Elecciones
Luis Gilberto Murillo: “La Paz Total fue muy mal diseñada”
El candidato presidencial habló con El País sobre su propuesta para enfrentar la violencia sin negociar con grupos armados ilegales.
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29 de mar de 2026, 08:21 p. m.
Actualizado el 29 de mar de 2026, 08:21 p. m.
Luis Gilberto Murillo es de las regiones. Nació en Andagoya, un pueblo perdido en la selva del Chocó, y de allí salió gracias a una beca que obtuvo al ser el mejor puntaje del Icfes en el sur del departamento.
Ese origen no es un adorno en su discurso, es el eje central de su propuesta: gobernar desde la experiencia propia, desde el conocimiento de lo que significa vivir en la periferia de un país que históricamente ha legislado solo para sus ciudades.
¿Por qué quiere ser presidente de Colombia?
Porque tengo una visión del país que deja claro que la oportunidad que todos tenemos es la misma Colombia. Esa visión está soportada por un recorrido y una historia distinta. Yo soy una anomalía estadística: alguien que nace en Andagoya, en un pueblito en el centro de la selva del Chocó, que pudo salir adelante porque aprovechó una oportunidad.
Soy el producto de una oportunidad y creo que hay historias como esa en el país que hay que recuperar. Además, ofrezco una formación y una experiencia que ninguno de los candidatos o las candidatas tiene.
He estado en todos los niveles: como director de Codechocó, como gobernador, como subdirector del Departamento del Medio Ambiente de Bogotá, con Antanas Mockus, como consejero para el Pacífico, como ministro de Ambiente, canciller y embajador en Estados Unidos.

Muchos sectores del Valle del Cauca sienten que han estado abandonados por este Gobierno. ¿Qué les dice usted?
Hay un sector del Valle que se siente abandonado, y lo entiendo. Pero, en mi caso particular, fui el único canciller que visitó permanentemente esta ciudad y que fue a Buenaventura. Cuando llegué a la Cancillería, incliné la balanza para que la COP16 se hiciera en Cali, porque había una discusión interna y la Dirección de Protocolo planteaba que no había condiciones aquí.
¿Cómo gobernaría un país tan polarizado y con quiénes no gobernaría bajo ninguna circunstancia?
No gobernaría con los extremos muy radicales y sectarios, porque el país necesita abandonar el sectarismo y la división. El problema de la polarización no es que existan debates, eso es propio de la democracia, el problema es cuando la polarización es paralizante, cuando no conduce a nada.
Aquí se hacen coaliciones del odio, donde la gente se une no por una visión de país sino porque odian a una persona. Yo he demostrado que puedo tender puentes: resolví la crisis que casi rompe relaciones con Argentina, manejamos bien la relación con Ecuador, a pesar de las diferencias ideológicas entre los presidentes Petro y Noboa, y logré que el presidente Noboa nos acompañara en la COP16, aquí en Cali.
¿Qué errores del Gobierno actual no repetiría?
La Paz Total, muy mal diseñada. Es uno de los aspectos que definitivamente cambiaría. Lo otro tiene que ver con el manejo de las relaciones internacionales, sobre todo con Estados Unidos. Colombia no debe ser un país que genere conflictos y polémicas en lo internacional; debe emanar estabilidad.
También cambiaría las formas. Esto no es de imposiciones. Usted puede ser presidente y liderar un gobierno, pero se trata de diálogo y de construcción de acuerdos con toda la sociedad. El empresariado es muy importante y hay que acogerlo para que apoye soluciones para la gente. Y hay que apoyar la Fuerza Pública en todos sus niveles, no solamente con los salarios de soldados y policías de a pie.
Mano dura o negociación con los grupos armados ilegales. ¿Cuál es su postura?
En este momento no hay espacio para la negociación porque no hay señales verdaderas de paz. Mire el caso del Chocó, donde hoy estamos en un paro armado del ELN... Los grupos aprovecharon la generosidad del Gobierno, tal vez por mala metodología o mal diseño, para fortalecerse y seguir controlando economías ilícitas. Eso no lo podemos permitir.

Se necesita un fortalecimiento de la Fuerza Pública con tecnología, inteligencia artificial y drones, pero también hace falta cambiar la doctrina.
La Fuerza Pública tiene que llegar a los territorios para quedarse y garantizar la soberanía, no llegar un momento y retirarse. Y no podemos dejarla sola: hay que acompañarla con oportunidades reales para la gente: educación, salud, empleo.
Si hay voluntad genuina de paz de los grupos armados, podría haber diálogo, pero dentro de un marco jurídico de sometimiento que hoy no existe.
¿Está a favor o en contra de nuevos proyectos minero-energéticos en Colombia?
Colombia tiene que establecer cuál es el papel del sector minero en el desarrollo nacional, y allí hay oportunidades muy importantes. Con los avances tecnológicos ya se puede hacer minería responsable.
El occidente colombiano tiene un enorme potencial en minerales estratégicos y críticos, como el cobre, por ejemplo. En la situación en la que está el país, con necesidad urgente de recursos, no podemos darnos el lujo de no revisar con seriedad y aprovechar las oportunidades que brinda el sector minero y también el energético.
¿Cuál es su plan concreto para reducir el desempleo?
Lo primero es aumentar sustancialmente las inversiones, porque es muy difícil generar empleo si la economía no crece a ritmos dinámicos.
No podemos permitir lo que está pasando ahora con la disminución de la inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos. Al contrario, hay una oportunidad de aumentarla. Lo segundo es reentrenar a la fuerza laboral.
Se está dando una metamorfosis de la economía global y Colombia tiene muchas oportunidades, pero hay que preparar al país. Le doy un solo ejemplo en el Pacífico: el sector forestal. Colombia participa con menos del 1 % en su PIB en ese sector, cuando países como Ecuador llegan al 4 o 5 % . Hay un enorme potencial con sistemas agroforestales y procesamiento de madera.
¿Reformaría o reemplazaría el sistema de salud?
La reforma tiene que ser estructural. El camino que escogió el Gobierno tiene cosas que hay que mantener: me gustan los equipos básicos de salud, porque llegan a muchas zonas. Pero yo me focalizaría primero en la atención universal, porque realmente no existe hoy.
El sistema funcionaba bien en algunos lugares, Cali es un ejemplo con clínicas que son de las mejores de América Latina, pero estaba muy concentrado y no había acceso amplio, sobre todo en zonas apartadas. No podemos seguir permitiendo lo que llaman en el Chocó “la ruta de la muerte”: alguien llega de un sitio apartado a Quibdó, no recibe atención, lo trasladan a Medellín o a Cali, y en ese trayecto se muere.
El modelo tiene que ser mixto, con alianzas público-privadas y comunitarias, con controles para evitar la fuga de recursos —estamos hablando de casi cien billones invertidos— y con tecnología para que los sistemas sean interoperativos.

Jefe de la Redacción Web de El País. Especialista en gerencia del talento humano, con formación en marketing digital y producción audiovisual. Profesional en construcción IA-First, enfocado en liderar redacciones, audiencias y productos editoriales sin perder la calle, el contexto ni el criterio periodístico.
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