Por falta de plata el Jardín Botánico de Cali está cerrado y abandonado

Por falta de plata el Jardín Botánico de Cali está cerrado y abandonado

Junio 24, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Alexander Price Rodríguez I Reportero de El País
Por falta de plata el Jardín Botánico de Cali está cerrado y abandonado

El Jardín Botánico de Cali está en crisis. Sin presupuesto y con las puertas cerradas, a este lugar le urge un nuevo aire.

Hoy, el Jardín Botánico sólo es visitado por su cuidador y su mascota. La falta de recursos tiene a la entidad con las puertas cerradas.

Dicen los expertos que la etapa más delicada de un árbol es su nacimiento, porque se expone a inundaciones, vientos fuertes, plagas y a la negligencia del hombre. Hoy, el Jardín Botánico de Cali es víctima de la última de estas amenazas.La semilla de un fuerte roble que fue sembrada con aportes del Municipio y la empresa privada entre el 2001 y el 2003 hoy ya tiene sus primeras hojas y un tallo en desarrollo.Sin embargo, este robusto proyecto se encuentra en riesgo, debido a que la ciudad y sus gobernadores olvidaron la importancia que este espécimen podría tener para la capital del Valle. En mayo del 2001 se creó la Fundación Jardín Botánico de Cali. Con la ayuda del Dagma se trabajó en la planificación y el manejo de este espacio ecológico, con la participación de profesionales de diferentes disciplinas e instituciones.La Junta Directiva y la asamblea general quedó compuesta por representantes de varias empresas, ambientalistas y miembros del Concejo de Cali y la Asamblea del Valle. Después vino la odisea de conseguir el terreno, hasta que, en el 2002, Epsa entregó en comodato doce hectáreas de uno de los rincones más hermosos de la capital de la ciudad.Un espacio ubicado unos metros más adelante del Zoológico de Cali, exactamente en la Avenida 2 oeste No 22B - 140. Un predio con uno de los últimos reductos de bosque seco tropical que se bañan con aguas todavía puras del río Cali, que baja sonoro desde Los Farallones.Luego, el Jardín se empezó a fortalecer a nivel técnico, para atender necesidades ambientales de los habitantes del municipio.Es así como desde entonces se han realizado proyectos de reforestación, conservación de especies y planes enfocados a la recuperación del río tutelar de la ciudad.Además, se convirtió en espacio ideal para llevar a cabo investigaciones por parte de profesionales y estudiantes de la región.Y logró convertirse en una gigante aula de clase al aire libre en la que los colegiales caleños aprendieron sobre las plantas nativas y su importancia para el ser humano.Don Fermín quita con cuidado la cadena y el candado de la puerta azul de entrada al Jardín Botánico. Después de ingresar, vuelve y pone los dos elementos de seguridad, porque “algunas personas que viven en las invasiones se meten a cortar árboles y tener madera para sus cambuches”. ¡Click!, suena el candado.Una reja que, según Fermín, el único empleado que tiene el centro en este momento, sólo se abre por las mañanas, cuando él llega a intentar mantener en buen estado las cuatro hectáreas de senderos y estaciones que lo rodean.Es decir, este hombre es el encargado de barrer, podar y limpiar un área equivalente a seis veces la cancha del Estadio Pascual Guerrero.Sin embargo, hoy el Jardín Botánico de Cali tiene cerradas sus puertas al público, porque no tiene recursos con qué operar ni personal para manejarlo.Los únicos que lo pueden visitar son los estudiantes, pero deben hacer una cita previa para poder conseguir guías que los acompañen y prestarles un buen servicio. Pero ni la naturaleza ha querido colaborar con este pulmón verde de los caleños. “Desde hace meses ni siquiera los niños de colegio vienen, porque con el invierno puede haber riesgo de una creciente”, lamenta Fermín.El director del Jardín, Jorge Orejuela, explica qué es lo que está pasando: “Nosotros hemos venido subsistiendo con base en proyectos, pero, por ley, los recursos que nos entregan las entidades con las que hacemos convenios tenemos que gastarlos en lo que especifica el contrato y al final no le queda nada al Jardín”.Agrega que “no hay una base económica con la cual tener personal de planta. Al final de cada proyecto hay que despedir a todo el mundo. Por esa razón tampoco hay recursos propios para invertir en la adecuación del parque para al menos cobrar una entrada”.Hoy, el centro ambiental sólo subsiste con el apoyo de la Universidad Autónoma de Occidente, institución que tiene entre sus planes inyectarle capital.¿Cuánto necesita la fundación para vivir? Según su director, “sí la Alcaldía de Cali me dice le entregamos al Jardín Botánico $150 millones y me recibe durante un año a los niños de los colegios públicos de la ciudad yo le firmo de inmediato”.Pero el Mandatario local respondió que se trata de una organización privada que debe gestionar sus propios recursos. Aun así, sostuvo: “Hago una invitación a los directivos del Jardín para que, en conjunto con el sector privado, realicemos un proyecto que lo convierta en un modelo nacional de espacio ambiental”. Sin embargo, la Ley 299 de 1996, en su Artículo 3, señala que “el Estado, en los niveles Municipal, Departamental y Nacional, contribuirá a la creación, organización, promoción y fortalecimiento de los jardines botánicos fundados y estructurados como entidades estatales o como asociaciones privadas sin ánimo de lucro”.Por su parte, el director del Dagma, José Efraín Sierra, explicó mediante un comunicado a El País que "las restricciones financieras que la ciudadanía conoce, como es la negativa de la CVC a transferir los recursos de sobretasa ambiental al Dagma ($45.000 millones entre 2008 y 2010) y las limitaciones propias como consecuencia del plan de desempeño fiscal en que está inmerso el Municipio de Cali generaron que algunas necesidades importantes de la ciudad en materia ambiental, el Dagma no ha contado con la suficiencia de recursos que ello amerita, siendo uno de los casos es el Jardín Botánico".Y agregó que la labor de la entidad ambiental de la ciudad "se concentró en el mantenimiento de zonas verdes y árboles, la remodelación de parques, el fortalecimiento de la autoridad ambiental (control de la contaminación industrial y de pequeños establecimientos: ruido, escombros, emisiones), puesta en funcionamiento de la red de aire, entre otras inversiones; y en lo que que resta del periodo de Gobierno en el fortalecimiento del jarillón del Río Cauca y obras de mitigación de riesgos en la ladera".Varios ambientalistas de la capital del Valle se mostraron sorprendidos por la situación que está viviendo el que debería ser un espacio insignia de los habitantes de la ‘Sucursal del cielo’.Armando Palau, director de la Fundación Biodiversidad, atribuyó la crisis de ese espacio ecológico a la falta de interés de la Alcaldía por la calidad del ambiente de los caleños.En su opinión, “mientras se han gastado miles de millones en guardas cívicos y se han destinado recursos para los equipos de fútbol, nadie ha querido sacar una partida para el Jardín Botánico o plantear una iniciativa seria para aprovechar su potencial”.Añade que “la falta de compromiso con el medio ambiente se nota en que por la entidad ambiental de la ciudad han pasado en cuatro años cinco directores”.En estos momentos, cuando se anuncia la construcción de un parque ecológico en el jarillón de Cali, Jaír Llanos, líder ambiental de la Comuna 2, manifiesta que “lo que está pasando con este espacio cultural y ambiental de la ciudad es el reflejo de los proyectos ambientales del Municipio: se inauguran con toda la publicidad y la parafernalia y después los dejan morir”.El Jardín Botánico de Cali se niega a morir, lucha contra los vientos huracanados de la crisis económica, la inundación de una ciudad muchas veces indiferente y la plaga del abandono hacia el medio ambiente.

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