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Enrique Simó estará en Exposer, en Cali, hablando del ruido que llevamos dentro
El conferencista español, referente de Brahma Kumaris, estará el 23 de octubre en el Exposer de Coomeva. Su invitación a recuperar la calma llega en una época en la que pensamos demasiado y vivimos cada vez menos el presente.
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21 de oct de 2026, 09:43 p. m.
Actualizado el 21 de oct de 2026, 09:43 p. m.
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Por: Krish Benvenuti, comunicador y guia bienestar y longevidad consciente (Especial para El Pais)
¿Y si el ruido más difícil de silenciar no fuera el del mundo, sino el de nuestra propia mente? Vivimos pendientes de las pantallas, inundados de noticias y atrapados en una carrera por saberlo todo, opinar sobre todo y no perdernos nada. Tanto, que hemos inventado una expresión para ese miedo: FOMO, sigla de Fear of Missing Out, el temor a quedar excluidos de experiencias que otros disfrutan. En el extremo opuesto aparece el JOMO, Joy of Missing Out: el placer de desconectarse y descubrir que no necesitamos estar en todas partes para disfrutar de la vida.
Mientras tanto, la incertidumbre global y la sobrecarga de estímulos alimentan el estrés y dificultan nuestro descanso mental. Estamos conectados con el mundo, pero ¿cuánto tiempo permanecemos conectados con nosotros mismos?
Ayer tuve el privilegio de conocer en Bogotá a Enrique Simó, conferencista español, experto en meditación y referente del movimiento espiritual Brahma Kumaris. Compartí un almuerzo con él y, por la noche, asistí a su charla “La calma detrás del ruido”, introducida por la querida Xiomara Xibillé, la mujer que transformó su trayectoria en el espectáculo convertiéndose en referente del bienestar integral.

Xiomara Xibillé también será una de las protagonistas, junto a Ann Bessudo y Silvia Corzo, de Vibra Colombia, un evento dedicado al Sound Healing o sanación a través del sonido, que tendrá lugar en el Planetario de Bogotá. Una experiencia que une bienestar, conciencia y solidaridad, con el propósito de recaudar fondos para apoyar a las víctimas del terremoto ocurrido en Colombia el pasado 10 de agosto.
La propuesta de Enrique Simó me recordó una enseñanza que repetía a mis estudiantes cuando enseñaba meditación en el Liceo Santa Inés, en el Distrito de Cali: ser más reflexivos y menos reactivos.
Parece sencillo, pero vivimos haciendo exactamente lo contrario. Respondemos antes de escuchar, juzgamos antes de comprender y discutimos antes de reflexionar. Una notificación, una crítica o una noticia pueden robarnos la tranquilidad en cuestión de segundos. No siempre podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor. Pero podemos aprender a elegir cómo reaccionamos.
Siete formas de perder la calma
Simó nos invita a reconocer los ruidos mentales que consumen nuestra energía: las preocupaciones, las expectativas, las suposiciones, los deseos permanentes, las proyecciones sobre los demás, el arrepentimiento y las discusiones inútiles que mantenemos con nosotros mismos.

Nos preocupamos por lo que todavía no ha sucedido; esperamos que la realidad se ajuste a nuestros deseos; suponemos saber qué piensan los demás y, cuando algo sale mal, buscamos culpables. Repasamos errores pasados como si pudiéramos cambiarlos y protagonizamos discusiones imaginarias que nos dejan agotados sin haber resuelto absolutamente nada.
¿Cuántas veces hemos ganado una discusión en nuestra cabeza y perdido la tranquilidad durante todo el día?
A ese ruido se suma la obsesión por la imagen que proyectamos. Las redes sociales no solo nos venden productos: también nos ofrecen modelos de éxito, belleza y felicidad con los que terminamos comparándonos. Queremos ser nosotros mismos, pero también parecernos a aquello que creemos que los demás esperan de nosotros.
Así, la mente viaja constantemente entre el pasado y el futuro, mientras la vida ocurre en el presente.
El cuerpo también necesita calma
El estrés no solo afecta la mente: libera cortisol y adrenalina, preparando al organismo para reaccionar. El problema surge cuando esa alerta se vuelve permanente, entre pantallas, preocupaciones y sedentarismo.
Caminar, bailar, practicar yoga y dormir bien ayudan a regular el estrés y recuperar el equilibrio. Cuidar la mente sin cuidar el cuerpo es olvidar que nuestro bienestar es integral.
Volver al aquí y ahora
El camino que propone Simó comienza con una pausa. Después, requiere la determinación de cambiar, observar nuestros pensamientos y practicar la meditación de manera constante. No como una solución mágica ni como una actividad reservada a unos minutos del día, sino como un entrenamiento para vivir con mayor conciencia.
Esta invitación recuerda las enseñanzas de Eckhart Tolle, autor de “El poder del ahora”, quien nos anima a dejar de identificarnos automáticamente con nuestros pensamientos y a recuperar el contacto con el momento presente.
Estar aquí y ahora no significa olvidar el pasado, renunciar al futuro ni ignorar los problemas. Significa comprender que solo en el presente podemos actuar, escuchar, decidir y transformar algo.
Podemos estar desayunando y pensando en el trabajo; conversando con alguien mientras miramos el celular; caminando por un parque sin reparar en lo que nos rodea. El cuerpo está presente, pero la mente se ha marchado.
Meditar es aprender a regresar
Para Simó, la conexión espiritual también ocupa un lugar fundamental: reconocer una realidad superior a nuestro ego y a nuestras preocupaciones cotidianas. Cada persona puede llamarla Dios, Universo o Energía de la Vida. Lo importante es descubrir una fuente de sentido que nos ayude a mirar la existencia desde una perspectiva más amplia.
No necesitamos abandonar el mundo para encontrar serenidad. Necesitamos dejar de permitir que el ruido del mundo gobierne cada pensamiento.
La meditación tampoco sustituye la atención profesional cuando existen problemas de salud mental que la requieren, pero puede ser una herramienta valiosa dentro de un enfoque integral del bienestar.
El verdadero lujo es la calma
El próximo 23 de octubre, el Salón Ritz del Hotel Dann Carlton de Cali acogerá el Exposer de Coomeva, con Enrique Simó y otros invitados, entre ellos Mariana Rojas Estapé, Lalo Yaha, el monje budista Tenzing Ngeyung, Alejandra Villa y Pablo Gómez, bajo el lema “Consciencia y coherencia para un mundo mejor”.
En una sociedad obsesionada con la velocidad y la productividad, detenerse parece una pérdida de tiempo. Sin embargo, en mi búsqueda de bienestar y longevidad consciente, he comprendido que cuidar la vida no consiste solo en alimentarnos mejor, mover el cuerpo y dormir bien. También significa aprender a gestionar nuestros pensamientos y recuperar el control de nuestras reacciones.
Podemos apagar el teléfono y silenciar las notificaciones, pero ¿de qué sirve desconectarnos del mundo si seguimos atrapados en el ruido de nuestra mente?
Quizá el verdadero lujo no sea tener más, sino necesitar menos ruido para sentirnos en paz. Y tú, ¿estás viviendo el presente o sigues atrapado entre lo que ya pasó y lo que todavía no ha llegado?
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