"El fútbol argentino se ha transformado en una miseria que espanta": César Luis Menotti

"El fútbol argentino se ha transformado en una miseria que espanta": César Luis Menotti

Noviembre 26, 2018 - 12:00 a.m. Por:
Francisco Henao Bolívar, reportero de El País
César Luis Menotti

César Luis Menotti

Tomada Diario la Nación

César Luis Menotti sí que sabe de los secretos del fútbol argentino; de sus virtudes y defectos, de sus alegrías y tristezas, de las bondades y errores de la dirigencia y, por supuesto, del manejo que se da en lo extradeportivo, especialmente por el tema de las barrasbravas.

El 'Flaco', como se le conoce, fue jugador durante más de 12 años y después se dedicó a la dirección técnica, saliendo campeón mundial en el 78 con la selección argentina y dirigiendo a varios equipos de su país, entre ellos Boca y River.

Por lo que ha vivido en el fútbol, Menotti se declaró avergonzado porque dice que una fiesta como la que se iba a vivir el sábado, en el segundo juego de la final de la Libertadores, no podía terminar en tema de orden público. El reconocido exentrenador habló con El País.

¿Como argentino le dio pena la imagen que su país dio ante el mundo?
No porque al mundo también le tendríamos que transmitir alguna realidad que ellos también las tienen. Más bien, tenemos que ser solidarios para que este mundo recobre las relaciones entre nosotros mismos. Me dio sí mucha tristeza por lo que le pasó a la gente. Muchos vinieron de provincias, con más de 15 horas en bus, y otros llegados de Europa y pagando hoteles. Todo eso les ha costado muchos días de trabajo y luego les dicen que el partido se va a jugar y después que quedaba aplazado. Me da vergüenza porque esto supera el fútbol. Acá ha habido una dirigencia tramposa.

¿Se descuidó la seguridad?
Es muy complejo todo. Me parece un disparate lo que ha pasado; el fútbol se ha desculturizado desde hace años. El fútbol antes que profesional es cultural porque es representativo del sentimiento de mucha gente, es un escenario para disfrutarlo, para emocionarse y se termina en una conjura de pasiones que no tiene nada que ver con el placer de ver un partido.

¿De dónde viene esta violencia?
Son pequeños grupos, pero también ha habido un problema severo de organización porque fue una pequeña minoría que agrede sin conciencia; tiraron botellas que pasaron por arriba del bus y le pegaron a la misma gente que estaba al otro lado. Cuarenta personas fabricaron un conflicto para millones de aficionados que estaban a la expectativa de este partido. Es insólito y muy triste, pero algún día puede ser que comencemos a devolver culturalmente lo que significa vivir en paz y disfrutar a pesar de una derrota.

¿Quiénes son los culpables de lo sucedido?
El tema es que se va generando un dramatismo miserable en el que participan todos; incluso los periodistas cuando dicen que el que pierda tiene 20 años de condena. Es un disparate la manera en que se enfocó esto. Es un partido de fútbol que se debería festejar. En otra época hubiéramos disfrutado que eliminamos a dos equipos brasileños. Pero no sé a dónde vamos, estoy sorprendido y me dolió mucho porque una pequeña minoría se tiró todo. Vamos a tener que repensar un poco y ordenarnos porque así no funciona. La vida así se hace triste.

Dicen que lo sucedido es el reflejo de la sociedad argentina...
Sí, evidentemente Argentina viene sufriendo una desculturización. No es de ahora. Y hay una complicidad de los poderes que van cambiando y que beneficia esta circunstancia; hay una utilización de la pobreza. Se les usa y por eso se viene este conflicto. Soy hombre de fútbol desde los 15 años. Llevo 70 años en esto y he visto clásicos dramáticos que no se pudieron jugar. Y es una vergüenza que pase esto. He jugado y dirigido clásicos y he reído y sufrido, pero es increíble que suceda lo del sábado.

estadio monumental river plate

Integrantes de la policía argentina caminan por la pista del estadio Monumental.

EFE- El País

"Hay un periodismo que vive de la mentira"

¿Cuál sería la responsabilidad de los clubes?
Me parece que hay un aprovechamiento de la marginalidad que no tiene nada que ver con el hincha de fútbol. Se utiliza para muchas cosas. Hay una actitud violenta que no tiene que ver incluso con los reclamos de justicia social. Pero llevarlo a un partido de fútbol es un disparate. Son tontos lo que resolvieron la custodia del bus y el camino a recorrer hacia el estadio. No se tomaron precauciones y para colmo una ministra dijo hace tres días que era muy fácil, que si garantizaban la seguridad del G-20, cómo no iban a garantizar lo del fútbol. Se habla mucho y se hace poco.

¿Alimentó la prensa la rivalidad entre hinchas cuando calificó el partido como la final del mundo?
Hay un periodismo especializado en la infamia, la mentira y la trampa. Un periodismo que vive del 'chimento', de la mentira, de contar que vio a la mujer de otro caminando por la calle. Hay un periodista chimentero que lo hace para hacerse famoso o para ganar plata. Pero no es todo el periodismo. Hay otro que es combativo contra esta circunstancia y lo ha denunciado. Hay una desculturización muy profunda en Argentina y va a costar recomponerla.

¿Estando los presidentes de Fifa y Conmebol se debió tomar la decisión de no jugar de una vez, sin tantas vueltas?
Por supuesto. Ahora empieza el debate si los jugadores de Boca exageraron, si se estaba buscando ventajas deportivas. Es que se ha transmitido el mensaje de que hay que ganar de cualquier manera. Entonces que pongan los dos equipos en la cancha y que tiren una moneda a ver quién gana. No. El fútbol hay que jugarlo y dejar ese cuento de que hay que ganar como sea. Y la prensa es muy cómplice al decir estupideces.

Le debe doler que se hable más de policías y violencia que de fútbol y el balón...
Ha sido vergonzoso, me da pena, tristeza... tengo un estado de ánimo que creo que el fútbol en sí como juego apasionante que ha sido para los argentinos, se ha transformado en nada, en una miseria que espanta. Pero hay un negocio grande, este partido fue comprado como nunca por la televisión de países europeos. Se priorizó más el interés económico que el de la convivencia.

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