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Colombia entra en su segundo pico respiratorio: claves para adaptar los espacios de alta circulación

Recomendaciones de especialistas para afrontar el segundo pico de Infecciones Respiratorias Agudas del Año.

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menores de edad, se han visto afectados por las infecciones y complicaciones respiratorias a causa de los climas fríos derivados por las lluvias.
Menores de edad, se han visto afectados por las infecciones y complicaciones respiratorias a causa de los climas fríos derivados por las lluvias. | Foto: Suministrada para El País

23 de oct de 2026, 10:10 p. m.

Actualizado el 23 de oct de 2026, 10:10 p. m.

Colombia se prepara para afrontar históricamente su segundo pico de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) del año, un fenómeno estacional impulsado por el incremento de las lluvias. La magnitud de este desafío de salud pública se refleja en las estadísticas del Instituto Nacional de Salud, que reportó más de 2,2 millones de consultas médicas por IRA durante el año pasado.

Ante este panorama, el reto principal se traslada a la infraestructura urbana y corporativa: oficinas, centros comerciales, restaurantes, colegios y sistemas de transporte masivo deben adecuar sus entornos para mitigar la transmisión de virus en puntos donde interactúan miles de personas diariamente.

La gestión del riesgo en lugares cerrados no depende únicamente del volumen de asistentes, sino de las condiciones físicas del propio entorno. Las autoridades sanitarias enfatizan en que los esfuerzos deben concentrarse en tres ejes fundamentales:

  • Renovación del aire: La ventilación deficiente en lugares cerrados multiplica las probabilidades de exposición a partículas infecciosas. Mejorar el flujo de aire reduce drásticamente su concentración.
  • Puntos de contacto frecuente: Las rutinas tradicionales de aseo deben complementarse con desinfecciones programadas en zonas de alta fricción (barandas, manijas, ascensores).
  • Garantía de insumos: El desabastecimiento de estaciones de lavado de manos anula cualquier protocolo de prevención.

Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), un hábito tan básico como el lavado de manos puede reducir las enfermedades respiratorias entre un 16 % y un 21 %.

Cuatro estrategias de gestión ambiental e higiénica

Para mantener la continuidad operativa y proteger a los usuarios sin saturar al personal de mantenimiento, los expertos en higiene institucional sugieren estructurar la respuesta en cuatro pilares:

[Evaluación del flujo] ➔ [Abastecimiento continuo] ➔ [Optimización de rutas] ➔ [Infraestructura accesible]

  • Adaptación al tráfico real: Es indispensable medir la demanda de las zonas comunes y baños para instalar dispensadores que resistan el alto tráfico y eviten que el usuario manipule el producto que usará otra persona.
  • Monitoreo de niveles de stock: Establecer alarmas o frecuencias de revisión estrictas para jabón y toallas de secado. Los momentos de mayor afluencia (horas pico) son los más propensos a quedarse sin insumos.
  • Rediseño de tareas de limpieza: Mapear las áreas críticas para redistribuir al personal de aseo. El uso de sistemas de dispensación eficiente ayuda a que los operarios gasten menos tiempo recargando suministros y puedan enfocarse en la desinfección de superficies.
  • Señalización y pedagogía: La infraestructura debe acompañarse de recordatorios visuales sobre la técnica correcta de lavado de manos y el autocuidado, facilitando que los visitantes adopten estas prácticas de forma natural.

La preparación de los edificios no solo responde a un compromiso sanitario, sino a un ejercicio de logística urbana. El uso de tecnologías de dispensación controlada permite optimizar los recursos institucionales, registrando reducciones en el consumo de insumos de hasta un 40 % y disminuyendo los tiempos de recambio a la mitad en comparación con métodos tradicionales.

La prevención efectiva durante este pico estacional dependerá de una planeación técnica que combine instalaciones funcionales, ventilación constante y decisiones logísticas orientadas a mitigar el impacto biológico en la comunidad.

“La recomendación es anticiparse a los periodos de mayor circulación respiratoria mediante una revisión de los puntos de higiene y de las necesidades operativas de cada instalación. Esto implica verificar que los dispensadores funcionen correctamente, garantizar el suministro continuo de jabón y elementos para el secado de manos, y ajustar las frecuencias de limpieza y reposición al flujo de personas. Estas medidas facilitan el acceso a la higiene y contribuyen a mantener espacios preparados para responder a las necesidades de trabajadores, clientes y visitantes”, señala Felipe Gómez, director de Negocios de Higiene Profesional en Tork Andina-Caribe.

Y agrega: “Los sistemas de dispensación controlada pueden contribuir tanto a la eficiencia operativa como a la gestión de los recursos. Según la solución implementada, pueden reducir el consumo de insumos entre un 35 % y un 40 % frente a métodos convencionales y disminuir hasta en un 50 % los tiempos de recambio. Estos resultados varían según el sistema y las condiciones de operación de cada instalación” .

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