Diego Barragán cuenta cómo es dirigir en el fútbol en Venezuela, la 'liga del hambre'

Diego Barragán cuenta cómo es dirigir en el fútbol en Venezuela, la 'liga del hambre'

Febrero 01, 2019 - 12:00 a.m. Por:
César Polanía y Jorge Enrique Rojas / Reporteros de El País
Diego Barragán

Diego Barragán, entrenador colombiano.

Jorge Enrique Rojas / El País

Uno de los actos de indisciplina deportiva más tristes del mundo pudo haber ocurrido hace poco en Venezuela.

Los jugadores del Yaracuyanos, un equipo de fútbol de segunda división, que como el resto del país hace tiempo se despidió de la gloria, estaban concentrados en un hotel durante la previa de un partido; como suele suceder en instancias así, los deportistas debían acogerse a las normas de comportamiento impartidas por el cuerpo técnico buscando mantenerlos alejados de la distracción, y no usar el celular mientras comían era una de ellas.

Pero en el transcurso del almuerzo, un futbolista sacó el teléfono y lo manipuló sobre el comedor. Los entrenadores que lo vieron lo dejaron terminar. Cuando recogieron los platos y lo citaron a una charla con intención de llamarlo al orden, la explicación del muchacho fue un autogol de último minuto en el campeonato de la vida: le estaba tomando una foto a la porción de pollo que le habían servido. Llevaba mes y medio sin ver algo así. La foto era un regalo para su familia.

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Partido en dos por el recuerdo, el episodio es contado por Diego Barragán, el director técnico del Yaracuyanos para esos momentos.

Fue a finales del año pasado, cuando el vallecaucano aceptó la aventura de irse a dirigir al vecino país, impulsado por una promesa de trabajo que se hizo humo en medio de la dictadura; pero sobre todo viajó impulsado por la ilusión que le genera el fútbol en cualquier curva del planeta, ya que ese ha sido el combustible de casi todos sus días, casi desde siempre.

Diego Barragán creció en las canchas. Desde joven supo que sería entrenador y en la escuela de su oficio hizo parte de uno de los cuerpos técnicos más ganadores de la historia del balompié colombiano, como preparador físico de Francisco Maturana, en el Atlético Nacional campeón de la Libertadores en el 89 y en el América, y a lo largo de todo el ciclo de la Selección Colombia en la época dorada del ‘Pibe’
Valderrama y sus amigos.

Acompañando el éxito, y también el ocaso de ese equipo, le dio la vuelta al mundo y entonces creyó haber visto todos los excesos posibles, de uno y otro lado, hasta que aterrizó en la Venezuela de Maduro.

¿Cuánto tiempo duró allá?

Fui a la localidad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, y estuve cuatro meses. Fue una de las grandes decepciones porque no se comportaron, no tuvieron palabra. Mi intención fue hacer lo mejor, pero por la situación de Venezuela no funcionó nada. Fueron los peores cuatro meses en toda mi carrera deportiva.

¿Por qué?

Ver sufrir a la gente y ver cómo los jugadores tratan de sobrevivir a todas las dificultades de un país en la alimentación, transporte, en la forma de vivir, en todo.

¿Qué vio usted?

Pasar hambre a deportistas que me llegaban sin desayuno o sin cena del día anterior. Terminaba el entrenamiento y no sabían si iban a almorzar. A veces entrenábamos sin seis o siete jugadores que no llegaban porque no podían tomar transporte.

¿Cómo hace un futbolista para jugar sin comer?
No lo entendía. Tiene uno que ser un poco drástico y hasta inhumano, decirles a los que estuvieran en la cancha que tenían que darlo todo, hayan comido o no.

¿Cómo sobrevive una liga de fútbol en esas condiciones?

Funciona porque hay gente rica de Venezuela o del exterior que, entre comillas, invierte en el fútbol. Pero después, como me pasó a mí, es gente a la que le interesa cero el ser humano, humillan a los demás, les importa un comino que no coman. 

A veces solo comían arepa y agua de panela, y tuve muchos jugadores enfermos, siete u ocho, con problemas de colon. Y los propietarios de los equipos están ahí por sacar dinero con un jugador que funcione, pero el ser humano no les interesa.

¿Cuánto se gana un jugador promedio?

Hay jugadores de sueldo mínimo, que eran siete dólares entonces. No creo que en Venezuela un jugador pase de los cien dólares.
En esa situación, los problemas de indisciplina pasan a un segundo lugar…
Es que no hay posibilidades: una cerveza vale dos dólares y la droga prácticamente no existe porque nadie tiene para comprarla.

¿Quién va a los estadios?

Dependiendo del estado, la entrada es gratis. La gente entra a distraerse porque no tiene nada más que hacer. Si cobraran dinero, nadie entraría.

¿Cómo es el nivel de ese fútbol?

A mí no me gusta, habiendo buenos jugadores. Pero se siente que no se vive feliz, y cuando uno no es feliz, no disfruta.

En términos de seguridad, ¿cómo eran los viajes de una localidad a otra, para ir a disputar los partidos que les correspondían?

Inicialmente viajábamos con el celular y el computador, pero llegó un momento en que nos dijeron que no lleváramos nada. A todo esto se sumó que luego en los hoteles ya no había toallas, tampoco papel higiénico, entonces a los viajes comenzamos a llevar solo la ropa, papel higiénico y toallas en la maleta.

“Un jugador tuvo una infección complicadísima y estuvimos siete días buscando un antibiótico, hasta que se consiguió y pagamos cien veces más el valor”.


¿De qué vive el Yaracuyanos?

De una persona que tiene mucho dinero, no sé cómo lo consiguió, pero tiene mucho. Sin embargo, no estuvo tres veces con el equipo, es un tipo que no tiene pudor, que no le importa nada, solo hacer negocios con algún jugador.

¿Cómo es eso de que tampoco tenían gas?
Increíble, en el país del petróleo no tenían gas. Los jugadores me pedían permiso para ir a otras regiones donde tenían familiares que les conseguían una pipeta para no cocinar más con leña. Pero el problema no era ir, sino regresar con la pipeta, porque los robaban como si llevaran oro. Los querían matar para poder cocinar.

¿En qué momento decide regresarse a Cali?

En noviembre dije no más. Todo estaba mal, la vivienda, el trato, los resultados futbolísticos, me dio mucha tristeza.

¿Había colombianos en el equipo?

Sí, llevé tres jugadores, dos de ellos que mandó el Deportivo Cali: Rodolfo Reyes y Barona, un central. Esos errores no se pueden volver a cometer, llevar jugadores colombianos a Venezuela. Y estaba también el preparador físico, el profesor Sergio Forero, pero todos nos regresamos.

¿Qué cree que pase con el fútbol en Venezuela?

Por ahí escuché que Maduro se quiere meter en el manejo del fútbol, lo cual sería fatal. Miren que el entrenador de la selección de Venezuela (Rafael Dudamel) vive por fuera (en Cali), y solo va a allá a entrenar. No se pude permitir que la política de Maduro se meta en el fútbol porque también lo acaba.

¿Cómo era un día suyo en San Felipe?
Madrugábamos a entrenar, teníamos una muy bonita sede, pero por fuera. Por dentro era un prostíbulo y existía de todo: robos, droga, sexo, travestis, prostitutas… A pesar de todo, entrenábamos en una jornada, no teníamos cómo volver en la tarde.

¿Qué pasaba cuando llegaba a casa y prendía el televisor?
Siempre Chávez, me sorprendía eso. Y preguntaba ¿Chávez no murió? Y me respondían que todavía les estaba lavando la cabeza a los venezolanos. Usted ve a Chávez todo el día en la televisión.

¿Cómo describe la Venezuela que vio?
Un país en ruinas, donde no hay nada. La gente no come bien, no tiene transporte, no hay medicinas, no sé cómo vive un niño recién nacido, una mujer embarazada. La verdad que duele, porque conocí la Venezuela de antes. Todo lo que tiene el Gobierno está destrozado, los hoteles, los lugares de playa.

¿Cómo conseguían los medicamentos para los jugadores?

Un jugador tuvo una infección complicadísima y estuvimos siete días buscando un antibiótico, hasta que se consiguió y pagamos cien veces más el valor. El jugador se recuperó para al menos terminar el campeonato.

¿Si hoy le dijeran que regrese a dirigir un equipo de Primera, con dinero, lo haría?

No, porque el problema no es el equipo, es el país, es lo que está viviendo Venezuela.

¿En esos cuatro meses vio a su esposa y sus hijos?

No quise llevarlos a pasar dificultades, no lo merecen. Me dejé ilusionar y me engañaron.

En detalle

Diego Barragán ha conseguido en su carrera deportiva logros muy importantes como preparador físico y ayudante de campo, entre ellos las clasificaciones de la Selección Colombia de mayores a tres mundiales, el título de Copa Libertadores con Atlético Nacional y un título de Liga con América de Cali.

Además, ha trabajado con otros clubes de gran importancia como Atlético Valladolid y Atlético Madrid, de la Liga española.

Antes de dirigir en Venezuela, fue entrenador del Cerro de Uruguay. Hoy espera otra oportunidad.

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