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Volcán Puracé continúa en estado de vigilancia: autoridades piden no acercarse a cráteres ni nacientes de ríos

Estado de alerta Naranja: qué medidas deben tomar los municipios cercanos al volcán Puracé.

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La constante actividad del volcán Puracé, ubicado en el departamento del Cauca, ha transformado drásticamente la vida de las comunidades indígenas y campesinas que habitan en sus alrededores. Este coloso, que forma parte del Parque Nacional Natural Puracé, ha mantenido en alerta máxima a la región debido a la constante emisión de gases, cenizas y material particulado, generando una crisis ambiental, económica y social que amenaza el sustento de miles de familias. Uno de los impactos más severos se registra en las fuentes hídricas. La contaminación de los ríos y quebradas de la zona con azufre y otros componentes químicos ha deteriorado la calidad del agua indispensable para el consumo humano y el riego. Esto no solo pone en riesgo la salud de los habitantes, sino que altera profundamente los ecosistemas locales, dejando a las comunidades en una situación de alta vulnerabilidad frente al desabastecimiento de agua limpia. La agricultura y la ganadería, principales motores económicos de la región, también sufren las consecuencias directas de este fenómeno natural. La caída persistente de ceniza ha provocado que baje drásticamente la producción de leche, ya que los pastizales se contaminan y el ganado padece problemas respiratorios y digestivos que merman su rendimiento. Paralelamente, la actividad volcánica afecta gravemente los cultivos de subsistencia y comerciales como la papa y las hortalizas, arruinando cosechas enteras bajo mantos de polvo gris. Ante este panorama, los pobladores del Puracé enfrentan el doble desafío de convivir con la constante amenaza de una erupción mayor y mitigar el desgaste diario de su economía. A pesar de los esfuerzos y monitoreos de las autoridades, el llamado de las comunidades locales es urgente: se requiere un apoyo integral que incluya asistencia técnica para el campo, sistemas alternativos de abastecimiento de agua y planes de contingencia económicos que les permitan resistir el embate de vivir a la sombra de un volcán activo.
Riesgo latente en Los Coconucos: SGC advierte que disminuciones temporales no implican estabilidad | Foto: Jorge Orozco

28 de sept de 2026, 11:42 p. m.

Actualizado el 28 de sept de 2026, 11:42 p. m.

El Servicio Geológico Colombiano (SGC), entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía, informó este lunes que se mantiene una actividad sísmica asociada a la dinámica de fluidos en los conductos volcánicos bajo el cráter del volcán Puracé.

Esto con profundidades inferiores a 1 km, y que la sismicidad por fracturamiento de roca (tipo VT) permanece en niveles similares a los del día anterior, tanto en número de eventos como en energía sísmica.

Los sismos localizados se concentraron principalmente bajo los edificios volcánicos de Puracé y Piocollo, con profundidades entre 1 y 2 km, lo que sugiere que los procesos que alimentan la actividad superficial continúan siendo de carácter profundo y cercano al sistema de conductos del volcán.

En paralelo, el SGC reporta que persiste un proceso de deformación lenta del suelo en el sector comprendido entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, un fenómeno que, aunque no siempre se traduce en erupciones explosivas, es un indicador clave de cambios en la presión y el volumen de los fluidos magmáticos y de gases en el subsuelo.

Volcán Puracé
Boletín del SGC: Puracé muestra cambios importantes en parámetros monitoreados, la alerta sigue vigente | Foto: Redes sociales

En materia de gases, las mediciones de dióxido de azufre (SO₂) y dióxido de carbono (CO₂) en suelo continúan registrándose, pero con una tendencia decreciente en los valores reportados, lo que puede interpretarse como una variación temporal en la degasificación del sistema volcánico; sin embargo, el descenso puntual de emisiones no es suficiente por sí solo para concluir que el volcán ha retornado a un estado de calma estable.

El monitoreo satelital no ha detectado anomalías térmicas en las últimas observaciones, y desde las estaciones de campo no se han recibido reportes de caída de ceniza en las zonas de influencia, aunque sí se registraron dos emisiones de ceniza con una altura máxima de 600 metros sobre la cima del Puracé.

Estas emisiones, de alcance moderado, no generaron reportes de afectación directa a comunidades cercanas, pero reafirman la capacidad del volcán para producir episodios de expulsión de material piroclástico de corta duración.

La constante actividad del volcán Puracé, ubicado en el departamento del Cauca, ha transformado drásticamente la vida de las comunidades indígenas y campesinas que habitan en sus alrededores. Este coloso, que forma parte del Parque Nacional Natural Puracé, ha mantenido en alerta máxima a la región debido a la constante emisión de gases, cenizas y material particulado, generando una crisis ambiental, económica y social que amenaza el sustento de miles de familias. Uno de los impactos más severos se registra en las fuentes hídricas. La contaminación de los ríos y quebradas de la zona con azufre y otros componentes químicos ha deteriorado la calidad del agua indispensable para el consumo humano y el riego. Esto no solo pone en riesgo la salud de los habitantes, sino que altera profundamente los ecosistemas locales, dejando a las comunidades en una situación de alta vulnerabilidad frente al desabastecimiento de agua limpia. La agricultura y la ganadería, principales motores económicos de la región, también sufren las consecuencias directas de este fenómeno natural. La caída persistente de ceniza ha provocado que baje drásticamente la producción de leche, ya que los pastizales se contaminan y el ganado padece problemas respiratorios y digestivos que merman su rendimiento. Paralelamente, la actividad volcánica afecta gravemente los cultivos de subsistencia y comerciales como la papa y las hortalizas, arruinando cosechas enteras bajo mantos de polvo gris. Ante este panorama, los pobladores del Puracé enfrentan el doble desafío de convivir con la constante amenaza de una erupción mayor y mitigar el desgaste diario de su economía. A pesar de los esfuerzos y monitoreos de las autoridades, el llamado de las comunidades locales es urgente: se requiere un apoyo integral que incluya asistencia técnica para el campo, sistemas alternativos de abastecimiento de agua y planes de contingencia económicos que les permitan resistir el embate de vivir a la sombra de un volcán activo.
Puracé: sismicidad localizada y emisiones gaseosas en descenso; científicos piden cautela y seguimiento diario | Foto: Jorge Orozco

El SGC mantiene el estado de alerta Naranja para la cadena volcánica Los Coconucos, lo que significa que el volcán presenta cambios importantes en los parámetros monitoreados y que es posible la ocurrencia de variaciones temporales en los niveles de actividad: momentos de disminución no implican necesariamente un retorno a la estabilidad.

Para que se considere un descenso de alerta hacia Amarilla, las autoridades científicas requieren observar, durante un tiempo prudencial, tendencias consistentes en todos los parámetros de sismicidad, deformación, emisiones gaseosas y observaciones satelitales que indiquen una estabilización confiable del sistema.

Ante este panorama, las recomendaciones oficiales son claras: la comunidad debe evitar acercarse a las zonas de cráteres de Puracé, Piocollo y Curiquinga, así como a las cabeceras de los ríos que nacen en ellos, porque emisiones repentinas de gases, ceniza y fragmentos de roca pueden ocurrir sin aviso; además, la acumulación de ceniza y materiales puede dar lugar a flujos de lodo de menor alcance que afecten cauces y vías.

Periodista web elpais.com.co

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