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Así es el sonido de 'Ámalur', una banda yumbeña de heavy metal 

Mayo 13, 2020 - 03:37 p. m. Por:
  L. C. Bermeo Gamboa, periodista de Gaceta

Desde los años 80, en Yumbo se mantiene una tradición de jóvenes que consumen y producen rock y heavy metal, quienes han logrado expresar una identidad yumbeña más libre y arriesgada.

Foto: Especial para El País

Es bueno recordar que Black Sabbath, la banda que creó el sonido más pesado del rock: el heavy metal, no se formó entre la calma y belleza de la campiña inglesa. No, esta banda fue creada por cuatro jóvenes insatisfechos con su vida de obreros en una ciudad industrial llamada Birmingham, conocida como ‘Lugar de los Mil Oficios’. Y esa vida pasada entre empresas siderúrgicas y máquinas de manufactura se puede percibir en el sonido áspero y frío de su música, algo que definiría todo un género musical. Pocos años después, en esa misma ciudad nacería otra banda fundamental del heavy metal: Judas Priest. De modo que la misión utilitarista de una comunidad: que todos sus habitantes sean obreros, no puede impedir que la creatividad artística se adapte y se exprese por sus propios medios. Por eso hoy, 50 años después que esos rebeldes se negaran a volver a sus trabajos, el mundo reconoce a Birmingham como cuna del heavy metal y no como centro industrial.

De algún modo, en Colombia también hay un municipio conocido como ‘La Capital Industrial’, se llama Yumbo y pese a todas las políticas económicas que continúan insistiendo en que el destino de todos los jóvenes allí nacidos es ser obrero de alguna fábrica, trabajar de por vida en una de miles que están radicadas en su territorio. Allí también existe una tradición de jóvenes que producen rock y heavy metal, quienes logran expresar una identidad yumbeña más libre y arriesgada.

Dairo Londoño es uno de esos yumbeños que se negaron al destino de obrero, tal vez se debió a que desde niño fue influenciado por su hermano mayor –un reconocido melómano en el medio rockero, y quien posee una de las mejores colecciones de heavy metal en Yumbo-, y crecer con este amor por el metal lo motivó estudiar música, logrando graduarse como músico del IPC de Cali. Actualmente, Dairo tiene 33 años y dirige su propia academia musical llamada ‘Púrpura’, también está terminando en la Universidad Nacional a distancia un programa académico para obtener el título de músico profesional.

Desde el 2016 se arriesgó a formar su propia banda de metal, asumiendo el rol de vocalista y bajista, como Lemmy Kilmister de Motorhead. Para ello invitó a David Pérez (Guitarra), un alumno destacado de su academia y estudiante del Sena, también a Daniel Burbano (Batería), músico de iglesia y practicante del Sena; y a Julio Ospina (Guitarra), un músico y agricultor de la vereda Piles de Yumbo. Por votación escogieron el nombre ‘Ámalur’ para su banda.

“La idea de nombres míticos o espirituales ha sido una constante en las bandas metaleras, por el enfoque que se busca en el ser y en la naturaleza, de esa manera buscamos un nombre que nos identificara y entre varias apareció la opción de ‘Ámalur’, esta es una palabra en idioma Euskera que significa madre tierra (Ama = madre, Lur = tierra), nosotros decidimos ponerle el acento en la A para darle un sello propio, así suena más marcado y fuerte el nombre”, explica Dairo.

La primera presentación de ‘Ámalur’ fue un 29 de diciembre de 2016, en una taberna yumbeña donde se celebró el homenaje a una antigua taberna yumbeña conocida como El Merendero, desaparecida hace muchos años, pero que fue el epicentro de la cultura rockera en Yumbo durante más de 10 años. Esa noche, Dairo y sus compañeros interpretaron solo canciones de otras bandas conocidas, pero “la buena recepción de la gente nos motivó a realizar nuestras primeras composiciones”.

En un mes de trabajo ‘Ámalur’ ya tenía sus primeras cuatro canciones: ‘Un grito al viento’, ‘Un día para luchar’, ‘Empieza otra vez’ y ‘El viaje a mi destino’, donde se manifiestan esas influencias musicales de las grandes bandas de metal, sobre todo de bandas inglesas como Iron Maiden y Judas Priest, o bandas en español como Kraken, Rata Blanca y Tierra Santa. En general su sonido, como lo define el líder de la banda, “ha tenido varios momentos y también buscamos que siga evolucionando y no se encasille dentro de una sola línea de rock, pero nuestro sonido es principalmente rock duro, por momentos tiene tintes heavy, thrash, power, hard rock y alternativo, lo que ha llevado a que cada canción sea diferente”.

Con un buen número de canciones propias y una provisión de covers conocidos, ‘Ámalur’ empieza su recorrido por eventos en tabernas de diferentes ciudades y en festivales de rock, logran grabar algunos demos de canciones como ‘Un grito al viento’ y empiezan a moverla también por redes sociales, así obtienen un reconocimiento en el medio rockero de Yumbo y Cali, principalmente. En 2019 logran entrar a la convocatoria del ‘Big Bands Compilation’ y graban profesionalmente su canción ‘Un día para luchar’.

“Previo a la vinculación al Big Bands solo habíamos tenido experiencias de grabación caseras y en maquetas, lo cual nos ayudó a iniciar la búsqueda del sonido, pero la participación en el compilado nos permite vivir una experiencia más profesional desde la estructura del estudio, los medios vinculados y la colaboración con las bandas. A partir de la sola selección se fue creando un lazo importante con las demás bandas y cada que nos encontramos en algún evento nos apoyamos, ha sido muy agradable sobre todo para nosotros que no somos de la ciudad y que por tanto el contacto con bandas y músicos de la región es menor”, expresa Dairo.

De esta forma, con trabajo constante durante los últimos cuatro años la banda yumbeña ha comenzado a ser tenida en cuenta por importantes festivales, en algunos de los cuales tenía confirmada su participación, sin embargo todos han sido aplazados por la pandemia del Covid-19. Por el momento, afirma Dairo, “en las actuales condiciones seguimos componiendo nuevo material”.

En todas las canciones de ‘Ámalur’ se expresa los ideales del caballero medieval, luchar por una buena causa sin temer a la derrota: “Ven, si estás de pie, y puedes creer de nuevo.

Juntos vamos a vencer, esta vez. Ven, sé que aún hay dolor, sé que aún hay miedo. Ven que hay un día más para luchar”. Esto prueba que el rock y el heavy metal no morirán, y se mantendrán vivos aún en lugares tan apáticos a la música alternativa como Yumbo, porque esta música es un sueño quijotesco que da sentido a la vida de millones de personas en el mundo.

Prueba de ello, esta conclusión de Dairo Londoño, quien como todos los rockeros, y más en un pueblo de cuyo nombre nadie quiere acordarse, es un quijote moderno: “El rock y el metal son contestatarios, son una expresión rebelde y cargada de crítica social, ambiental y emocional, que dice lo que piensa y como lo piensa, a la vez que utiliza un lenguaje directo y metafórico, acompañado de las distorsiones de guitarras que son como lamentos de guerreros, así lo hace desde las canciones fuertes que incitan a la protesta, pero sabe ser sensible en las baladas. En una sociedad que se refiere al amor de una manera cada vez más vulgar, hacer una balada de rock poética, es todo un acto de rebeldía”.

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