"Santos tiene que dejar la posición de ajedrecista": Ángela Robledo

"Santos tiene que dejar la posición de ajedrecista": Ángela Robledo

Enero 26, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo | reportera de El País.

Ángela Robledo, copresidenta de la Comisión de Paz del Congreso.

Ángela Robledo, copresidenta de la Comisión de Paz del Congreso, dice que una negociación sin el ELN sería incompleta.

El presidente Santos tiene que dejar la posición de ajedrecista y apoyar de manera contundente e integral el proceso de paz también desde los proyectos que se tramitan en el Congreso”, sostiene Ángela Robledo, representante a la Cámara por el Partido Alianza Verde.Desde su condición de copresidenta de la Comisión de Paz del Congreso y líder del Frente Amplio por la Paz, considera que al Gobierno “le falta mucha coherencia y audacia” a la hora de impulsar las leyes que se necesitan para la firma de los acuerdos y la planeación del posconflicto.Además, Robledo está decidida a impulsar una pedagogía por la paz en todo el país: “Después de haber vivido tantas generaciones de guerra no es fácil imaginarse un país en paz, pero es lo que tenemos que hacer”.Por eso, dice que seguirá legislando por y para la paz, a pesar de las amenazas que recibió contra su vida en las últimas semanas. ¿Cuáles son los principales retos para este año de la Comisión de Paz del Congreso, de la cual usted es copresidenta?Desde las comisiones de Senado y Cámara seguimos dispuestos a contribuir al feliz término de la firma de la agenda con las Farc y a la iniciación de las conversaciones con el ELN. También vamos a seguir haciendo ejercicios de pedagogía para la paz, así como ya ayudamos con 22 mesas realizadas en muchos lugares del país a agrupar las propuestas de la sociedad civil en torno a cuatro de los seis puntos de la agenda con las Farc. Esas recomendaciones están en La Habana y en los documentos oficiales que han salido sentimos que se han recogido muchas de ellas. De igual forma, hemos hecho un acuerdo con las universidades para adelantar eventos abiertos y discutir allí lo que significa la paz en los territorios. Ya que varios miembros de la Comisión también hacemos parte del Frente Amplio por la Paz, Clamor por la Paz y el Consejo Nacional de Paz, buscaremos una gran convergencia frente a esa tarea de hacer pedagogía por la paz.¿Y a qué proyectos le darán prioridad para apoyar la firma de la paz?Un proyecto fundamental es el desarrollo de la Ley Estatutaria del Marco Jurídico para la Paz, que va a traer una enorme discusión en el país sobre la dimensión del derecho del delito político y los delitos conexos y el abordaje del tema del narcotráfico y los cultivos ilícitos en muchas regiones de Colombia por parte de cientos de familias campesinas que, al no tener otras alternativas, acudieron a ellos. Allí se va a jugar la posibilidad de refrendar el proceso con las Farc, pues también tiene que ver con la participación política del secretariado de las Farc y del Coce, del ELN.Pero no es el único que necesitará el ‘empujón’ de los amigos de la paz...No. También tendremos que urgir al Gobierno por leyes que desarrollen el Estado Social de Derecho, pues aún vivimos en una Colombia donde la salud, la educación y la vivienda siguen siendo más negocios que derechos. Esperamos más coherencia de parte del Gobierno en las reformas legislativas, que se retire la Ley de Baldíos y que se frene el tránsito de la ley que amplía el fuero militar, la cual consideramos inconveniente. La verdad es que, a veces, los miembros de la oposición en el Congreso tenemos que dedicarnos a tapar goles porque al Gobierno le falta mucha coherencia y audacia. Creo que el presidente Santos tiene que dejar la posición de ajedrecista y apoyar de manera contundente e integral este proceso de paz también desde los proyectos que se tramitan en el Congreso. ¿Esos proyectos deberán garantizar que el posconflicto no sea tan difícil como algunos temen? Más miedo nos debe producir la guerra, que es mucho más dañina que cualquier otra condición en Colombia. Es una máquina de victimización de la sociedad civil: 220 mil muertos en los últimos años, de los cuales el 85% son civiles, eso nos debe producir más miedo. Coincido con que Colombia tiene que salir de esta guerra para que pueda profundizar su democracia tan precaria y frágil y ocuparse de los verdaderos problemas de inequidad y precariedad que tiene, pero desde la política, no con las balas, la coerción o el miedo. La guerra tapa muchos problemas reales e impide abordarlos en profundidad. Ojalá eso lo entendamos en el Congreso y hagamos la tarea que tiene el Legislativo para esa nueva Colombia.¿Cómo lograrlo cuando un sector de la oposición ataca el proceso de paz dentro y fuera del Congreso?Haciendo política, presentado argumentos. Creo que los saboteadores del proceso de paz se han ido quedando sin argumentos: decían que no había reconocimiento a las víctimas y ningún proceso las había tenido en cuenta como este. Hemos invitado al Centro Democrático, que muchas veces ha sido una bancada rigurosa, juiciosa, a que se abra a la expectativa, y al mismo Álvaro Uribe, recordarle que él también buscó la paz, pero no la logró, entonces pedirle un gesto de generosidad, que se desmonte de su investidura de guerrero y nos ayude a darle una oportunidad a la paz. ¿Cómo cree que se puede resolver el punto de la conexidad entre el delito político y el de narcotráfico?El delito político está reconocido en nuestra Constitución, es un derecho que hasta hace 50 años tenía mucha legitimilidad, pero ahora se ha vuelto casi una justificación de la violencia. Es un debate donde habrá muchos intereses y argumentos, pero también muchas emociones. En este país la democracia se ha alimentado mucho del odio, de la estigmatización y del desconocimiento del otro. Creo que la política es abrir un proceso de sociedad donde quepan todas las diferencias, donde reconozcamos las distintas perspectivas, solo en la discusión con muchas voces incluidas podremos hacerlo y el Congreso está en el proyecto estatutario de poder recoger esas tendencias y mirar los estándares internacionales. Yo creo que nadie nos puede arrebatar el derecho que tenemos a buscar una salida negociada a este conflicto. El Gobierno quiere firmar la paz ya para refrendar los acuerdos en las elecciones de octubre, ¿es posible?La ley que se sancionó el año pasado en el Congreso va en ese sentido, pero también se ha dicho por parte de las Farc que no debe haber una hora cero y esas horas cero son fatales en procesos como estos, pero desde el Congreso estamos dispuestos a seguir apoyando no a Santos, sino al país, implementando la pedagogía para la paz, porque después de haber vivido tantas generaciones de guerra no es fácil imaginarse un país en paz, pero es lo que tenemos que hacer.El Presidente ya ordenó iniciar el estudio del cese el fuego bilateral, ¿qué tan pronto se daría?Antes de la última ronda en La Habana, Humberto de la Calle habló de empezar a buscar dispositivos desde la misma estrategia de la guerra para buscar eso que llaman el desescalamiento y de que ya había señales en ese sentido. Despúes, a principios de año, tras la reunión con expertos internacionales en Cartagena, Santos habló de disminuir las acciones ofensivas y las Farc nos pidió al Frente Amplio ser garantes de la tregua unilateral, de la cual entregamos un informe diciendo que sí se ha cumplido, lo cual fue también reconocido por el Presidente, así que vamos a organizar una estrategia de trabajo con las comunidades para hacer una verificación en los territorios donde ha habido quejas de hostigamiento por parte del Ejército, y demostrarles a los que todavía no creen que la tregua unilateral de las Farc sí se está dando y que para esos territorios frágiles se pueden estudiar y tomar medidas.¿Pero cree que aún hay muchos obstáculos para que se anuncie ese cese que muchos dicen que es necesario? Necesario sí es. Muchas organizaciones y personas vinculadas a este proceso de paz lo hemos pedido, pero también sabemos que existe lo que se llaman las estrategias de los guerreros. Como se sabe, ya hay una comisión en La Habana, comandada por el general Flórez, del lado del Gobierno, y por comandantes del Secretariado de las Farc, trabajando en el tema y lo que uno esperararía es la buena noticia de que esa comisión recomiende iniciar de manera contundente y pronta el desescalamiento y, ojalá, el cese bilateral del fuego. Santos ya habló de empezar a definir la estrategia bajo la cual se daría la discusión del cese bilateral y el fin del conflicto y ese es un anuncio que nosotros creemos necesario y recibimos con esperanza. ¿Cómo analiza la actual posición del ELN, que ha expresado su voluntad de negociar la paz con el Gobierno, pero no parece decidirse a hacerlo?El video que se dio a conocer tras su quinto congreso muestra una guerrilla cohesionada, que tiene particularidades como una jerarquía mucho más colectiva y horizontal, y en ese primer mensaje muestra que hay disposición para abandonar las armas. Parecería, sí, un poco tímido en sus anuncios; nosotros esperábamos también una mayor contundencia, pero hay que resaltar esos anuncios y seguir invitándolos a que no dejen pasar el tiempo de la paz, y exhortándolos a que se sienten de manera pronta y formal en la mesa de negociación.¿Y cree es que viable que el ELN y las Farc terminen confluyendo en un solo proceso de negociación?Ojalá se pueda llegar a una convergencia de mesas de negociación, pero no creo que sea en este inicio porque ambas guerrillas tienen diferentes énfasis, por ejemplo, para el ELN el tema de la minería es fundamental, así como la participación de la sociedad de manera más orgánica y el desarrollo sostenible. Sin embargo, hay antecedentes como la reunión de ‘Timochenko’ y ‘Gabino’ en La Habana y otra reunión que se dio el año pasado en las montañas de Colombia. Aquí no hay nada mecánico, hay que estar muy abiertos, pero lo que sí hemos expresado muchas organizaciones sociales es que ojalá más adelante puedan confluir para que el mecanismo de refrendación sí sea conjunto, ya que una refrendación o consulta popular para las Farc y otra para el ELN sería una herida muy grande al proceso, y un proceso de paz sin el ELN sería incompleto para Colombia.

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