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¿Por qué Armenia resistió el terremoto del 10 de agosto? El éxito de la reconstrucción tras la tragedia de 1999
Tras la devastación sufrida en 1999, la capital quindiana transformó su infraestructura bajo estrictas normas de sismorresistencia.
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16 de ago de 2026, 03:00 p. m.
Actualizado el 16 de ago de 2026, 03:00 p. m.
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En la historia de Colombia está consignado que el lunes 25 de enero de 1999, la ciudad de Armenia vivió una de las peores tragedias presentadas en el país. Un terremoto de 6,2 de magnitud destruyó la capital del departamento de Quindío.
De acuerdo con los registros noticiosos de la época, en 28 segundos colapsaron centros asistenciales, entidades educativas, estaciones de bomberos y de policía, y decenas de edificios residenciales. Al menos 921 personas fallecieron en esa emergencia causada por la furia de la naturaleza.

Ahora, 27 años después, el lunes 10 de agosto, la tierra volvió a moverse con fuerza, pero esta vez se trató de un sismo de magnitud 7,4 que duró más de 1 minuto y 30 segundos. No derribó ni un solo edificio en la capital del Quindío.
A pesar de que las autoridades de Armenia reportan que 80 edificaciones tienen orden de evacuación por riesgo de colapso y más de 8.664 presentaron algún tipo de afectación, ninguna quedó destruida totalmente durante el terremoto, permitiendo que todos los habitantes alcanzaran a salir de sus residencias sin que ninguna persona quedara atrapada o falleciera.
Sin embargo, en 1999, más de 35.000 edificaciones colapsaron por completo, sectores residenciales enteros quedaron arrasados y el 75 por ciento de la infraestructura de la capital del Quindío quedó destruida.
Al respecto, el presidente de la Sociedad de Ingenieros del Quindío, docente universitario y director del estudio de microzonificación sísmica de Armenia, Uriel Orjuela, explicó a El Tiempo que la ciudad estaba más preparada para un evento como este.
“Hace 27 años nos tocó vivir un sismo muy superficial con epicentro aquí mismo en el departamento. Nos hizo mucho daño; fue letal, se perdieron muchas vidas y gran parte de la infraestructura residencial colapsó. El sismo de esta semana fue distinto, un sismo de subducción profunda, pero muy potente, que cogió todo el flanco occidental de Colombia y nos ha generado dificultades en toda la región”, dijo al mencionado medio.
Para el profesional, el caso de la ciudad de Armenia se debió a que la capital del Quindío fue reconstruida casi en su totalidad luego del terremoto de 1999.
“Se adelantaron nuevos diseños y proyectos habitacionales sismorresistentes, es decir, que ahora estamos mejor preparados sin querer desconocer la realidad actual, porque sí tenemos edificaciones con algún tipo de afectación o con daños, pero no tuvimos muertos y ningún edificio terminó reducido a escombros. Es probable que con las evaluaciones que se están haciendo algunas tengan que ser demolidas, pero cumplieron con el objetivo y era no tener víctimas mortales”, precisó.
Y es que la Alcaldía de esa ciudad del Eje Cafetero reportó que realiza por lo menos 500 visitas diarias en viviendas, edificios, establecimientos educativos, universidades, centros asistenciales, iglesias, entre otros, para evaluar el estado de estos sitios y autorizar su habitabilidad o su demolición.
“Hasta ahora, lo que vemos en Armenia, después del sismo del lunes 10 de agosto son daños en los edificios que tienen un tipo de construcción aporticada, pero si uno analiza bien, son daños en la mampostería, o sea en los muros o paredes, pero sin comprometer la estructura, que es son por así decirlo los esqueletos de los edificios, muchos elementos de fachada que se soltaron, eso no es grave estructuralmente, pero hay que arreglarlo, eso es una realidad. La Alcaldía y los ingenieros revisan todas las estructuras porque así lo establece la norma”, agregó Orjuela.
Otros de los testimonios citados por El Tiempo es el del ingeniero Luis Fernando Correa, quien ha adelantado varias visitas a edificaciones en Armenia: “Creo que hay una marcada conciencia de la aplicación de la norma de sismorresistencia, compruebo que todas las construcciones están cumpliendo con el deber de poner un supervisor técnico durante la construcción, eso antes no se hacía y eso ahora marca una diferencia muy grane, eso salva vidas”.
El profesional expresó que el objetivo principal de la norma de sismorresistencia es proteger la vida “y logramos que las estructuras no colapsen y que los elementos no estructurales como la mampostería tampoco se vea afectada. La norma no exige que no se fisuren y lo que vemos es que los primeros pisos de la mayoría de los edificios sufrieron el rigor (del terremoto) en su mampostería”, acotó el ingeniero Correa.
Aunque Armenia no reportó colapsos estructurales ni víctimas mortales tras el terremoto, la emergencia dejó un panorama crítico en otros municipios del Quindío, especialmente en materia de vivienda.

Uno de los casos más preocupantes se registra en Quimbaya, donde más de 1.000 viviendas presentan algún tipo de afectación y alrededor de 450 quedaron completamente destruidas.
El gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis, aseguró que el balance departamental supera las 7.000 viviendas afectadas, una cifra que refleja la magnitud de los daños ocasionados por el movimiento telúrico.
La emergencia también golpeó al sector educativo. Según el mandatario, cerca del 70 % de las instituciones educativas rurales y urbanas presentan afectaciones, situación que impacta directamente a unos 22.000 estudiantes. A esto se suma el deterioro registrado en establecimientos comerciales, que también han sufrido las consecuencias del desastre.
Frente a esta situación, la Gobernación recordó que desde hace aproximadamente dos años viene trabajando en un proyecto de vivienda para beneficiar a familias de los diferentes municipios del departamento. La iniciativa contempla la participación de las alcaldías con los terrenos, mientras la administración departamental adelanta los estudios y diseños y aporta recursos para los subsidios.
De acuerdo con Galvis, el esquema contempla un auxilio de 30 millones de pesos por vivienda. Los proyectos que ya cuentan con estudios y licencias tienen un costo aproximado de 155 millones de pesos por unidad habitacional.
El gobernador señaló que esta propuesta fue presentada al presidente Abelardo de la Espriella, con el propósito de que el Gobierno Nacional le dé continuidad y permita acelerar la reconstrucción de las viviendas destruidas por el terremoto.
Ante este panorama, el Gobierno Nacional anunció que dispondrá de subsidios de arrendamiento para las familias afectadas, mientras se adelanta la caracterización de cada vivienda para determinar cuáles pueden ser reparadas y cuáles deberán ser reconstruidas.

Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.










