La tartamudez, un trastorno más complejo de lo que parece, ¿cómo controlarla?

La tartamudez, un trastorno más complejo de lo que parece, ¿cómo controlarla?

Octubre 28, 2018 - 10:51 a.m. Por:
Por Lina Torres Madriñán/ Especial para El País
Disfemia Tartamudez Habla

Según profesionales de la salud, es importante consultar a temprana edad si el menor presenta los síntomas del trastorno del habla, para realizar un tratamiento adecuado, con el fin de evitar que se prolongue la disfemia y sea más difícil su manejo.

Redacción de El País

La tartamudez, científicamente conocida como disfemia, es un trastorno que afecta la fluidez del habla y puede ser permanente o temporal.

Esta disfunción del habla se caracteriza por las interrupciones en vocalización de las palabras, los movimientos en el rostro y las alteraciones respiratorias.

Este cuadro clínico, afecta según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 70 millones de personas a nivel mundial, equivalente al 1% de la población. Por ello, el 22 de octubre se conmemoró el Día Mundial del Conocimiento de la Tartamudez, para concientizar y sensibilizar sobre este padecimiento.

Por este motivo, la psicóloga y fonoaudióloga, Zamira Montoya de la Fundación Valle del Lili, explicó que dentro de esta dificultad se presenta el uso de muletillas, prolongaciones de vocales consonantes, de palabras o frases, que en ocasiones va acompañado de una gran tensión facial y corporal que hace que aumente el problema de la fluidez del lenguaje.

“También ellos empiezan a tener una incoordinación fono-respiratoria, es decir, que no coordinan el habla con la respiración, puesto que hacen las pausas en donde no van y se suma a la tensión y la angustia que se produce en ese momento”, comentó la profesional.

¿Por qué se presenta?

Montoya añadió, que la tartamudez puede originarse por múltiples causas, situaciones o factores, puesto que no hay un estudios puntuales o etiológicos que determinen su origen.

“Cada caso es muy particular. Hay estudios que muestran que hay un componente neurológico entre la trasmisión de un hemisferio al otro. Otros hablan de un trastorno a nivel netamente lingüístico, por un patrón de respiración o lo atribuyen a algo emocional. A este último, se le agrega que no hay estudios concluyentes en que lo emocional sea la causa, pero sí coinciden en afirmar que ese aspecto se relaciona directamente como una consecuencia”, resaltó la fonoaudióloga y psicóloga.

Además agregó que “se habla de consecuencia en lo emocional, porque la persona con este cuadro clínico puede presentar baja autoestima, ansiedad, depresión, problemas en el núcleo familiar, con la pareja, en lo laboral, e incluso llegan a elegir carreras donde teóricamente nos les toque casi hablar, buscando precisamente evitar esa situación de angustia que es les produce hacerlo”, precisó Montoya.

El diagnóstico de la tartamudez se evalúa por el grado de compromiso en la fluidez, por el número de interrupciones en las palabras, se detalla si hay movimientos gestuales y cómo está percibiendo el paciente emocionalmente esta condición. Este padecimiento, se clasifica en tartamudez leve, moderada y severa.

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“Las leves pueden pasar desapercibidas si otra persona lo escucha, pero no debe confundirse con aquellas personas que tienen taquilalia, que son las que hablan muy rápido. En la moderada, hay personas que usan los ejercicios y la respiración adecuada, logran estructurar su idea y solamente tienen unas prolongaciones, pero sueltan la palabra. Y si presenta interrupciones al principio o en la mitad y no logran soltar la primera palabra o no pueden terminar una frase es severa”, detalló la doctora.

Por otro lado, la fonoaudióloga, especialista en foniatría, Gloria Lizarralde, del Centro Médico Imbanaco, explicó que la tartamudez fisiológica, que puede presentarse en los niños, entre los 3 y 4 años, se debe al proceso de transición del lenguaje infantil al lenguaje adulto. Si esta dificultad no se acentúa o no se refuerza, el niño continúa su proceso de desarrollo lingüístico sin ningún problema.

“El proceso de equilibrar estos dos tipos de lenguaje, genera que el niño pueda tener algunos rasgos de tartamudez, como son las repeticiones, los alargamientos en las palabras y las muletillas. En este caso, lo que deben realizar los padres o los profesores es estimular el desarrollo del lenguaje con canciones, lecturas, poesías, enseñar más vocabulario o a estructurar las frases. Y lo más importante es evitar imitarlos, generar burlas hacer algún tipo de señalamiento porque es lo más contraproducente en esta etapa”, señaló la foniatra.

También agregó que cuando se presenta entre las edades entre los 8 y 12 años, es importante identificar si el síntoma de la tartamudez no se detectó o no se realizó un tratamiento a tiempo, por lo que este llega a prolongarse a estas edades.

“En este periodo ya hay un lenguaje que está construido, instaurado e interiorizado, que es como un chip que ya tienen erróneo y cambiarlo es mucho más difícil. Pero se puede iniciar un tratamiento que le permita al niño hacer una conciencia de su vocabulario, trabajar en muchos aspectos prosódicos como el acento, la entonación, la velocidad y enseñarle las pausas”, indicó Lizarralde.

¿Cómo debe tratarse?

Según, la profesional Zamira Montoya, el paciente que presente este cuadro clínico debe tener un tratamiento por fonoaudiología y psicología para determinar si presenta trastorno de ansiedad o depresión o situaciones que han conllevado a que se manifieste esta dificultad.
También se debe tener en cuenta la importancia de consultar a temprana edad.

“Para llevar este proceso, se realiza una evaluación cuantitativa y cualitativa para determinar qué causas lo pueden estar afectando. Se observa cómo está su estructura familiar, las personalidad del niño y sus papás, cómo lo están manejando y a partir de allí, ya se hace un pronóstico de intervención”, señaló Montoya.

Añadió también, que se deben realizar ejercicios para trabajar la autoestima en el paciente, lo emocional, manejar la tolerancia, la frustración, el empoderamiento. Al igual que, el manejo de la respiración abdominal para una mayor prolongación de la voz y de las palabras.

“Otra estrategia es empezar a suavizar los fonoarticuladores, porque hay fonemas (las letras) que se tienen que emitir fuerte como son la P y la K. Entonces a partir de esto, se va trabajando con las sílabas, palabras y prolongaciones vocálicas manejando siempre la respiración y relajación de la musculatura orofacial, cervical y corporal. En el caso que se requiera, uno se va apoyando en el canto o en la lectura”, precisó la fonoaudióloga y psicóloga.

Y la doctora Gloria Lizarralde expresó que también es importante incluir ejercicios para la organización lenguaje, lo visual en relación con la observación para que expresen en palabras lo que observan. “Y ayudarles a mantener un diálogo con toda la intencionalidad comunicativa, ayudarles por medio de los sonidos, la conciencia fonológica y la memoria para construir y organizar las palabras”, expresó Lizarralde.

¿Tiene cura?

La fonoaudióloga de Aficenter Cali, Valeria Almanza, comentó que la disfemia o la tartamudez se puede controlar dependiendo del pronóstico que presente el paciente, donde la detección a temprana edad es un factor importante para su manejo.

“En las prácticas terapéuticas, existen muchos casos de pacientes que desvanecen hasta tal punto sus síntomas, que parece que no tengan disfemia. Porque tienen buen control de la fluidez de su habla, con técnicas que brinda el fonoaudiólogo, que hace que el niño o el adulto se puedan desenvolver sin que los demás logren notarlo”, señaló la profesional.

Paciente con disfemia

Un joven universitario de 19 años, compartió a El País lo que es sobrellevar el cuadro clínico del trastorno del habla.

Desde los 12 años, padece de tartamudez, por lo que ha tenido que someterse desde muy niño a procesos para mejor los síntomas. Expresó que siempre tuvo inconvenientes en el colegio y la universidad por la intolerancia de docentes y compañeros.

Su mensaje es aprender a ser más sensibles, pacientes, tolerantes y respetuosos con las personas que sufren de esta dificultad.

Disfemia en los famosos

El actor germano-estadounidense, Bruce Willis, recordado por los filmes ‘Duro de Matar’ o ‘ Sexto Sentido’, padeció del trastorno del habla en su juventud cuando sus padres se divorciaron en 1972. Logró recuperarse participando en actividades escolares de actuación, puesto que para él era más fácil expresarse.

También el cantante Marc Anthony, confesó que sufrió de tartamudez hasta los 12 años y que pudo superarla con el canto.

Y El futbolista colombiano James Rodríguez, también desarrolló este cuadro clínico desde su infancia, por lo que tuvo que someterse a varios tratamientos durante varios años. Actualmente solo presenta algunos rasgos de esta condición.

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