Talentos que se roban el show en el exterior, le contamos cuál es su 'swing'

Mayo 31, 2015 - 12:00 a. m. 2015-05-31 Por:
Redacción de El País

Turquía, Japón, Israel o Dubái son algunos de los destinos en donde los bailarines caleños se roban el show. Talentos tipo exportación.

Tal vez sus espectadores no entiendan ni una letra de aquel ritmo que desata movimientos frenéticos, acrobacias y una sonrisa desbordante. 

Aplausos ensordecedores, que no entienden de idioma, son el premio que cada noche reciben los caleños que un día decidieron volar  lejos de su ciudad, para que el mundo hable bien de Cali. 

Son ellos, los bailarines de salsa caleña quienes cada vez ganan más espacios en escenarios del mundo: hoteles, casinos, cruceros y sitios de entretenimiento en Filipinas, Turquía, Dubái, Japón, China, Kazajistán, Israel, Curazao, Argentina, Surinam, entre otros, hoy prefieren un show de baile y si es de Cali, tanto mejor. 

Solo en Turquía la Compañía Colombian All Star tiene empleados 100 bailarines. La compañía también envía a diversos lugares del mundo bailarines de todo el país.

Muchos bailarines, con reconocimiento a cuestas como ser campeones de baile de salsa en Colombia y el mundo, han decidido volar en busca del sueño de brillar y abrir el camino para otros. 

Stefany Moreno, quien creó junto a su familia la compañía Fundación Artística Estrellas Mundiales de la Salsa, asegura que la decisión de bailar en Turquía, desde hace un año, “es una misión que asumimos con amor para abrirle puertas a los chicos que de Cali quieran salir al mundo”.

Y es que la generación de Stefany y los más de 200 bailarines caleños que hoy seducen al mundo con sus movimientos y acrobacias, son los principales benefactores “de un trabajo continuado que empezaron bailarines caleños que hace unos años salieron hacia los congresos de salsa de Las Vegas”, señala  Óscar Agracé, coordinador operativo de Colombian All Stars, la compañía que exporta el talento caleño y nacional.

Los bailarines que viajan son artistas de alto rendimiento que llevan entre 5 y 18 años  de experiencia  en el baile y se han hecho  profesionales en este campo.

Agracé reconoce que gracias al buen nivel de los caleños en sus exhibiciones “se despertó un interés mundial por el trabajo desarrollado en Colombia. Aspectos como la entrega, la pasión y el profesionalismo, además de la velocidad y el ritmo frenético, son la marca del bailarín caleño ante el mundo”, señala.

Y es que antes era mucho más difícil salir del país, aquellos que lo hicieron y lograron abrir puertas con su baile, lo recuerdan.

Luis Eduardo Hernández, ‘El mulato’, reconoce hoy que las primeras veces que estuvo en el exterior lo hizo con angustia: “Aunque fue extraordinario, siempre tuve muchos miedos. La angustia de saber que no tienes recursos para salir,  cuando llegas y no conoces a nadie, no tienes  dinero para pagar un buen hotel y te encuentras con una cultura distinta”. 

Luis Alberto Sevillano, bailarín y  gestor cultural, dice que los caleños “nos volvimos bailarines exóticos, diferentes. Nuestras formas de bailar son fuertes, con acrobacias y son dinámicas. Hoy la gente que ve al caleño, ve otro estilo de baile”, señala.   

Así, por su calidad dancística, los bailarines caleños son el principal atractivo de los centro turísticos del mundo: dan clases de baile en el día en hoteles y resorts, otros están vinculados a centros culturales; y otros más,  en las noches ofrecen su show. 

Cada bailarín viaja con un contrato de trabajo de mínimo seis meses, en el que tienen cubiertos todos los gastos básicos de alimentación, hospedaje y seguro médico.

‘El Mulato’ reconoce la alegría que da llevar a los chicos a otros países: “hay muchachos que nunca han salido del Distrito de Aguablanca, por ejemplo,  y cuando se bajan del avión lloran y besan la tierra, es maravilloso”.

“Este es un momento muy especial, porque el bailarín ahora puede viajar, viviendo de manera digna, cosa que hace años no se veía, pues la salsa siempre había sido un tema marginal, de las afueras de la ciudad y hoy son considerados grandes gestores del arte o por lo menos, la cultura popular en el mundo”, expresa Sevillano.

Desde muy pequeño, Joan Moreno sabía qué quería ser en la vida: un bailarín. Aunque sus padres María Socorro y Jhon Jairo no creían en el baile, esos mismos pasos lo llevaron a cruzar fronteras.

[[nid:426457;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/05/c2_rectangular_2.png;left;{}]]La primera vez que salió del país tenía 25 años. Llegó hasta Los Ángeles y Las Vegas para participar en ‘¡Q'Viva!’,  el reality show de Marc Anthony y Jennifer López. 

Una experiencia que le cambió la vida: “En ese momento tuvimos la oportunidad de viajar con los compañeros de Swing Latino y llevar nuestro orgullo caleño a grandes escenarios. Fuimos los embajadores de esto que nos define”.

Y es que a Joan el baile lo apasiona. Ha sido campeón mundial cinco veces. Dos en pareja al lado de Viviana Vargas y Anna Katherine Freijó, y otros tres con ‘Swing Latino’. 

Después de estar en Estados Unidos tuvo la oportunidad de trabajar en Kazajistán durante seis meses. No sabía ruso, no hablaba inglés, solo se comunicaba con sus pies.

Lleva dos años trabajando con la compañía Colombian All Stars y está en la ciudad de Macao, China, al lado de 16 caleños  más. 

”Aquí estamos, representando nuestro país, nuestra cultura, haciendo las cosas como debe ser”, lo dice con seguridad.

Ricardo Murillo hace parte de la legión de embajadores caleños que la salsa tiene en el mundo. En Cali hizo pareja de baile con Viviana Vargas, juntos  lograron reconocimientos a nivel nacional y mundial.

Recuerda que desde 1998 empezó una carrera exitosa en el baile al presentarse en discotecas y en concurso en los que lograba ocupar los primeros lugares. 

Hoy Ricardo está radicado en Fukuoka, Japón, y cuenta cómo ha sido su proceso:

“Llevo 3 años y medio viniendo a Japón por periodos de 6 y 8 meses. El resto del tiempo lo he repartido entre Colombia, Argentina y Estados Unidos para conocer cómo está el movimiento de la salsa fuera de Cali.

Luego de crear Stilo y Sabor, trabajar en ese proyecto durante siete años y hacer parte del espectáculo Delirio, sentí que necesitaba hacer más cosas a nivel individual como estudiar otros estilos de baile, conocer otras culturas y mejorar mi método de enseñanza para regresar y transmitir esto en Colombia”. 

Hoy trabajo para un centro cultural que se llama Tiempo Iberoamericano como profesor de bailes latinos,  enseñando los diferentes estilos de salsa y otros ritmos caribeños y logicamente la salsa de Cali. 

Gracias a mi  trabajo  hago un intercambio cultural:  he aprendido a hablar japonés y yo he compartido el hablar español. Adicionalmente, he aprendido de otros bailes porque  hay profesores de  tango, danzas árabes y  flamenco”.

De los 24 países que he tenido la posibilidad de visitar como bailarín, debo decir que  el mundo recibe a los bailarines con una gran emoción. En algunos lugares  la gente solo quiere acercarse a tocarnos porque piensan que lo que hacemos es sobrenatural.

“Aquí en Japón  he tenido la experiencia de ver cómo se lleva a cabo una total disciplina y respeto por mi trabajo,  teniendo estudiantes japoneses que logran bailar salsa caleña a un nivel muy alto”.

Juan Carlos Ospina llegó este año a Melbourne, Australia. “Por cambiar mi estilo de vida”. En sus maletas llevaba también los recuerdos de su época de bailarín en Cali.  

“Empecé a bailar cuando tenía 15 años con mi mamá y luego profesionalmente cuando tenía 19 en  Son de Luz, más adelante fui fundador de la escuela de baile Stilo y Sabor junto a Ricardo Murillo, Viviana Vargas y Carlos Realpe, en donde consolidé mi carrera artística ganando títulos, viajando a diferentes partes de Colombia y Estados Unidos, y además entrenándome como profesor de baile. Además, participé en Delirio”.

Hoy se presenta en los escenarios como “bailarín caleño, ya que el estilo nuestro es conocido como Cali Style. He representado a Colombia en Australia, Estados Unidos, Singapur, Corea, Hong Kong, Filipinas, India, Japón, Nueva Zelanda y México”, cuenta. 

Aunque el estilo de baile caleño no es el más comercial, es el que más gusta para shows por su nivel técnico y el riesgo que todos manejamos” Viviana Vargas, directora de Stilo y Sabor

Un bailarín según su nivel artístico (en el que cuentan los años que lleva bailando y si ha ganado premios dentro y fuera de Colombia) puede recibir, al mes, un salario que oscila entre $1.400.000 y $5.000.000 mensuales.

VER COMENTARIOS