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La otra versión

Agosto 19, 2018 - 11:45 p.m. Por: Mabel Lara

Cambio de clima, migración de aves, ausencia de pilotos, crisis empresarial, todas las justificaciones posibles han sido escuchadas para explicar las dificultades y el maltrato a los viajeros de la aerolínea Avianca en los últimos meses.

En diferentes medios de comunicación hemos conocido la versión empresarial del presidente de la compañía y el propietario de la misma, quienes con un poco de altanería y soberbia intentan hacernos creer que todo está bajo control y que las quejas de los pasajeros son exageraciones.

Lo peor es que no hay quién escuche a los quejumbrosos viajantes, quienes debemos aguantarnos horas eternas en renovadas salas de espera, resignados a escribir en las redes sociales nuestros infortunios, porque la única entidad capaz de sancionar y resolver la situación está en una inoperancia pasmosa.

La versión de los pilotos es tal vez más clara y contundente que la oficial: luego del paro de 57 días por las condiciones laborales e inequitativas frente a otros empleados de la compañía en América Latina, los miembros de la tripulación de Avianca se están yendo, están renunciando.

Según Acdac, a la ilegalidad de la huelga que llevó al despido de 107 aviadores, se suman 53 renuncias de pilotos y copilotos quienes se han desplazado a nuevos mercados como Kazajistan, Medio Oriente y África, o han migrado a otras aerolíneas de bajo costo (Viva Air).

Es una realidad que Avianca no se ha repuesto de la crisis del 2017 y el Estado colombiano ha sido cómplice silencioso de esta situación; no solo porque tuvo una intervención abusiva en la huelga, sino porque no responde al control de precios de tiquetes, retrasos y cancelación de vuelos y quejas por doquier de los usuarios, bajo la excusa de tener una política de cielos abiertos.

La última solución aprobada por la Aeronáutica Civil colombiana fue otorgar a la aerolínea el permiso de traer 20 aviadores extranjeros para atender la demanda interna, pero como bien me informan los miembros del sindicato de Acdac, esa es la estrategia más sencilla para salir de los pilotos colombianos y legitimar la llegada de nuevos trabajadores, con mejores pagos y condiciones.

En la mitad de todo este ‘zaperoco’ estamos los viajeros. Lo que pedimos es un trato digno y respetuoso, un servicio eficaz y justo. Otras aerolíneas se vienen fortaleciendo en el país y en ciudades como Cali, saliendo en punto, sin retrasos ni maltratos, pero en otras regiones Avianca es monopolio y no hay alternativas a la mano para transportarse fácilmente.

Muy importante la inversión nacional en la infraestructura de los aeropuertos, pero si no tenemos un servicio y tráfico aéreo eficaz de qué sirven las sillas y las salas VIP tan elegantes. Estamos perdiendo horas productivas esperando que las aerolíneas nos cumplan. Como decía mi abuela Ana: primero mi primaria.

Sigue en Twitter @MabelLaraNews

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