Sigue el debate: ¿Se debe dejar de usar el castigo físico como método de crianza?

Sigue el debate: ¿Se debe dejar de usar el castigo físico como método de crianza?

Julio 04, 2019 - 12:14 p.m. Por:
Redacción de El País
Niño triste, niño llorando, castigo físico

Imagen de referencia.

Archivo de El País

Hay jóvenes y adultos que antes de conocer una corrección verbal en su niñez, sintieron el rigor del cinturón o la suela de una sandalia. En ese momento, probablemente, quienes les castigaron aseguraron que ese era el método más efectivo para reprenderlos pero, definitivamente, la letra con sangre ya no entra.

Esto es lo que plantea la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, Juliana Pungiluppi, quien puso sobre la mesa la necesidad de erradicar el castigo físico como método de crianza, por medio de un proyecto de ley. En principio, lo que se contempla es radicar en la próxima legislatura un articulado que le apunta a declarar inexequible el artículo 262 del Código Civil, el cual otorga el aval a los padres o tutores de un niño de “vigilar su conducta, corregirlos y sancionarlos moderadamente”.

La propuesta surgió luego que en Francia se aprobara una ley que prohíbe la violencia física y psicológica contra los menores, con el fin de evitar que los padres golpeen a sus hijos.

Al respecto, Pungiluppi señaló que “debemos acabar con la normalización del castigo físico porque no modula la conducta de niños y, por el contrario, genera miedo y rompe vínculo de confianza. Sin embargo, las leyes deben ser de carácter pedagógico y venir acompañadas de una transformación cultural... Hay que romper el vínculo en el que se ha naturalizado el castigo físico y humillante como forma de corrección de conductas de los menores de edad. En otras palabras, se genera miedo, pero no corrección”.

Por su parte, Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red Papaz, indicó que esta apuesta por erradicar el castigo físico hacia los menores está alineada con la disciplina positiva, que es una forma de poner límites y normas, pero con respeto y amor.

“De la mano legislativa debe ir un gran proceso de apoyo a padres, madres y cuidadores porque en muchas regiones hay una crianza basada en los golpes y la humillación. Esto es muy común y la gente no lo denuncia, lo que es una violación contra los derechos de los niños. El gran reto que tenemos en Colombia es aprender a educar a nuestros hijos con normas, respeto y amor, sin más violencia”, dijo Piñeros.

De acuerdo con la Directora Ejecutiva de Red Papaz, más allá de la existencia de una sanción punitiva para los padres que agreden a sus hijos, “la sanción debe ser social, la debe realizar la misma gente que evidencia esos comportamientos y hacerle caer en cuenta a los demás que esta no es una forma válida de crianza”.

Ximena Norato, miembro de la Alianza por la Niñez, que es promotora del proyecto que se radicará el 20 de julio, hizo hincapié en que “lo que pretende la ley es una transformación cultural donde comprendamos a los niños en toda su dimensión humana y garanticemos su protección integral. La ley no es punitiva, lo que busca es que las instituciones, oenegés y sociedad civil nos avoquemos a buscar un cambio cultural para la transformación del capital humano, tal como lo hicieron los países nórdicos hace años y que hoy tienen los mejores índices de bienestar social y económico y, además, son los mejores países para ser mujer y niño”, señaló Norato.

La especialista añadió que “de acuerdo con un estudio de la revista Pediatrics, los niños que han recibido castigo físico tienen mayor propensión a sufrir diabetes, cardiopatías, obesidad, una vez sean adultos. También el Psychological Bulletin describe que los niños que reciben castigo físico y humillante tienen mayor propensión a cometer actos de violencia física con sus pares, parejas y a justificar la violencia; también son propensos al consumo de sustancias psicoactivas y tienen tendencia a la depresión”, afirmó la publicación.

Para Mari Rivera, usuaria de El País en Facebook, “es nuestra responsabilidad como padres educar, poner límites, guiar y corregir malas conductas pero eso nada tiene que ver con el castigo físico. Tiene que ver con amor, disciplina, normas y límites con coherencia y con el ejemplo”.

El País realizó un sondeo en Twitter consultando acerca de la eliminación del castigo físico como método de crianza. Al cierre de esta edición la encuesta fue votada por 556 usuarios, de los cuales el 28 % contestó que este método de crianza debe erradicarse, mientras 72 % respondió que no deben eliminarse los castigos físicos contra los menores.

En ese sentido, Carlos Alexis Ariza, usuario de El País en Facebook, dijo que: “En mi época eramos criados con correa y chancla cada vez que me portaba mal. Gracias a ese método hay muchos que sufrimos de un mal muy raro hoy en día y se llama educación y buenos modales, enfermedad que desconocen muchos jóvenes hoy en día y a los que solo les falta pegarle a los padres”.

De otro lado, la usuaria Stefania Sánchez manifestó que “un correacito de vez en cuando no hace daño. Lo que sí hace daño es no disciplinarios y formar un generación ‘copito de nieve’ a la que no se le puede decir nada y todo la trauma”.

Golpes de costumbre

En el estudio ‘Castigo físico en Colombia: la voz de los niños y las niñas’, publicado por la facultad de Psicología de la Universidad de La Sabana y en el que se consultó a casi 928 niños y niñas, en edades entre los 6 y 17 años, se encontró que el 52 % de los menores ha sido sujeto de castigos por parte de sus padres o cuidadores.

Así mismo, el estudio reseñó que el 51,6 % de los entrevistados dijo que sus padres los golpeaban y un 23 % recibía insultos o gritos.

Esta investigación también estableció que el 47 % de los menores reportó que el castigo físico se ejerció con un objeto, mientras un 37 % declaró que se trató de palmadas, el 29 % reportaron pellizcos; mientras que un 20 % cachetadas y un 7,9 % denunciaron golpizas.

“Se pudo establecer que la principal razón por la que reciben reprimenda física es por portarse mal, seguido de no hacer caso (54 %) y por decir una grosería (25 %). Por otro lado, un 10 % es castigado por no comer todo lo que le sirven y el 7 % no saben por qué lo castigan”, indicaron los investigadores.

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