CALI Y VALLE DE OPORTUNIDADES
¿Por qué Colombia elige a Cali?
En su columna de opinión, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, afirma que la ciudad atraviesa un momento histórico al convertirse en sede de la primera posesión presidencial fuera de Bogotá y de más de 40 eventos nacionales e internacionales.
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7 de ago de 2026, 08:10 p. m.
Actualizado el 7 de ago de 2026, 08:10 p. m.
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Por Alejandro Eder, alcalde de Cali - Columna de opinión.
Hay momentos en la historia en los que una ciudad deja de ser únicamente un lugar en el mapa para convertirse en un referente de liderazgo, confianza y oportunidades para todo un país. Ese es el lugar que hoy ocupa Cali.
Que Cali haya sido escogida para ser sede, por primera vez, de una posesión presidencial fuera de Bogotá y que durante los próximos meses concentre más de 40 grandes eventos nacionales e internacionales no es producto de la casualidad. Es la consecuencia de una transformación profunda: Cali volvió a creer en sí misma, entendió la dimensión de su potencial y está preparada para protagonizar los capítulos más importantes del presente y el futuro de Colombia.
Es una ciudad que aprendió a convertir su diversidad en su mayor fortaleza. El sonido del Pacífico, la fuerza de la cordillera, la riqueza de sus siete ríos, su extraordinaria biodiversidad y el talento de su gente conviven para construir una identidad única. Aquí confluyen la historia, la cultura, la innovación, el emprendimiento y una vocación natural por abrirle las puertas al mundo.
Esa transformación quedó demostrada con la COP16, cuando Cali le mostró al planeta que tiene la capacidad de organizar encuentros de talla global. Ahora asume un nuevo desafío: por primera vez en más de dos siglos de vida republicana, una posesión presidencial se realizará fuera de Bogotá. Más que un cambio de escenario, es una muestra del reconocimiento que ha ganado una ciudad preparada para responder a grandes responsabilidades.
Y quizá ninguna sea tan importante como la que está por asumir. Cali será el corazón de la democracia colombiana, el lugar donde confluirán las instituciones de la República para renovar el mandato presidencial y desde donde el país enviará un mensaje de unidad, institucionalidad y futuro. Ese reconocimiento no se concede por azar; es el resultado de una historia, una capacidad demostrada y una visión compartida.
Ese liderazgo tiene raíces profundas. Cali fue una de las primeras ciudades en levantar la voz por la independencia, el 3 de julio de 1810. Nació del encuentro entre pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, europeos y migrantes que hicieron de la diversidad su esencia. Más tarde, el Ferrocarril del Pacífico, el Canal de Panamá y su conexión con Buenaventura la consolidaron como la puerta de Colombia hacia el océano Pacífico y el mundo.
Esa vocación se refleja en el presente. Entre agosto y diciembre será sede de la temporada de eventos más importante del país. Los 30 años del Festival Petronio Álvarez, Agroexpo Cali, Smart City Expo y más encuentros que impulsarán el empleo, la inversión, el turismo y nuevas oportunidades para miles de personas.
Los resultados hablan por sí solos. Más de tres millones de visitantes eligieron a Cali como destino durante 2025; actualmente, lidera el turismo médico en Colombia; ha atraído US$151 millones en inversión extranjera, representados en 23 proyectos que han generado más de 4200 empleos, y se consolida como uno de los ecosistemas de innovación más dinámicos de América Latina.
Pero ninguna cifra alcanza a explicar lo que significa Cali. Lo hacen mejor sus más de 560 especies de aves, sus 61 humedales urbanos, sus siete ríos, su condición de Capital de la Biodiversidad de Colombia y una herencia cultural que la convirtió en la Capital Mundial de la Salsa. Lo hace, sobre todo, su gente: resiliente, creativa y capaz de transformar los desafíos en oportunidades.
Por eso, cuando Colombia busca el escenario para escribir algunos de los capítulos más importantes de su historia reciente, encuentra a Cali. No solo por su infraestructura o su capacidad logística, sino porque representa una ciudad que volvió a creer en su potencial, inspira oportunidades y conecta al país con el mundo.
Porque los grandes acontecimientos no ocurren por azar. Llegan a los lugares que se preparan para hacerlos posibles. Y hoy, ese lugar es Cali.








