"Niñas, sueñen con ser alcaldesas": Claudia López, una mirada de la primera mandataria de Bogotá

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"Niñas, sueñen con ser alcaldesas": Claudia López, una mirada de la primera mandataria de Bogotá

Noviembre 03, 2019 - 08:00 a. m. Por:
Valentina Valencia Bernal e Isabel Peláez, reporteras de El País
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Claudia López, alcaldesa electa de Bogotá.

Especial para El País

Claudia López no se considera feminista. Pero sus palabras resultan ser una especie de bálsamo para miles de mujeres y niñas, especialmente niñas: “Sueñen con ser Alcaldesas de Bogotá o de sus municipios, ojalá sueñen más grande, sueñen con ser presidentas de Colombia, con ser maestras, científicas, deportistas, artistas, médicas, periodistas, gerentes, gobernantes, que lo hagan tan alto como deseen y que tengan claro que ellas pueden”. Quizás lo que Claudia pretende ignorar es que no hay cosa más feminista que decirle a las niñas que pueden ser lo que quieran y que son tan solo ellas las dueñas de su destino.

López se convirtió el domingo pasado en la primera alcaldesa de Bogotá y en la que más votos ha obtenido en las elecciones para este cargo con 1,10 millones de votos, superando a Gustavo Petro (729.000) y Enrique Peñalosa (906.000).

Para ella el mayor reto de las mujeres es “el mismo que hemos tenido a lo largo de la pesada historia que llevamos en nuestros hombros: Romper los techos de cristal impuestos por la sociedad”.

En medio de su apretada agenda, la alcaldesa electa le habló a El País sobre su vida y lo que anhela para las niñas y mujeres colombianas.

¿Qué significa ser la primera alcaldesa de la ciudad más importante del país?

Es un gran honor y una enorme responsabilidad recibir la posta y la lucha de las mujeres a través de la historia, desde las sufragistas como Esmeralda Arboleda hasta lideresas increíbles como Ángela María Robledo. Mi triunfo, sin duda, hizo que el día fuera de las niñas, de los jóvenes, de las mujeres. Más allá de ganar, lo que importa es que con ello marcamos historia, Bogotá y Colombia llegaron al siglo XXI gracias a las elecciones de este año y no solo lo digo por mí, sino por los múltiples resultados alrededor del país, no hay duda que el mapa político cambió. Tengo claro que debo hacer la mejor Alcaldía en la historia de la ciudad. Lo que yo haga (al igual que con cualquier mujer) será medido con una vara distinta y más alta, así siempre nos ha tocado, por eso mi misión es ser la mejor ciudadana posible e inspirar a que todos sean los mejores ciudadanos, a la final mi resultado será el que podrá abrirle puertas a muchas otras mujeres, mi compromiso es total con todas ellas.

Usted vivió en sectores muy populares de Bogotá, como Ciudad Bolívar, Puente Aranda, Engativá... ¿Qué recuerda de su vida allí?

Nací en La Candelaria, me crié entre Engativá y Puente Aranda y crecí en Ciudad Bolívar. Vengo de una familia como la de la mayoría de colombianos. De esos lugares tengo muchos recuerdos. Mi vida allí era la de la hija de una maestra que creció con padres separados, que vivía en los colegios donde mi madre trabajaba porque no teníamos casa propia, que caminaba las calles y tomaba busetas para llegar a la escuela. Mi vida fue la de una adolescente en Ciudad Bolívar donde mi madre compró su primera casa con mucho esfuerzo, que le preocupaba poder entrar a la universidad pública porque no tenía recursos para pagar una privada, que estudió en la Universidad Distrital y luego sacó un crédito del Icetex para poder estudiar en el Externado, que salía de estudiar e iba a trabajar para poder cubrir los gastos. Sé que estoy aquí por el esfuerzo de mi madre, la suerte de nacer en una ciudad como Bogotá y mi propio mérito, disciplina y estudio. Si estoy en la política y he dedicado mi vida a prestar un servicio público es porque mi mayor sueño es revertir la desigualdad, para que el lugar donde nazcas y el origen étnico o nivel educativo de tus padres no sean lo que determinen tu vida.

¿Alguna anécdota que la haya marcado como para seguir su carrera política?

Sobre alguna anécdota de esta campaña le puedo decir que la que me marcó la vida era ver cómo cuando yo estaba repartiendo los periódicos de mi propuesta en los semáforos de Bogotá algunos papás u hombres que iban al volante me subían la ventana del carro y ni me miraban, mientras la mujer que iba al lado o las niñas y jóvenes que iban atrás bajaban la ventana y me decían: “A mí sí, alcaldesa, yo sí quiero recibir su propuesta”. Eso se quedará por siempre en mi mente. Eso demuestra que la igualdad y el cambio son imparables.

¿Se considera feminista?

Creo profundamente en la lucha de las mujeres por la equidad y la igualdad, como mujer creo en cada causa feminista, pero como dijo la gran Florence Thomas “Claudia no es feminista… ¡nadie es perfecto!”, tal vez porque como ciudadana y como académica me he centrado en otros temas y causas. En mi vida me he rodeado de mujeres feministas que han llevado las luchas con grandeza y valentía como la misma Florence Thomas o Ángela María Robledo.

¿Qué piensa del movimiento actual de mujeres?

Creo en la lucha de las mujeres por la equidad y la igualdad, y como mujer creo en cada causa feminista, a ellas les agradezco por tomarse esto en serio, por dar su vida para que la vida de otras mujeres sea más fácil, de ellas he aprendido y espero seguir aprendiendo porque estoy convencida de que unidas podemos construir una mejor sociedad para Colombia.

Usted es un referente feminista para muchas mujeres colombianas. ¿Qué piensa de eso?

Por eso me llena de emoción ser la alcaldesa de la generación que nacerá durante mi Alcaldía. Espero que cuando Bogotá cumpla 500 años en el 2038, las niñas y niños que nacerán durante los próximos 4 años crezcan en un país libre de clasismo, de machismo, de racismo, homofobia y xenofobia; será la generación que nació con una mujer en el poder, que creció con los derechos de primera infancia completos, en una ciudad con cultura ciudadana del siglo XXI, con movilidad sostenible, seguridad que protege la vida y el bien privado, en una ciudad de libertades y 24 horas, en la que tendrán educación gratuita y de calidad desde la primera infancia hasta educación superior y con oportunidades de empleo digno.

¿Tuvo una infancia feliz?

Tuve una infancia feliz, pero atravesada por el dolor de la muerte trágica de mi hermanita menor. Mi madre siempre estuvo para mí, juntas superamos etapas complejas y juntas hemos salido adelante. No hay nada que me llene más de orgullo que haber vivido para darle a mi madre este logro y felicidad. A ella le debo todo, por ella estoy donde estoy.

¿Qué recuerdos tiene más presentes al lado de su hermana Martha?

Éramos muy niñas cuando ella murió, yo apenas tenía 4 añitos, mi recuerdo está ligado a las risas, al juego, a la compañía. El dolor de su pérdida me ha acompañado toda la vida.

¿Cómo es su relación con sus hermanos?

Los adoro, son la luz de mis ojos. Dios te quita y a la vez te da, es mi mayor bendición tener 6 hermanos y poder compartir mi vida con ellos.

¿Qué faceta aún no conocen los colombianos de usted?

Muchas, no suelo mezclar mi vida personal con la vida política y pública, aunque debo decir que entre más pasan los años en la política electoral, más expuesta ha sido mi vida pública y más me han conocido los colombianos. Saben que soy una amante a los libros, una estudiante incansable, una mujer verraca, hecha a pulso pero también muy alegre, me fascina cocinar, bailar, estar con mi familia; una mujer que escucha, que se deja convencer de mejores argumentos y que debe aprender más el don de la paciencia.

Medios nacionales e internacionales han titulado cosas como: ‘La nueva alcaldesa de Bogotá es lesbiana’. ¿Qué piensa que se haga tanta mención sobre su orientación sexual?

Me siento orgullosa de ser quien soy: mujer, diversa, hija de una maestra, la mayor de 6 hermanos y la primera alcaldesa electa de Bogotá, eso es lo que la ciudadanía eligió en las urnas, una mujer con una historia de vida como la de ellos, con una madre como la de ellos, con una familia como la de ellos. Bienvenidos al siglo XXI.

¿Cómo ve la representatividad femenina colombiana?

Excelente, hemos avanzado mucho, yo soy de las que prefiere ver el vaso medio lleno, reconocer todos los logros que alcanzamos y saber que debemos seguir trabajando, y muy fuerte, para conquistar más esferas de poder en múltiples sectores, no solo el político.

¿Emocionalmente cuánto le ha costado denunciar la parapolítica y liderar sendos debates en el Senado?

No es nada fácil saber que están a punto de matarte, esto tiene un costo emocional muy alto. Pero aproveché para dedicarme al estudio y pasar horas felices, leyendo en la biblioteca de la Universidad. Nunca me ha faltado carácter para decir en voz alta lo que pienso, para denunciar lo que está mal, callar es más costoso emocionalmente que denunciar.

Por esas denuncias debió salir del país. ¿Cómo vivió el exilio?

Fue difícil tener que salir de Colombia para salvar mi vida porque no era una decisión que tomaba por gusto sino por protección. Pero como todo en la vida tienes dos posibilidades, te quedas con lo negativo o conviertes cada adversidad en una oportunidad, y fue allí cuando gané mi beca para hacer el doctorado (en Ciencia Política).

Antes usted intentó seguir la carrera de medicina, hasta ganó una beca en Polonia, pero tras la caída del Muro de Berlín no pudo viajar y hacerla efectiva. ¿Siente que las cosas pasan por algo? ¿Sueña aún con ser médica?

(Risas) Sin duda. La vida me tenía preparada otra ruta para mi destino. Ya no sueño con ser médica, me he preparado mucho para servir desde la administración pública, este es el camino que construí y en el que estoy caminando, segura de hacer lo correcto.

¿Cómo la marcó hacer parte de la Séptima Papeleta?

Muchísimo, fue la primera vez que aporté a la sociedad para un cambio político, y conseguimos la Constitución de 1991. Desde ese momento aprendí la fuerza de la ciudadanía en la política y gané amigos entrañables que son como mis otros hermanos.

¿Qué mensaje les quisiera dar a las niñas que sueñan con ser políticas?

Que si lo que las hace felices es servir a la ciudadanía, lo hagan sin dudarlo, que hemos avanzado y seguiremos haciéndolo por ellas y para que a ellas les toque un poco más fácil, que sepan que hay muchas mujeres que nos hemos esforzado para abrir el camino a su crecimiento. Tengo una enorme esperanza en que las niñas de hoy y las que vienen vivan en un mundo diferente, en que no tengamos que pelear por el cumplimiento de cuotas de género sino que seamos mayoría en la política como somos en la población.

¿Sueña con ser Presidenta?

Sueño con ser la Mejor Alcaldesa en la historia de Bogotá.

Su motivación 

El temple de Claudia López, según su mamá, la maestra María del Carmen Hernández, lo heredó de ella y su disciplina se lo sacó a su padre, Reyes Elías López, un campesino a quien ella define como “un trabajador incansable”. Cuando Claudia tenía 4 años y su hermana Marta 3, su padre se fue y formó otro hogar. A los tres meses de su separación, la menor murió en un accidente doméstico. Seis años después, María del Carmen encontró un nuevo compañero de vida con quien tuvo tres hijos más: Carolina, Jason Eduardo y José Luis.

Ella dice que la actividad política de su hija hace que viva con “el Cristo en la boca. Siempre pido que Dios me la proteja”.

Cuenta que Claudia de niña fue “juguetona, amorosa, muy afectuosa con su papá y sus abuelos”, eso sí, muy inquieta con el saber. “Pienso que la edad de los porqués se le extendió a toda su vida porque siempre quiere ir más allá, saber todo a fondo, investigar, no se queda con las dudas ni con las preguntas”.

Claudia pasó del triciclo a la bicicleta. Para ella caminar, montar en bicicleta y en patines ha sido su constante.

La madre confiesa que dudó que su hija fuera a ser médica: “Fueron tantos los obstáculos que tuvo en el camino, que siempre le dije: Hija, piénsalo”.

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“De mi padre heredé su pasión y perseverancia por el trabajo. De mi madre la bondad y el amor por la educación”: Claudia.

Especial para El País

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Claudia y Angélica llevan 7 años como pareja. Se conocieron en una firma de libros de López. Fotos: tomadas de Instagram

Especial para El País

Lo que nunca en la vida se le había ocurrido a su mamá es que ella se convertiría en la primera alcaldesa de Bogotá. “Cuando ella dudó de si apostarle a la alcaldía o a la presidencia, yo opiné que era mejor primero a la alcaldía. Le dije: ‘En la vida hay que hacer escalones. Eso da mucha más formación y el que puede con la Alcaldía de Bogotá, puede con cualquier cosa. Lo de la presidencia será algo que ella en su proyección de vida decidirá”.

Pero además del temple, dice la madre de Claudia, que su hija le heredó la capacidad para amar, el afecto hacia los demás. Admite que es impaciente: “Tiende a ser rigurosa y perfeccionista, que en vez de ser una virtud puede convertirse en un defecto”.

Comenta doña María del Carmen que la gente ignora que detrás de esa coraza que muestra Claudia, hay un ser humano cálido: “La profundidad en sus sentimientos hacia la familia y los seres que la acompañan es lo que muchos desconocen de ella porque piensan que es dura, altiva, pero no”. También ignoran, comenta, su faceta de cinéfila: “Tiene un gusto por el cine infinito. Es su mayor distracción”.

Sobre los momentos más difíciles que han tenido que afrontar juntas, recuerda la madre, que de pequeña Claudia fue muy enferma “los médicos concluyeron que haber vivido tan seguido la separación con su papá y la muerte de su hermanita, fue la causa. Ya grande el episodio más dramático fue cuando supimos que tenía cáncer de seno. La sola palabra produce miedo”.

Rodearse siempre bien y ser auténtica, han sido los consejos que María Mercedes le ha dado a su hija durante su quehacer político: “Que sea ella misma, que siga con ese amor infinito hacia los suyos y el país. Y que mire muy bien de quién se rodea, quiénes hacen parte de su equipo”.

Sobre Angélica Lozano, la pareja de la alcaldesa, dice que “es un gran ser humano. Una mujer con proyección social infinita. Y lo que más interesa: Ama a Claudia”.

Amigos de campaña

Claudia López vive hace años en el mismo apartamento en Bogotá, en el Parque de los Hippies. Eso habla de su sencillez, según Duvalier Sánchez, quien fue recientemente candidato a la Gobernación del Valle, y fuera el gerente de la campaña a la presidencia para el Valle de Sergio Fajardo y Claudia López como vicepresidenta. “Ella carece del ego de quienes llegan al poder, prueba de ello es que al día de asumir su cargo como alcaldesa se sentó con el alcalde Peñalosa, con el presidente Duque, con el gobernador electo de Cundinamarca, para escucharlos y dialogar”.

Eso sí, peca por hablar fuerte, por mostrarse como una mujer de carácter recio. Según Duvalier, “este país no resiste que alguien tan bajito, mujer, hable con tanta contundencia contra la corrupción, eso la hace ver difícil. Le dije ‘podemos decir lo mismo en un tono que el ciudadano lo reciba más amablemente’, ella lo reconoció y al final de la campaña lo moderó mucho. Aunque va a seguir hablándole duro a los corruptos”. Cuenta Duvalier que Claudia aprendió inglés a los 30 años, pese a las dificultades, “lo que se propone, lo logra”.

Sobre el triunfo de López, dijo la senadora Ángela María Robledo: “Dimos un salto cualitativo las mujeres que demostramos que vamos a transformar el poder. Estamos felices, tuvimos una votación masiva de mujeres y jóvenes por una Bogotá incluyente y diversa, sostenible. Dimos un salto histórico, como dice Claudia. El poder es femenino y eso significa que es incluyente”.

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