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Las nuevas estrategias para cuidar la salud mental en las universidades

Noviembre 01, 2020 - 03:23 p. m. Por:
Camila Rentería / Semillero de Periodismo UAO- El País
Las nuevas estrategias para cuidar la salud mental en las universidades

La profesora María Elisa González, con sus clases virtuales de mindfullness, ayuda a alumnos de la Icesi a disminuir el estrés y la ansiedad, a raíz del confinamiento.

Jorge Orozco / El País

“Sentía un vacío enorme que no sabía cómo llenar, de ver las cuatro paredes de mi cuarto todos los días, sin tener ningún cambio”, cuenta Gustavo Molina, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Occidente, UAO.

Al principio, este universitario caleño asumió el confinamiento como un descanso, pero con el paso de los días empezó a tener problemas emocionales fuertes. “Tuve ataques de estrés, de pánico, de nervios, me dolía muchísimo el centro del pecho. Básicamente mantenía encerrado en mi cuarto jugando videojuegos y dejé todo de lado”.

Por situaciones como la de Gustavo, la Asociación Colombiana de Universitarios, Ascun, realizó el estudio ‘Percepciones universitarias’, en el que consultó a 15.841 estudiantes de 78 Instituciones de Educación Superior, públicas y privadas del país, por los efectos generados por la pandemia en su vida universitaria.

En el aparte de salud mental, los resultados arrojan que el 54 % manifiesta un deterioro en la comunicación con amigos, con otros estudiantes y docentes. Y que el 48 % ha experimentado sensación de soledad.

Estudiantes como Laura Mendoza, también de la UAO, aseguran haberse afectado emocionalmente por el encierro.

“Me sentía muy mal, había semanas horribles en las que yo solo pensaba en morirme y sentía como que nadie me escuchaba”, relata la joven.
Hábitos básicos como el sueño, la alimentación y la actividad física sufren afectaciones por el confinamiento a raíz del Covid-19.

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"El semestre pasado los profesores no tuvieron en cuenta el cambio. La vida siguió como si nada, no digo que los docentes dejaran de exigir, pero necesitábamos tener en cuenta que no estábamos pasando por una situación fácil. Yo me sentí agobiado"
Óscar Gómez,
estudiante de Unicatólica

Al respecto, Ascun refiere que el 48 % de los estudiantes ha desmejorado su hábito de dormir 8 horas; el 55 % manifiesta un impacto negativo en su actividad física y el 33 %, en sus hábitos alimenticios.

“Se me trocó el horario, empecé a tener un insomnio que me duró casi cuatro meses, en el que me acostaba a las 11:00 a.m. y me levantaba a las 10:00 p.m. Estaba viviendo con horario totalmente invertido. Y vivir de noche fue prácticamente relegarme a no hablar con nadie, pasaban días y días y yo no hablaba con ninguna persona”, revela Gustavo Molina.

Además del encierro, las metodologías de los docentes y la adaptación a la educación remota repercuten en las emociones de los estudiantes.

Jaime Alvarado, estudiante de Licenciatura en Filosofía de Unicatólica así lo describe.

“Al principio fue muy complicado adaptarse a una vida académica desde la distancia. Tratar de adecuar todo ese contenido a lo virtual fue un proceso estresante”, comenta el estudiante de Unicatólica.

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Según un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona, en Colombia el 48 % de los adultos jóvenes (entre 18 y 29 años) experimentaron depresión y el 37 % ansiedad durante los meses de aislamiento preventivo obligatorio ordenado por el Gobierno Nacional.

Yuli Marín, magíster en Psicología Social y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, en la sede de Palmira, cuenta que algunos de sus estudiantes le pidieron acompañamiento por episodios de estrés, ansiedad y depresión.

Esas son las causas más comunes de consulta psicológica en las universidades, aunque, en la mayoría de los casos, se presentan episodios aislados y no trastornos crónicos.

Según Camilo Cáceres, estudiante de Teología de la Universidad Católica, “la parte de la ansiedad ha sido fuerte. Al principio también la incertidumbre, como que uno no sabía qué iba a pasar y cuánto iba a durar esto”.

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Apoyo desde las universidades

Ana Cristina Marín, directora de Desarrollo Humano de Bienestar Universitario de Icesi, explica que al inicio del confinamiento aumentaron de manera significativa las consultas psicológicas.

De acuerdo con esta profesional de la Icesi, “la pandemia ha exigido a todos manejar altos niveles de incertidumbre, lo cual genera ansiedad, estrés y cuando no se logra gestionar, pueden presentarse casos de depresión o exacerbarse síntomas en personas que padecen enfermedades mentales. También la situación de confinamiento y el miedo al contagio influyeron en la presencia de cuadros de ansiedad”.

Maribel Carreño, directora del Centro de Bienestar de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, afirma que los problemas más comunes tienen que ver con los cambios de rutina y “empiezan a aparecer otras situaciones de salud que están relacionadas con la falta de relaciones con sus padres, la imposibilidad de salir y de tener experiencias o vivencias de tipo corporal o expresivo. La depresión aparece en algunos, especialmente si tienen otra situación particular, si viven lejos de sus familias, si viven solos o tienen situaciones familiares complejas”.

Además, según Carreño, estudiantes que venían con algún tipo de diagnóstico psiquiátrico y estaban estables o con una trayectoria más bien tranquila, a propósito de la pandemia desajustaron sus rutinas y la manera como se han organizado, lo que los ha llevado a nuevas consultas.

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Esta situación la vivió Laura Mendoza, estudiante de la Universidad Autónoma de Occidente, UAO, quien estaba en un proceso psiquiátrico por trastorno mixto ansioso-depresivo antes del confinamiento.

“La cuarentena me sacó de onda, primero, porque los retos académicos son diferentes, venía acostumbrada a un ritmo, estaba de 7:00 de la mañana a 7:00 de la noche toda la semana en la universidad y eso hace que tu cabeza esté ocupada y todo el tiempo estés ignorando la enfermedad y pasar a estar encerrada en tu casa fue complejo”.

A raíz de la situación, Laura Mendoza dejó de tomar sus medicamentos, y esto desencadenó su hospitalización en el Hospital Psiquiátrico Universitario del Valle durante diez días.

Nicolás Gómez, psicólogo del Centro de Desarrollo Humano de la UAO explica que la actual situación afecta emocionalmente a los estudiantes porque “se cortó el flujo de interacción social y la relación con los compañeros, un elemento dispersor que contribuye a la formación integral”.

"He sentido ansiedad y nostalgia. Muchas cosas cambiaron: no estar disfrutando del campus de la ‘U’, de los compañeros; ver clases frente a una pantalla; no poder ir a ningún sitio distinto de la casa, de vez en cuando
da tristeza"
Miguel Hurtado,
estudiante de la Nacional-Palmira.

En respuesta a las necesidades de los estudiantes el psicólogo asegura que en la Universidad Autónoma de Occidente, UAO, “hay muchos apoyos desde Bienestar Universitario que ayudan a la dispersión: arte, deportes; desde el Centro para la Excelencia Académica se brindan servicios como psicología, fonoaudiología, apoyos para trabajos de grado”.

Entre tanto, Ana Cristina Marín, directora de Desarrollo Humano Bienestar Universitario en Icesi cuenta que les ofrecen servicio psicológico a través de teleconsulta y “programas de acompañamiento académico, talleres y conversatorios enmarcados en el desarrollo personal. El proyecto Colibrí, por ejemplo, promueve el desarrollo de hábitos saludables, y se ofrecen clases virtuales en áreas deportivas y culturales”.

En la Javeriana-Cali, comenta Maribel Carreño, además de las actividades deportivas, recreativas y culturales cuentan con el Centro Pastoral, que ofrece acompañamiento espiritual y “está haciendo varias de las experiencias formativas de procesos y grupos, de manera virtual, eso incluye las propuestas de liderazgo y voluntariado”. Y desde Bienestar “se ofrecen talleres grupales virtuales, consultas individuales con médicos y psicólogos, fisioterapia para ergonomía, postura y dolores musculares”.

Las nuevas estrategias para cuidar la salud mental en las universidades

El psicólogo Roger Collazos, del Centro de Bienestar de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, ofrece en la actualidad, a los estudiantes que lo soliciten, acompañamiento psicoterapéutico por medio de diversas plataformas virtuales.

Raúl Palacios / El País

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