Un jardín para las palabras: diálogo cercano con el escritor chileno Cristian Alarcón

Septiembre 10, 2022 - 06:00 a. m. 2022-09-10 Por:
 L. C. Bermeo Gamboa, reportero de El País
Cristian Alarcon

Cristian Alarcón, escritor y periodista chileno, presentó su novela ‘El tercer paraíso’ en el Festival ‘Oiga Mire Lea’.

Foto: Alejandra López

El martes en la tarde, Cristian Alarcón llegó a Cali. Son días calurosos, y después de 48 horas en esta ciudad, el escritor chileno, ganador del Premio Alfaguara 2022 por su novela ‘El tercer paraíso’, entra a la redacción de El País ya un poco deshidratado. Pide un café —cafeína y azúcar— para reponer energías. El escritor es uno de los principales invitados al Festival Internacional de Literatura ‘Oiga Mire Lea’.

Estamos a punto de entrar a una transmisión por Facebook Live para hablar de su novela, y de su amplia trayectoria periodística, de la que sobresalen libros como ‘Cuando me muera quiero que me toquen cumbia’ (2003) y ‘Si me querés, quereme transa’ (2012), dos inmersiones en las subculturas de las barriadas y comunidades clandestinas que están entre el mejor periodismo latinoamericano. A esta hora quizá sean pocos los que se conectan, pero estarán atentos, no habrá —supongo— ninguna interrupción en los 20 minutos que tardará nuestro diálogo.

El tercer paraíso

Novela ganadora del Premio Alfaguara 2022.

Foto: Especial para El País

—En su novela el jardín que cultiva su protagonista, como lo hizo su abuela antes, se transforma en una metáfora del cuidado de la biodiversidad y la diversidad humana...

De algún modo, es el libro de confesiones de un clan familiar, donde lo diverso se expresa en primer lugar con la migración, porque van del campo a la ciudad, luego de la dictadura de Pinochet a la Argentina, donde pronto se instala otra dictadura, y con ellos va un niño, que es homosexual y padece bullying , así como la censura familiar. Sabemos que las creencias en las algunas familias, cuando aparece un gay, una lesbiana, una trans, los llevan a pensar que necesitan aplicar algún tipo de solución radical. De modo que la diversidad en la novela está expresada en muchos sentidos, y a través de ella el narrador busca sanar.

Y por otro lado, reivindica la defensa de la biodiversidad, pero no hay una proclama ambientalista o una denuncia. Sin embargo, es una novela sobre la extinción, algo que no está escrito, pero sí presentido, y es la posibilidad de que dejemos de existir a causa de la crisis climática. Por eso, el protagonista decide sumergirse en la cultura botánica para comprender que no solo estamos acompañados de lo humano, sino también de lo vegetal, un descubrimiento que lo lleva a buscar un tercer paraíso.

—Alguien que está conectado envía esta pregunta: ¿ser cronista lo preparó para ser escritor?

Antes de saber lo que era una crónica, leía novelas. Desde muy chiquito, al sur, en La Patagonia donde viví, lo que me salvó de vivir escenas violentas, discriminación y exilio, fue la literatura. Sobre todo los libros de aventuras, de Emilio Salgari, Julio Verne y las historias de El Santo. Como yo no era un niño que jugaba, me recluí en la lectura. Después pasé a leer textos políticos, a los 13 o 14 años, quería comprender lo que pasaba en nuestros países, suponía que así sería un revolucionario, que podría volver a Chile y derrocar a Pinochet, de joven era un romántico político. Pero nunca dejé de leer novelas y cuentos.

Ya en la universidad conocí mucho más la literatura latinoamericana, y me alimenté más de poesía, de modo que hasta que yo no empecé la carrera de periodismo, porque en realidad quería ser actor, no supe que sería periodista. Es que había hecho teatro desde los 14 años, pero mis padres no me lo iban a financiar, así que estudié periodismo porque era lo más cercano al arte, y que me permitiría irme de la ciudad donde vivíamos. No quise ser periodista inicialmente, deseaba ser escritor o artista, pero me dediqué a este oficio, y lo sigo haciendo, con muchísima pasión.

El periodismo sigue conmoviéndome, porque la realidad me conmueve. En todo el periodismo que he hecho, voy de lo real hacia la literatura. Es en esa frontera donde he vivido, reivindicando siempre la literatura como algo fundamentalmente necesario para que nuestro oficio tenga vitalidad. Además hoy estamos en un escenario de sobrevivencia, que exige un periodismo creativo que, con una narrativa nueva, venga a estremecer, a conmover, a darle a nuestros lectores la posibilidad de interesarse por el mundo. La verdad es que el mundo está tan terrible, que esto hace que muchos, sobre todo los jóvenes, pierdan toda esperanza y quieran dar la espalda a los problemas de su tiempo, no asuman su compromiso con la realidad. Por eso sigo haciendo periodismo.

Estaba disponiéndome a formular la siguiente pregunta cuando me anuncian que la reina Isabel II de Inglaterra acababa de morir... Por fortuna, horas más tarde —en la noche de ayer—, Cristián Alarcón tuvo toda la atención de los caleños en el evento central del ‘Oiga Mire Lea’, donde la literatura es soberana.

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