Compás de espera

Gracias por hacer parte de El País.

Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos.

¿Aún no tienes suscripción digital con El País?

Suscríbete aquí

¿Ya eres un suscriptor digital de El País?

INICIA SESIÓN

Compás de espera

Junio 21, 2018 - 11:35 p.m. Por: Beatriz López

Por este país roto, dividido hasta el delirio entre los que prefieren que nada cambie y quienes le apuestan a un cambio totalitario, solo pido un compás de espera en aras de alcanzar la reconciliación. Fueron elecciones oscuras, contaminadas por el miedo y la rabia, donde las redes sociales atizaron las más bajas pasiones de lado y lado. Sin embargo, ambos candidatos superaron las votaciones tanto para la Presidencia como para la oposición.

***

Solo hubo un sector que no logró coronar su proyecto: el voto en blanco. Tal como sucedió con la ola verde, que se disolvió en las manos de Antanas Mockus, a la ola blanca le pasó lo mismo con Sergio Fajardo que dejó a su cauda a la deriva, mientras los votantes fuimos objeto del bullying en las redes sociales, donde los dos bandos nos señalaban como “petristas vergonzantes” o “uribistas enclosetados”. La tercera vía en Colombia, por ahora, está en cuidados intensivos.

***

El domingo que Duque celebró su victoria, llamando a la reconciliación y a la firma de un acuerdo sobre lo fundamental, y a un Petro que admitía sin chistar el veredicto de las urnas, para autoproclamarse, ante una masa heterogénea, como jefe de la oposición, tuve la sensación de que el país había cambiado.

***

Sin embargo, al día siguiente de su discurso conciliador, Duque anunció a los cuatro vientos el retorno de la aspersión a los cultivos de coca e impartió órdenes al Senado de poner palos en las rueda a la aprobación de la JEP, mientras el expresidente Uribe, a quien creíamos retirado del mundanal ruido en el Ubérrimo, recorría el hemiciclo, sintiéndose ahora sí dueño y señor de las bancadas, mientras masticaba papitas fritas, como si fuera la Constitución. Así lo vimos antenoche maquinando con las Palomas Valencias y el obsecuente Macías, cómo hacer trizas una Ley que es imprescindible para proteger a las víctimas.

***

La sombra de ‘Santrich’ se cernía sobre el centro de la democracia colombiana, donde los honorables padres de la Patria, Claudia López y Ramos, intercambiaban madrazos, similares a las actitudes de los hinchas en el Mundial de Fútbol, donde nuestra idiosincracia intolerante y excluyente se siente aquí y en Rusia. Dios proteja a Colombia.

***

PD: Después de la exposición mediática a que fueron sometidas las ministras Gina Parody y Cecilia Álvarez, cuyo patrimonio moral y profesional fue sometido al más duro escarnio público, ahora se archiva la investigación sobre el caso Odebrecht, por ‘falta de evidencia’. ¿Otro falso positivo de la Fiscalía? ¿Quién devolverá a estas dos valientes mujeres su honra?

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
Columnistas