Que al Deportivo Cali no le pase lo del América (Opinión)

Agosto 21, 2022 - 05:00 a. m. 2022-08-21 Por:
César Polanía - Editor de Afición / El País
deportivo cali

Imágenes del duelo entre Deportivo Cali y Melgar por el partido de ida de los octavos de final de la Copa Suramericana 2022.

Foto Aymer Álvarez.

Quienes conocieron la situación del América cuando se fue a la B no dudan en comparar aquella ‘tragedia’ futbolística con lo que actualmente esta viviendo el Deportivo Cali.

El camino es el mismo: crisis financiera y crisis deportiva. Y el resultado, igual: descenso.

Esa palabra asusta. Y si bien el Cali no está tan cerca hoy de esa ‘catástrofe’, de no corregir a tiempo —ya, mejor dicho—, esa posibilidad no será tan lejana.

El próximo año se borrará el promedio del 2021 y se tendrá en cuenta el del 2022, año en el que el Cali no ha salido de los últimos lugares, mientras que los demás equipos que merodean el abismo de la B han sumado.

No son poca cosa, entonces, las dos grandes preocupaciones que tiene la institución azucarera y tendrá que salir de ambas a la par. No sirve recuperar las finanzas si los resultados en la cancha no mejoran. Y tampoco sirve salir del fondo de la tabla si el endeudamiento del Cali no se reduce. Son 91.000 millones de pesos, una cifra compleja, muy compleja para cualquier empresa.

Mirar atrás es inútil. Para qué sacar el espejo retrovisor, cuando lo que se necesitan son fórmulas de salvación.

A la presidencia del Cali acaba de llegar Luis Fernando Mena, un empresario exitoso que anduvo en el barro cuando era muy joven y decidió irse a estudiar a los Estados Unidos. Me cuenta él mismo que pasó muchas necesidades, hambre, inclusive, pero al final salió avante y hoy es ejemplo en la comarca empresarial del Valle del Cauca gracias a su tesón.

Mena tiene ahora un nuevo reto. Y no puede estar solo en esa tarea. Necesita de la ayuda de socios, hinchas y todo aquel que quiera colaborar para que el barco, que está a la deriva, no termine naufragando y se hunda hasta el fondo, donde ya nada se pueda hacer.

No sirven las divisiones en el comité ejecutivo. No ayudan las rencillas. Mucho menos las amenazas hasta de muerte de los delincuentes que dicen ser hinchas, pero de aquello no tienen ni la camiseta.

En su empresa, Mena ha construido una familia, en la que todos han entendido el concepto que él propone como cabeza de su organización, y hoy, gracias a ello, la mayoría de los empleados tienen vehículo para llegar al trabajo y casa propia.

El Deportivo Cali necesita en este momento más gente como él. Necesita el liderazgo, la solidaridad y el respaldo de quienes quieren a una institución que ha sido modelo en el fútbol colombiano.

El llamado que esta semana hizo Tulio Gómez, máximo accionista del América, para que “los hinchas billetudos se metan la mano al bolsillo”, no fue un comentario ligero. Y el jueves, en una entrevista que le hice a Déinner, el jugador rojo me decía que no le gustaría que el Cali se fuera a la B o que su crisis financiera empeorara, porque “hay que tener empatía”.

Al Deportivo Cali no le puede pasar lo del América. Se quedó solo y el barco se hundió hasta que llegó Tulio. Hay que girar el timón ya, y el reto es de toda la familia verdiblanca.

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