Economía

“La clave del 2027 será convertir confianza en inversión”: Presidente de Confecámaras habla del futuro de las empresas

Se requiere una ruta de recuperación que combine recursos, acompañamiento y oportunidades de mercado. El 50,5 % de las empresas, afectadas por el terremoto, manifestó necesitar capital de trabajo.

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Nicolás Botero - Páramo, presidente de Confecámaras.
Nicolás Botero, presidente de Confecámaras, hizo balance de lo que ha ocurrido este año con las empresas. | Foto: Confecámaras

1 de nov de 2026, 03:25 p. m.

Actualizado el 1 de nov de 2026, 03:26 p. m.

Nicolás Botero, presidente de Confecámaras, habló con El País sobre los desafíos que enfrentan las empresas, luego del terremoto. Según el líder empresarial, el balance del año es positivo, aunque con retos importantes para el sector productivo que se ha tenido que recuperar de muchos desastres.

¿Han pasado casi tres meses desde el terremoto, finalmente, cómo quedó el censo de empresas afectadas?

El levantamiento realizado por las cámaras de comercio, bajo la coordinación de Confecámaras, consolidó 44.728 reportes de afectación en 137 municipios, con corte al 3 de septiembre. Para recopilar la información se utilizó una plataforma tecnológica de la Cámara de Comercio de Cali. Al cruzar los reportes con el Registro Único Empresarial y Social, RUES, identificamos 28.787 empresas con matrícula mercantil vigente y estimamos 110.481 empleos en riesgo. Es importante precisar que este ejercicio recoge los reportes recibidos y no constituye un censo exhaustivo; tampoco hablamos de empleos perdidos, sino de puestos de trabajo cuya continuidad está amenazada.

A partir de esta caracterización, las cámaras están apoyando la recuperación y reactivación económica en dos frentes. El primero busca restablecer la capacidad de operación de los negocios, con apoyos para activos productivos, insumos y reposición de inventarios, así como para reparar o reponer bienes productivos y realizar adecuaciones indispensables para volver a operar.

El segundo frente es el acompañamiento técnico y la conexión con instrumentos de financiación y oportunidades de comercialización y promoción, para que los empresarios puedan recuperar clientes, ventas e ingresos.

¿Qué impacto causó esta afectación en la productividad y en la economía este año?

El principal riesgo es que los daños materiales se conviertan en una pérdida prolongada de capacidad productiva, ingresos y empleo. Una empresa que pierde maquinaria, inventarios o su lugar de trabajo produce y vende menos, mientras debe seguir atendiendo obligaciones laborales, financieras y comerciales. Además, las dificultades de transporte y abastecimiento pueden elevar sus costos y retrasar la recuperación.

Estos efectos se transmiten a proveedores, trabajadores y clientes, y reducen el consumo y la actividad económica local.

La preocupación es mayor entre las microempresas, que representaron el 87,9 % de los negocios que reportaron su tamaño en el levantamiento. Su menor disponibilidad de recursos para sostenerse durante una interrupción las hace especialmente vulnerables: cuanto más tarde la recuperación, mayor será el riesgo de cierre y pérdida de empleo.

El impacto económico de este año dependerá de la duración de esas interrupciones y de la rapidez con que se haya restablecido la producción y las ventas. El levantamiento de información realizado por las cámaras de comercio permite dimensionar la afectación empresarial, pero no calcular por sí solo una pérdida de PIB. Por eso, la prioridad es acelerar la recuperación de los negocios y evitar que una afectación temporal se traduzca en una pérdida permanente de capacidad productiva en las regiones.

Nicolás Botero, presidente de Confecámaras, habló con El País sobre los desafíos que enfrentan las empresas, luego del terremoto.
Nicolás Botero, presidente de Confecámaras, habló con El País sobre los desafíos que enfrentan las empresas, luego del terremoto. Foto suministrada por Confecámaras. | Foto: El País

¿Qué se requiere para seguir apoyando a estos emprendedores para evitar esa pérdida del tejido empresarial?

Se requiere una ruta de recuperación que combine recursos, acompañamiento técnico y oportunidades de mercado, de acuerdo con la situación de cada negocio. En el levantamiento realizado por las cámaras de comercio, el 50,5 % manifestó necesitar capital de trabajo, inventarios o insumos; el 43,6 %, reparar instalaciones, maquinaria o equipos; y el 22,2 %, recuperar clientes y ventas. La respuesta debe atender esas necesidades de manera integral y sostenida.

Para algunos empresarios se necesitan apoyos no reembolsables que les permitan recuperar las condiciones básicas para operar. Para otros, alivios sobre sus obligaciones y financiación con plazos y condiciones acordes con su capacidad de recuperación. También es fundamental conectar su oferta con compradores y restablecer sus relaciones con clientes y proveedores: volver a producir debe ir acompañado de volver a vender.

¿Cómo se ha comportado el emprendimiento de negocios este año?

Durante el primer semestre de 2026 se registraron 180.801 empresas, 4 % más que en el mismo período de 2025, cuando se crearon 173.907. Del total registrado en 2026, el 74 % corresponde a personas naturales y el 26 % a sociedades. Las personas naturales pasaron de 129.048 a 134.185, un aumento del 4%. Las sociedades, por su parte, crecieron 3,9 %.

Nuestro desafío es que ese esfuerzo encuentre condiciones para consolidarse. El registro debe ser el comienzo de una trayectoria de fortalecimiento, con acompañamiento para organizar las finanzas, desarrollar capacidades gerenciales, acceder a financiación y encontrar mercados. Necesitamos que más colombianos puedan convertir una iniciativa empresarial en una fuente sostenible de ingresos y empleo.

¿El promedio de vida de las empresas en Colombia, que se decía era de cinco años, se mantiene en ese lapso?

Es importante aclarar que los cinco años corresponden al periodo de seguimiento de un estudio, no a la vida promedio de las empresas en Colombia. Según el estudio de movilidad empresarial de Confecámaras, de las 306.607 empresas creadas en 2019, 98.383 continuaban activas en 2024: aproximadamente el 32 %, es decir, cerca de una de cada tres.

Este resultado muestra que la permanencia empresarial sigue siendo un desafío. Sin embargo, para afirmar que los emprendimientos están siendo más sostenibles, necesitamos comparar distintas generaciones de empresas durante periodos equivalentes y considerar las condiciones que enfrentaron. En particular, las empresas creadas en 2019 tuvieron que atravesar la pandemia en sus primeros años de operación.

La continuidad de un negocio depende de una combinación de factores: encontrar clientes y sostener las ventas, administrar adecuadamente el flujo de caja, acceder a financiación y fortalecer sus capacidades de gestión. También influyen las condiciones del entorno, como los costos de operación y el comportamiento de la demanda. Tener una buena idea es un punto de partida; consolidarla exige capacidades y condiciones para competir y adaptarse.

Por eso, el reto del país es que más empresas logren consolidarse, crecer y generar empleo de manera sostenida. Esto requiere acompañamiento durante los primeros años, financiación acorde con cada etapa del negocio y conexiones efectivas con mercados y cadenas de proveeduría. Desde las Cámaras de Comercio trabajamos en esos frentes para convertir la iniciativa emprendedora en empresas con mayores posibilidades de permanecer.

¿Cómo califica este año en materia económica y qué tan bueno o malo ha sido para el sector productivo?

Hasta ahora, el balance es positivo, aunque con retos importantes para el sector productivo. Según el Dane, la economía creció 2,9 % durante el primer semestre de 2026 frente al mismo período del año anterior, y 3,5 % en el segundo trimestre. Estos resultados corresponden a un período anterior al terremoto y deben leerse teniendo en cuenta las diferencias entre sectores y regiones.

En este contexto, las señales de seguridad y confianza que está transmitiendo el nuevo Gobierno pueden contribuir a fortalecer las expectativas de empresarios e inversionistas. Cuando esas expectativas se consolidan con reglas claras, estabilidad y mejores condiciones de seguridad en los territorios, pueden traducirse en decisiones de inversión, expansión de los negocios y generación de empleo. Sus efectos deberán evaluarse en los resultados de los próximos meses.

Para el sector productivo, el desafío es que el crecimiento se refleje en mayor productividad, ventas y capacidad de sostener los negocios. Las regiones afectadas por el terremoto enfrentan, además, la tarea de recuperar su operación y sus mercados.

Por eso, debemos aprovechar este entorno de confianza y acompañarlo con condiciones concretas para que las empresas inviertan y crezcan: acceso a financiación, fortalecimiento de capacidades y oportunidades comerciales. La confianza es un impulso importante; convertirla en inversión y empleo es lo que permitirá consolidar la recuperación económica.

¿Cuáles serán las claves, pensando ya en 2027, para tener un mejor año desde el punto de vista de las empresas y los negocios?

La clave para 2027 será convertir la confianza en inversión, productividad y empleo formal. Para ello, necesitamos seguridad jurídica, reglas claras, seguridad en los territorios y respeto por la libertad de empresa. Son condiciones esenciales para que los empresarios puedan planear, invertir y ampliar sus negocios con una perspectiva de largo plazo.

También será fundamental fortalecer la productividad y las ventas. Esto implica mejorar las capacidades gerenciales, formar talento y facilitar la adopción de tecnologías que respondan a las necesidades de cada negocio. Al mismo tiempo, debemos ampliar el acceso a financiación y conectar a más pequeñas empresas con compradores, cadenas de proveeduría y mercados nacionales e internacionales.

Otro elemento decisivo será facilitar la actividad empresarial: simplificar trámites y mejorar las condiciones logísticas y de infraestructura para producir y comercializar. En las regiones afectadas por el terremoto, debemos dar continuidad a la recuperación de los negocios y evitar que las dificultades que enfrentan se conviertan en barreras permanentes para su desarrollo.

Las cámaras de comercio tenemos un papel central por nuestro conocimiento del territorio, la cercanía con los empresarios y la capacidad de articular aliados públicos y privados. El éxito de 2027 deberá reflejarse en más empresas que permanezcan, crezcan y generen empleo formal, con oportunidades en las distintas regiones del país.

Comunicadora Social de la Universidad del Valle con más de 30 años de experiencia en prensa, en especial en periodismo económico aplicado en varios medios de comunicación nacional.

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