Marcella Bellini vuelve a Cali con una nueva exposición fotográfica

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Marcella Bellini vuelve a Cali con una nueva exposición fotográfica

Diciembre 03, 2019 - 11:30 p. m. Por:
Redacción de El País
marcela bellni

Marcela Bellini, fotógrafo. 

Bernardo Peña / El País

Los espacios sin gente son la inspiración de la fotógrafa caleña Marcela Bellini, quien a través de sus composiciones fotográficas busca producir “nostalgia y melancolía en las personas que lo ven, pero no hablo necesariamente de tristeza”, dice.

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Hace dos años estuvo en Cali con su exposición ‘Italia laberinto’, una secuencia de fotografías de puertas abiertas y cerradas, impresas sobre seda de 1,5 metros de alto, lo que “daba la impresión de que uno podría entrar en ellas y perderse en el laberinto”, cuenta Bellini.

La exposición estará abierta al público desde mañana hasta el 21 de enero, en Iconica Art Gallery, Avenida 8N # 10N-75.

En esta oportunidad trae a la ciudad la exhibición ‘Una conversación entre Asia y Occidente’. Igual que en la anterior muestra, las imágenes irán en duplas “para generar la conversación”, explica.

¿Qué traerá de nuevo esta exposición?

La exhibición pasada eran fotos de Italia dípticas, lo que significa que eran fotos que iban en parejas. En esta oportunidad también utilizaré los dípticos, donde una foto será de Asia, de alguna ciudad China, mientras que la otra será de París o Nueva York, como representantes de Occidente, para generar una conversación, que muestre puntos de encuentro entre dos zonas tan diferentes.

Mi idea es presentar dos fotos similares, que pueden parecerse por la estructura, la profundidad de campo, el tipo de luz o por el objeto al que le estoy tomando la foto.

¿Por qué es importante la dualidad de una imagen?

La palabra dualidad para mí hace referencia a dos cosas que generan un concepto que no es claro.

En ‘Italia laberinto’, mi anterior exposición, en la primera foto se veía la fachada de una puerta con todas sus texturas y en la segunda, la pareja, estaba la misma puerta, pero abierta de par en par, donde se mostraba el interior de la casa, con profundidad de campo, sin personas y sin fin.

Este fue uno de los motivos por los que esa exposición tuvo el nombre de laberinto, porque era como si abrieras la puerta y te metieras en él.
Las fotos, al ser de 1,50, daban la impresión de que te podías meter en ellas, además de la impresión en seda que no deja imprimir en líneas rectas, entonces generaba una sensación onírica.

En esta oportunidad, con esta nueva serie de dípticos, quiero generar una conversación, porque tampoco quiero una conclusión exacta sobre qué pienso sobre China o sobre Occidente. Solo quiero presentar un punto de referencia, donde ambas orillas puedan presentar sus similitudes y sus diferencias abiertamente.

¿Qué busca transmitir con estas composiciones fotográficas sin gente?

Mi ejercicio como artista es generar espacios que logren producir en quienes vean las fotos una sensación de nostalgia y melancolía, pero no hablo necesariamente de tristeza, porque no considero que esas dos emociones obligatoriamente conlleven a un estado de tristeza.

Solamente encuentro inspiradores los espacios sin gente para mis fotos, estos espacios me mueven y despiertan mi vena artística. Ese tipo de escenarios, de propuestas me hacen querer tomar la foto.

Si la melancolía nace por extrañar un sitio, ¿por qué traer a Cali una exposición con fotografías de lugares tan lejanos?

Mi primer apellido es italiano y mi segundo apellido es libanés. Mis abuelos por parte de mamá eran libaneses y por parte de papá mi abuelo era italiano.

A través de mis fotografías lo que yo quiero transmitir es ese desarraigo, ese sentimiento que tengo de no pertenecer a esos sitios.

Otra cosa que descubrí al hacer este último trabajo fue que el factor sorpresa es muy importante para mí. Yo tengo que llegar a un sitio y tomar mis fotos inmediatamente. Cuando regreso al espacio muchas veces y no he hecho la imagen, ya no logro encontrar esos espacios ausentes que me parecen tan interesantes. Necesito el factor sorpresa para encontrar la foto que quiero y que siento que despertará en el espectador la melancolía y la soledad.

¿De dónde surgió la idea de hacer este tema para su nueva exposición?

Yo no conocía Asia y me interesaba mucho conocerlo, porque me parecía un continente misterioso y la cultura de China se me manifestaba como algo enigmático y ajeno a mí, porque siempre he vivido en occidente.

Entonces decidí ir y descubrir esa China misteriosa y lejana y estuve allá un mes, como turista, y durante ese tiempo traté de buscar puntos en común entre ese país asiático y el occidente que uno conoce, representado por dos grandes ciudades: París y Nueva York.

También está el punto noticioso, porque en este momento todo el mundo está pendiente de la confrontación actual entre China y Estados Unidos, porque lo que ocurra allí mueve todos los mercados y eso hace imposible no hablar de Asia y Occidente, aunque debo aclarar que mis fotos no son nada políticas.

¿Qué quiere lograr con esta exposición?

Lo que trato de hacer en la exhibición es contar mi experiencia personal al conocer China, comparando las cosas que veía allá, con cosas que siempre veo en Occidente. Hay temas que se parecen más por el tipo de foto que tomo, que por la estructura en específico. A través de cada díptico busco generar el encuentro de lo que tienen en común, lo que hay de diferente. Las puse a conversar, sin llegar a ningún tipo de conclusión.

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