya había tenido oportunidad de verlo por los estrenos anteriores. Lo que sí lo sorprendió, asegura, “es que la edición es la mejor de todas, la versión nuestra es sin censura, con una edición muy interesante que hace que el capítulo sea mucho más contundente. Quedé muy contento con ese resultado”. Es un desafío muy grande asumir el mismo papel con el que el estadounidense Bryan Cranston ha sido muy galardonado…Creo que este es uno de los personajes y de los proyectos más importantes que he hecho en mi carrera por muchas razones, pero sobre todo porque el personaje es tremendamente exigente en la parte actoral, ya que no se trata de esos personajes simplemente buenos o malos, a los que se puede perfectamente predecir su recorrido emocional sino de uno complejo en cuanto que es un ser humano normal y corriente, que puesto en determinadas circunstancias tiene que tomar decisiones y estas lo llevan por caminos complicados que le afectan su entorno familiar y laboral. Así que pasar por esta especie de montaña rusa de emociones es un reto inmenso para mí como actor y una aventura muy importante. Seguidores de la serie original dudan que con producción nuestra se logre una serie tan espectacular como la americana. ¿Qué les dice a los escépticos?Yo estoy permanentemente abierto a las críticas cuando son respetuosas y tienen fundamento. Desde la noche del lanzamiento he recibido miles de tuit, en una inmensa mayoría positivos, halagadores, la gente ha recibido la serie de manera maravillosa. Hay algunos que son críticos, pero respetuosos, esos también los contesto bien, gente que conoce la serie original y que hay aspectos de la nuestra que no les gusta. Y hay otros que son insultantes, de gente que ni si quiera se toman la molestia de ver la serie sino que se muestran como puros extremistas indignados por el simple hecho que hagamos una adaptación. Esas son personas ignorantes, no solo en su manera irrespetuosa de decir las cosas sino porque no entienden que series adaptadas ha habido desde que existe la Tv. Para no ir más lejos, una serie que fue tan vista, galardonada en Colombia como Los Reyes fue una adaptación de una novela argentina. ¿Cómo llegó a atreverse a dejar la arquitectura y dedicarse a la actuación?Tengo una particularidad y es que tal vez por vanidad o por ego, no sé muy bien, me gusta destacarme siempre en lo que hago y llegó un punto en que supe que como arquitecto no me iba a destacar realmente. Eso fue cuando me asocié con un gran amigo mío a quien sí le vi en cambio esa brillantez y esa genialidad como arquitecto y como diseñador. Cuando entendí esto y supe que mi carrera como arquitecto iba a ser una carrera correcta, sí, pero no destacada, tomé la decisión de ser actor porque sabía que como actor iba a encontrar toda la pasión que necesitaba para destacarme algún día. ¿Cuándo asume ese reto de pasar de la arquitectura al teatro y luego a la TV?Hace unos 22 años. Ocurrió después de que había hecho mi primer papel en La Maldición del Paraíso, ahí todavía seguía siendo arquitecto, pero lo hacía más por hobby. Después me llamaron para personajes más importantes y ahí tuve que tomar la decisión porque no tenía tiempo de atender las dos cosas simultáneamente. Antes de hacer De Pies a Cabeza tuve un encuentro con Chepa Amuchastegui para hacer Mascarada y ahí tomé la decisión. Yo lo recuerdo desde Perro Amor…Antes de Perro Amor hubo Tiempos Difíciles, De Pies a Cabeza y Mascarada, pero quizá fue con Perro Amor que realmente se empezó a hablar de mí como actor y obtuve mi primer premio y arrancó mi carrera de forma más fuerte. Más de 22 producciones. ¿Cuál ha sido el personaje que lo ha marcado más?Me han marcado distintos personajes en distintos momentos y por distintas razones. En Perro Amor, ‘Güevonzalo’ me dio visibilidad, mi primer premio y me permitió destacar viniendo de la nada, porque no había hecho gran cosa antes de eso. Después vino el personaje en La Costeña y el Cachaco, porque era un personaje fascinante, una especie de hippie que tenía un bar en la playa y se la pasaba rodeado de mujeres y tomando ron al atardecer y filosofando, estando con los amigos, tenía una vida que me resultaba grata. Y por supuesto el de Iriarte, en Los Reyes, que fue el que me dio más reconocimiento en el país y que me consolidó con un premio a Mejor Actor Protagónico. ¿Es meramente empírico o sí hizo el deber de estudiar teatro?Soy fundamentalmente empírico en la actuación, a pesar de que he hecho algunos cursos, incluso los sigo haciendo, hace poco estuve trabajando con Fernando Piernas, un maestro de actuación grandioso. He hecho talleres y cursos de actuación cuando he podido. Tiene raíces costeñas. ¿A eso cree que debe su buen papel en ‘En dónde carajos está Umaña?Yo le doy especial importancia y pesa mucho en mí esa parte costeña, es una parte que quiero mucho de mi sangre, de mi procedencia, adoro la Costa, todo lo que tiene que ver con el vallenato, sobre todo de esa zona de donde era mi abuelo, Villanueva, en La Guajira, Valledupar y todo eso. Cuando me propusieron el papel del cachaco que intentaba hacerse pasar por costeño fue de maravilla, parecía hecho para mí, porque yo soy un cachaco de nacimiento que quisiera poder ser más costeño, así que sí me ayudó muchísimo tener sangre costeña. ¿Qué circunstancias le hicieron pensar que la llamada por usted “superviviencia después de los 50” sería un buen tema para llevar a la comedia teatral en ‘Qué desgracia tan infinita’?Cuando tomé la decisión de hacer un monólogo esa decisión estaba fundamentada sobre todo en la certeza de que tenía que hablar con la verdad de lo que me estaba pasando en ese momento. Yo estaba entrando en una especie de crisis propia de los hombres, no tenía 50 pero sí 40 y pico y es un momento en que uno se cuestiona una gran cantidad de cosas. A partir de estos cuestionamientos empecé a investigar sobre qué tenía y contenía esta crisis de edad de los hombres. Y me puse a leer, a rebuscar artículos y reuní todos estos síntomas y esos procesos que vivimos los hombres de los 40 a los 50 para hacer un monólogo en donde me burlo de la esencia de esta crisis que lleva a los hombres a ocultar su edad, a que no se les note, a verse más jóvenes, en otras palabras, no somos capaces de envejecer con dignidad. Y utilicé eso para burlarme un poco de nosotros y de mí mismo. Trabajó con estrellas como Rusell Crowe, por su talento y su excelente inglés. ¿Dónde aprendió tan bien el inglés y cómo fue trabajar con esas estrellas?Yo tuve la suerte de estudiar en un colegio bilingüe, en el Colegio San Carlos, de Bogotá y allí aprendí inglés desde niño. Y la experiencia de trabajar con estas estrellas fue importantísimo para mí, para mi carrera, fue acercarse a este mundo de las grandes ligas. Me sirvió en muchos sentidos, entre otros, para desmitificar a estas grandes luminarias que uno ve como inaccesibles y resultan ser seres humanos como todos, con un talento enorme, con una formación y un profesionalismo gigante, pero sobre todo, unas buenas personas dispuestas a interactuar con uno de igual a igual. Haber participado en esa película fue una experiencia gigantesca para mí. La actriz Alejandra Azcárate dice que usted tiene una manera trascendental de ver la vida. ¿De dónde cree que ella saca esta idea?No está alejada de la verdad, yo soy buen amigo de Alejandra, me conoce. Sí, yo tiendo a ser un poco trascendental en mi existencia y dejo que la cabeza a veces me gane un poco la partida, a veces debería ser más relajado en la forma como enfrento las situaciones, los problemas. Me enredo un poco más de la cuenta y es a eso a que ella se refiere. Dicen que las personas inteligentes se burlan de sí mismos y usted se burla incluso de su calvicie…(Risas) Imagínese, si no lo hiciera sería el más amargado de la vida. Lo que pasa es que la calvicie no es un tema que me haya afectado negativamente, al contrario, me afecta positivamente, yo no tengo ningún problema en ser como soy, me acepto tranquilamente. ¿A qué le tiene miedo?Quizá al dolor, le tengo miedo a enfermarme, al sufrimiento de la enfermedad, al dolor y a la enfermedad en personas cercanas, como mis hijos, mi familia. Dice que la locura más grande que ha hecho por amor es haberse casado tres veces. ¿Le quedan más ganas de seguir tirándoselas de loco?No, no, creo que el último fue el último para siempre. A través de los años llegué a la conclusión que no creo en el matrimonio, no me gusta, me parece que termina acabando con las parejas. Ha tenido mujeres bellas, famosas, inteligentes. ¿Cómo conquista?Yo también me lo pregunto, la verdad es que no entiendo qué hacen esas mujeres conmigo, creo que ellas cometen un acto de locura al meterse conmigo. Pero lo agradezco inmensamente haber tenido la fortuna de tener a mi lado mujeres tan interesantes, tan bellas y tan valiosas como las que he tenido. Realmente no tengo una técnica de conquista ni de seducción distinta a ser como soy, ser transparente y sobre todo eso, ser honesto y hablar con la verdad. Se ha autodefinido como celoso?Creo que los celos tienen que ver con la convivencia en el matrimonio, en donde termina uno o termino yo, no puedo generalizar, volviéndome muchas veces posesivo, de hecho el matrimonio es casarse con alguien, es casi que adquirir a alguien y tener ciertos derechos sobre esa persona. Ahí me parece que se derivan estos celos, así que los evito y no los siento en la medida en que no convivo con nadie. Se considera tímido. Difícil creer que lo sea…Sí, sí, soy esencialmente un hombre tímido , por supuesto ya no lo soy como lo era antes, en mi juventud, pero esa es mi esencia, mi timidez. Cuando era joven era incapaz de hablar en público, alguna vez perdí una beca para estudiar un magister en EE.UU. por la entrevista, me pasó casi lo mismo que en el escenario, cuando una vez (la primera vez que hizo stand comedy) terminé bloqueado con pánico escénico. Pero me he ido superando con el tiempo conscientemente, tal vez porque cuando uno se va volviendo viejo se vuelve un poco más desfachatado y ya no le importa tanto el qué dirán, pero sí, soy tímido. Tres hijos. ¿Alguno ha heredado su vena artística?Pues sí, por supuesto. Pablo, el mayor, acaba de graduarse de músico en la Escuela de Música de Buenos Aires, ahora está organizando una banda, es guitarrista y compone sus canciones, es un muchacho muy talentoso, vivo muy orgulloso de él. Silvia está estudiando cine, también en Buenos Aires, es inmensamente talentosa y creo que va a tener una carrera muy bonita. Y está Simón que es el más chiquito, que es además el más sensato: él quiere ser futbolista y millonario, con eso nos saca a todos de pobres (risas). Tiene 10 años y quiere ser como Ronaldo. Ojalá, porque nos va a mantener a todos (risas). ¿Algúna manía?No, quizá me he ido volviendo neurótico con el paso del tiempo por ese gusto por vivir solo y porque permanezco en silencio, con mis propias cosas. Es difícil imaginarlo neurótico...Soy un poco quisquilloso tal vez por ciertas cosas que tienen que ver con mi formación como arquitecto como el orden, la estética, ese tipo de cosas me neurotizan un poco. Defectos que pueda sacar a relucir…Soy un poco perezoso, un poco egoísta con mis cosas, quizás también por esa manera que he escogido para vivir, vivir solo y soy un poco autoritario, un poco dominante en mi manera de hablar y de conducir las conversaciones y las relaciones. ¿Cómo asume las escenas de desnudo o de estar en paños menores como las que vivió en ‘Umaña’ y en ‘Metástasis’, donde en el primer capítulo ya lo vimos en calzoncillos?Y no solo me van a ver en calzoncillos sino completamente desnudo otra vez (risas). El que no quiere caldo se le dan dos tazas (risas). Bueno, realmente eso tiene que ver con la timidez y la manera de percibirse uno, creo que esas escenas hace unos diez años habrían sido impensables para mí, por mi timidez y por una inseguridad que tenía empezando en esta carrera, pero ahora con el paso de los años me importa un carajo, soy como soy, ya no le tengo miedo a esa desnudez, cuando el proyecto es serio y lo requiere, cuando los desnudos no son gratuitos sino que tienen un peso dentro de la historia no tengo ningún problema en hacerlo, lo asumo y lo hago como actor. ¿Tiende a ser amigo de sus ex o prefiere mantenerse al margen?Soy íntimo, íntimo de todas. Yo creo que la única manera de ser amigo de una mujer es habiendo chuleado la parte sexual. Cuando uno ha pasado ya por el sexo con una mujer ahí sí se convierte en un verdadero amigo y eso es lo que me ha pasado con mis ex, que soy muy cercano a ellas. ¿Y actualmente está solo?Estoy solo pero también tengo una mujer muy cercana que es Tatiana (Rentería), la mamá de Simón, de mi hijo chiquito, porque tengo una relación muy especial, muy particular, nos queremos inmensamente. Tenemos realmente una relación maravillosa. Qué rico que muchas exparejas vivieran lo que ustedes, que no sintieran resentimiento ni odio luego de una separación…No, no, no, cero, cero. Es más, la gente nos ve permanentemente, porque pasamos mucho tiempo juntos por Simón, porque tenemos la capacidad de irnos de vacaciones juntos, de compartir tiempo, nos apoyamos, nos ayudamos, es una relación realmente maravillosa.

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