Guerassim Voronkov dirigirá este viernes a la Filarmónica e Cali

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Guerassim Voronkov dirigirá este viernes a la Filarmónica de Cali

Febrero 13, 2020 - 11:30 p. m. Por:
L.C. Bermeo Gamboa, periodista de El País
Guerassim Voronko

Guerassim Voronko, director de origen ruso.

Foto: Bernardo Peña | El País

La batuta, baton, baccheta o, en ruso, dubinka, es la varita mágica que logra unir, al mismo tiempo, los sonidos que emiten 70 músicos con sus instrumentos, o más, para producir la armonía de una obra musical.

“Una orquesta está integrada por demasiadas personas, cada una ideas distintas de cómo interpretar una pieza, si cada una lo hace según su parecer el conjunto sonará fatal. Por eso un director, ayudado de su batuta, los sincroniza en un mismo tiempo, así la música se entiende”, expresa Guerassim Voronkov, el director de origen ruso que estará dirigiendo esta noche la Orquesta Filarmónica de Cali.

Voronkov nació en Moscú hace 60 años. Hijo único de un físico y una administradora, desde los 6 años estudió música en su casa; a los 7 años entró en el Conservatorio Tchaikovsky de Rusia, donde pasó 11 años estudiando, piano, violín, dirección de coros, orquesta y ópera, sucesivamente.

Su vocación no nació a partir de una experiencia trascendental; fue algo más espontáneo, el crecimiento natural de un talento.

“Mi padre pensó que era bueno para mi educación humanística que aprendiera algo de música, entonces contrató a un profesor de piano, al poco tiempo se dio cuenta que yo aprendía fácilmente y avanzaba rápido, esto lo motivó más”.

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De hecho, su padre creyó que tenía en casa a un pequeño Mozart, y no se conformó con que aprendiera piano; consiguió que le enseñaran a tocar violín y también composición musical.

“Compuse unas noticas por allí en unos pentagramas, pero nada valioso, yo era un niño normal, evidentemente no era Mozart”, dice el director.
Voronkov visitó a Colombia por primera vez en el año 2000, pero se radicó finalmente en 2014 cuando la Universidad Nacional le propuso ser el profesor titular de su maestría en dirección sinfónica. Esta fue la razón de que abandonara el Liceo de Barcelona, donde estuvo más de 20 años y aprendió la lengua española.

Después de un ensayo con los 70 músicos que lo acompañarán, mientras se tomá un café, aprovecho y cruzo unas palabras con Voronkov.

Usted empezó jugando a ser músico y luego se lo tomó en serio.

El profesor que mi padre contrató para que me enseñara piano tenía una forma de enseñar maravillosa, siempre me contaba cuentos muy entretenidos sobre lo que iba a tocar en el piano, su filosofía era que primero tenías que contagiar el gusto por la música antes de enseñarle a un niño. Yo practicaba mucho, pero por gusto, nunca por competencia.

Así fue que entró al conservatorio...

Sí, como a mí me encantaba dar conciertos, y ya toda mi familia me había escuchado, entonces a mi padre se le ocurrió llevarme a pruebas de admisión donde otras personas me escucharan. Pero nunca me dijo que eran pruebas, me decía que un concierto para ellos, por eso me sorprendía mucho que cuando yo terminaba nunca aplaudían. Sin embargo, fue de esta forma que me aceptaron en varias escuelas de música, entre ellas la más importante el Conservatorio Tchaikovsky.

Como a mi padre no le interesaba que yo fuera músico profesional iba a descartar esa admisión, allí fue cuando mi tía le dijo que eso sería una idiotés, que allá solo iban los mejores y no podía desperdiciar esa oportunidad.

¿Qué prefiere dirigir con las manos o con la batuta?

La ventaja evidente de usar la batuta es que el gesto del director se concentra en la punta, y todos los músicos saben que ese es el punto de referencia. Mientras que cuando se dirige con las manos hay demasiados puntos de atención, entonces puede haber confusión y el objetivo es que todos estén coordinados. Aunque con las manos puedes lograr más detalles expresivos, pero es muy difícil cuando diriges conjuntos grandes.

¿Inicialmente por qué se empezó a usar la batuta?

La dirección nació cuando muchas personas empezaron a tocar juntas, entonces había una persona que marcaba el compás con el pie o aplaudiendo, entonces la batuta resultó muy práctica para marcar el compás, funciona como un código, muy parecido al lenguaje de señas que emplean los sordomudos. Pero para comunicarse con los músicos el director debe dar la espalda al público, algo que hizo por primera vez Richard Wagner cuando le dio la espalda a los reyes austriacos durante un concierto, siempre es más importante la música.

¿Cuántas batutas tiene?

Traje a Cali cuatro que compré en Japón hace unos años, durante una gira que hice con una orquesta. Están hechas de fibra de vidrio y corcho en la base.

Pero cuando era joven yo mismo hacía mis batutas, tomaba un pedazo de madera y lo pulía hasta darle forma.

¿Cómo fue su experiencia dirigiendo el ‘Cacerolazo Sinfónico’?

Mis compañeros de la Universidad Nacional idearon esta intervención artística y me invitaron a dirigirla, era algo técnicamente imposible, pero hicimos una convocatoria y muchos músicos se unieron a interpretar la coral de la ‘Novena Sinfonía’ de Beethoven en la calle, sin ensayar. Y funcionó.

Sobre otros géneros musicales

Rock

“Considero que ha sido muy importante el aporte de The Rolling Stones y The Beatles a la música del siglo XX. También me parece destacable lo realizado por Michael Jackson, entre otros. Una vez toqué el violín junto a Robert Plant de Led Zeppelin en Barcelona. Del rock tiendo a no soportar mucho el exceso de volumen.

Salsa

“La Salsa tienes que bailarla para que te guste, me gusta escucharla en vivo interpretada por las orquestas”.

Reguetón

“Debe tener algo, pero aún no lo capto. La música es muy primitiva y la letra tampoco es muy buena, tal vez sea algo interno que me lo impide”.

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