Entrevista

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Septiembre 25, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Diana Carolina Hernández - Reportera de El País
Entrevista

Ricardinho, gran figura de la Selección de Fútsal de Portugal.

Al astro de la selección portuguesa de fútsal lo descartaron del Porto por no tener una gran estatura. Los sueños que no alcanzó en cancha grande los viene logrando en el fútsal.

“Cruzaba mi segunda temporada en Japón, cuando me dirigía al pabellón donde enfrentaríamos uno de los partidos. De repente el carro se movió muy fuerte. Pensamos que algo nos había golpeado  y en ese momento uno de mis compañeros dijo: es un terremoto”. 

Aún lo recuerda y su piel se eriza.  Su mirada se detiene en el vacío para evitar conmoverse con ese triste momento que quisiera borrar de su cabeza. 

Ricardo Filipe da Silva, más conocido como Ricardinho, asegura que quiere ganarlo todo, que en su mente la palabra perder no existe, pero al rememorar aquel 11 de marzo del 2011 cuando quedó atrapado en un carro durante el terremoto de Japón, que produjo en un pueblo al norte de donde él se encontraba un poderoso tsunami que acabó con más de 15 mil vidas, sintió que por primera vez podría perder.

Pero este domingo es uno de esos días en el que perder no está contemplado,  ya que éste, uno de los mejores jugadores del mundo del fútsal, luchará junto a su selección, Portugal, por conseguir un paso a la semifinal de la cita orbital que acoge Colombia. 

Su rival es Azerbaiyán, escuadra con la que se verá las caras a las 6:00 de la tarde,  en el Coliseo El Pueblo.

Aprovechando su estadía en la capital del Valle, la figura mundial atendió a El País y le contó que, en poco tiempo, ya se siente un caleño más.  

Tanto en Cali como en Medellín hemos sido muy bien recibidos. La gente nos ha apoyado mucho. Parece que estuviéramos jugando en Portugal, eso nos anima, nos inyecta energía positiva y mucho más en el último partido con Costa Rica, que la gente parecía hincha de nuestra selección.

Yo ya tuve la oportunidad de jugar en los Mundiales de Brasil, Tailandia y ahora en Colombia, pero lo que pasó el primer día nunca lo he visto. 

Para mí fue increíble ver tanta gente apoyando a su selección, que es normal porque era el equipo de casa; pero me   sorprendió mucho, me encantó cuando cantaron el himno de Colombia. Me dejaron con los pelos de punta porque nunca había escuchado que apoyaran tanto en una selección. Hace poco jugamos frente a Serbia  en un torneo europeo y habían 12 mil personas, pero no se escuchó ni se sintió el apoyo, ni la pasión que venía desde el corazón como se siente aquí.

Sí, para nosotros es un honor porque estamos jugando contra selecciones del top, que han ganado siempre. Brasil ha perdido y ha sido una sorpresa,  pero quedó  Rusia, que ya ha sido campeona del mundo; España,  que ha logrado también ganar más de una vez, pero sería increíble que la gente mirara a Portugal como su espejo, como  los trabajadores, los que tenemos buen corazón y los que han dado todo para ganar.

De niño  jugaba al fútbol y  a los 15 años empecé en el fútsal y una entrenadora (Carolina) me puso ese sobrenombre porque en el equipo había otra Ricardo, entonces como yo era más niño, el más ‘pequeñito’, casi la ‘mascota’,  me puso así: Ricardinho.

Cuando empecé a mostrar mi talento con la pelota, la gente empezó a referenciarme con ese nombre y así me quedé para siempre.

 Por ser bajito no jugué al fútbol.  Yo era un enamorado de ese deporte y a los 5 años empecé a jugarlo; pero cuando cumplí 14 y jugaba en el Porto,  me dijeron que era muy pequeño y por eso me sacaron. 

Esa fue la mayor frustración que tuve. Después de eso estuve dos años sin jugar, hasta que un día me invitaron a un torneo de fútsal; jugué y ganamos, y el equipo rival me invitó a incorporarme, pero me demoré un año en tomar la decisión de ingresar al fútsal.

Y desde ese momento me enamoré porque era justo para mí, donde podía meter muchos goles, jugar más rápido y brindar más emoción. 

Dos años después de eso jugué como profesional en Miramar, y a los 17 años ya tenía mi primera oferta en un gran equipo, el Benfica.  

Ellos me contrataron y es ahí donde jugué casi 8 años; después fui a Japón, pero me tocó el terremoto y me asusté mucho, así que pedí salir porque me estaba afectando piscológicamente. 

Regresé al Benfica y fui campeón; después me tocó volver un año a Japón a terminar mi contrato. Luego me enganché a Inter (España), el equipo de mis sueños.

Cruzaba mi segunda temporada en Japón, cuando me dirigía al pabellón donde enfrentaríamos uno de los partidos. De repente el carro se movió muy fuerte. Pensamos que algo nos había golpeado, cuando uno de mis compañeros dijo: es un terremoto.

Ahí empecé a sudar frío, después todo se movía más fuerte y veíamos desde el carro cómo caían cosas de los edificios, de todos lados. Estuvimos cuatro días incomunicados, sin hablar con nuestras familias, con mucho pánico; después de ese suceso no seguimos jugando la Copa, la suspendieron porque había jugadores del norte, donde había sido el Tsunami, que perdieron familiares y no tenían cabeza para jugar. 

Yo intenté salir de ahí, pero no había vuelos, así que tomé un avión a China y empecé a viajar por todo Asia, hasta encontrar un vuelo que me llevara a Portugal. Fue una travesía de 48 horas, normalmente me demoraba 14 a casa.

Yo soñaba con  jugar en Inter, y ellos mostraron su interés en ficharme pero no tenían dinero porque yo ganaba muchísimo en Japón; por eso hice un acuerdo con el  presidente  de que si llevaba al equipo a la final, al término de la temporada hablábamos para mejorar el contrato. 

Llegué al Inter a ganar cinco veces menos de lo que ganaba en Japón. Al final todo salió muy bien, ya que al final de la temporada jugamos la final de la Copa y después ganamos la Liga; el presidente y el público quedaron encantados.

 Antes de llegar acá soñé que llegábamos a la final y que la ganábamos 1-0 y es algo que espero hacer realidad. 

Hoy tengo más de 130 partidos con Portugal, más de 100 goles, estoy encantado  porque somos una familia, pero aún no tengo ningún título con mi selección; es algo que me marca, que me duele, porque donde he estado siempre he ganado y es una cuenta pendiente con millones de portugueses, por eso quiero llegar a  mi país con la medalla y el trofeo de campeón.

En todas las competiciones quiero ser el mejor en todo. Soy muy competitivo, porque sé que si soy bueno individualmente voy a ayudar a mi equipo. Mi meta es siempre ser el mejor, en pases, en goles, regates  Y si puedo, si está en mis manos o pies,  llevarme ese botín para Portugal, que no quede duda que lo haré.  

Sabemos que es una selección muy buena, que les gusta competir muy bien. Hemos visto los partidos, nos hemos preparado y tenemos la suerte de que tres de sus jugadores están suspendidos, así que estamos preparados porque queremos ganar.

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