Cali
Julián Arteaga, secretario de Cultura de Cali: “La Cumbre Afrodiaspórica conectará al Pacífico con el mundo”
Con un presupuesto de más de $ 170.000 millones, el secretario de Cultura de Cali explica cómo descentralizará los recursos hacia las laderas y el oriente; la duplicación del fondo de estímulos y novedades del Festival Petronio Álvarez, que cumple 30 años. Entrevista con El País.
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19 de jul de 2026, 07:25 p. m.
Actualizado el 19 de jul de 2026, 07:25 p. m.
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La Secretaría de Cultura de Cali inicia una nueva etapa bajo el liderazgo de Julián Eduardo Arteaga, quien compartió con El País la hoja de ruta para ejecutar un presupuesto sin precedentes en la ciudad.
Más allá de los grandes eventos masivos, la apuesta de esta Administración se centra en dinamizar la cultura desde los barrios, en los territorios, la inclusión de las comunidades tradicionales y la sostenibilidad de los procesos artísticos desde la base.
Se cuenta con un presupuesto de más de $ 170.000 millones para la cultura. ¿Qué criterios aplicará para que esa inversión tenga impacto real?
Gracias al presupuesto asignado, hemos promovido una mayor articulación entre el sector artístico y las acciones enfocadas en el patrimonio.
Esto se refleja de manera directa en la programación y contenidos presentados en los festivales.
Para garantizar una adecuada redistribución del recurso, el principio es entender que esos actores culturales provienen de distintas lógicas sociales y comunitarias, dispersas por toda la ciudad: en el oriente, la ladera, el norte. Tener acciones más robustas nos garantiza ese impacto.
Históricamente hemos atendido distintos grupos de valor. Por mencionarte un caso, el Inti Raymi —que conecta muchísimo con la comunidad indígena— ha vivido un proceso gradual de fortalecimiento presupuestal y queremos seguir avanzando. A veces, estas acciones de base no parecen tan visibles porque otros festivales tienen mayor fuerza en su imagen y terminan opacándolas.
El Festival de Macetas, por ejemplo, recibió un presupuesto importante que no había tenido.
El acompañamiento a esos procesos, viendo cómo se gestan y los generan los mismos actores, es clave.
¿Cómo se beneficiará a los artistas emergentes con los programas de estímulos?
Hemos duplicado ese presupuesto, para generar mayores transformaciones sociales, algo que la ciudad no ha visto. Garantizarlo, permite una forma transparente de conectarse con la ciudad. Gracias a esto, hemos avanzado en sectores que habitualmente no se conectaban, como el editorial. Venimos de abrir un primer bloque de convocatorias para impulsar una parte del sector cultural, y ahora estamos en un segundo bloque que es muy significativo porque terminará de completar el fortalecimiento del sector.
¿De qué manera funcionarán las mesas técnicas y los diálogos descentralizados, para dar respuesta inmediata a las necesidades de los artistas locales?
En muchas ocasiones, las comunidades no piden presupuesto, sino asesoría o acompañamiento. Haremos presencia física en el territorio y abordaremos sus necesidades. Si hablamos de la salsa, la abordaremos de manera integral. Para ello contamos con una primera instancia de concertación y diálogo: el grupo gestor del PES (Plan Especial de Salvaguardia). Al estar reconocida la salsa como patrimonio, conectamos a través de este grupo, que representa múltiples formas de la manifestación salsera en Cali.
Con las escuelas, a raíz de las discusiones que se dieron con el Festival Mundial de Salsa y la participación de los niños, nos sentamos a concertar y unir puntos en los que realmente no estábamos distantes. Teníamos observaciones respecto a la participación de menores, pero entendemos que para las organizaciones es vital que los niños vivan esos espacios de intercambio y fogueo.
Generamos un espacio de conexión en el que ha participado activamente el alcalde Alejandro Eder y pronto daremos a conocer un trabajo articulado con las escuelas. Haremos lo mismo en otros contextos.
¿Cuál es la estrategia para garantizar la infraestructura y la seguridad en esas actividades semanales que se realizan en las comunas y los corregimientos?
Es una tarea inmensa. Cali cuenta con una red de bibliotecas gigantesca: son 60 que permanentemente generan oferta cultural. Es nuestro activo estratégico y la forma en que nos conectamos con el territorio. Por otro lado, queremos asegurar condiciones dignas para los artistas locales dentro de lo que el espacio permita; esto implica garantizar montajes, sonido y condiciones de presentación adecuadas.
La circulación digna potencia la dinámica cultural del territorio y produce impacto social: se activa la tienda del barrio porque ese día hay más público y las dinámicas comunitarias cambian. Está demostrado que el arte reduce las condiciones de violencia en entornos complejos. Venimos de acompañar un ejercicio en Llano Verde en un momento donde la zona registraba un pico muy fuerte de violencia. Tuvimos acciones permanentes coordinadas con las secretarías de Participación Ciudadana y de Salud, y ya se notan los efectos de una presencia institucional constante. Ese ejercicio lo replicaremos en la Comuna 13 y otras zonas.
Hablando de la Red de Bibliotecas Públicas, esta apunta a transformarse en centros de conocimiento, lo que implica una fuerte inversión en tecnología y conectividad. ¿Qué alianzas tienen pensadas para lograrlo?
El primer gran paso se dio en el marco del empréstito, y fue meterle mano con fuerza a la infraestructura física de la red. Estamos trabajando duro en la entrega de un primer bloque de bibliotecas. En algunos sectores la biblioteca es muy pequeña porque funciona en una antigua caseta comunal o nació de un proyecto comunitario vecinal; en otros, contamos con una infraestructura física consolidada. Estamos renovando estas estructuras para garantizar que sean accesibles.
Por otro lado, le garantizamos continuidad a un equipo de trabajo muy fuerte; hay personas que llevan 25 o 30 años en la Red de Bibliotecas y para su conocimiento del territorio es fundamental.
Y para integrar los nuevos recursos digitales, venimos adelantando un trabajo fuerte con la Fundación BiblioTec, aliado histórico de la red, y con la Fundación Carvajal, con quienes empezamos a construir nuestro primer agente de inteligencia.
Tenemos un sistema de información llamado Llave del Saber, que se produjo en Cali de la mano con la Red de Bibliotecas y la Fundación Carvajal. Este segundo paso nos permitirá conectarnos de otra manera.
Los Centros de Felicidad, modelo que viene de Bogotá, funcionarán en Cali, ¿ cómo serán?
Llevamos la Red de Bibliotecas hacia verdaderos centros de bienestar y conocimiento. Ya tenemos una especie de piloto: hace poco entregamos la biblioteca Rigoberta Menchú en la Comuna 15, la cual está conectada con Casa Matria, con una institución educativa del sector y una unidad recreativa en la misma zona. La biblioteca recibe a niños, adultos mayores y mujeres; queremos que esa oferta sea complementaria con el resto de servicios del sector.
En Cali contamos con una infraestructura física consolidada y venimos creando espacios de atención para las mujeres que hacen parte de los servicios de Cuidarte. Mientras ellas están en actividades enfocadas en su bienestar como cuidadoras, los niños acceden a la biblioteca. Este espacio atiende a cerca de 22.000 usuarios al año.

Usted es un experto en patrimonio y este tendrá sus vigías. ¿Qué incentivos o capacitaciones recibirá?
La ciudadanía tiene una preocupación permanente por el estado de monumentos y fuentes. A veces no comprende que por más mantenimientos que se hacen, estamos expuestos a riesgos si no nos apropiamos de los espacios emblemáticos. Vigías del Patrimonio retoma una acción de la Secretaría de Cultura que no había tenido visibilidad.
La relanzamos con el Ministerio de las Culturas, para ofrecer una alternativa a los habitantes en situación de calle que frecuentan estos lugares. Articulamos este programa con la Secretaría de Bienestar Social para que, a través de un acompañamiento psicosocial, ellos se conviertan en orientadores y hablen con afecto de los lugares emblemáticos de Cali. No cumplirán una función policiva, serán un apoyo para mejorar los entornos. La idea es que reciban un incentivo.
En agosto llega ‘Petronio’. ¿Se va a tirar la Casa Grande por la ventana en sus 30 años?
Sí, vamos a realizar una edición por todo lo alto. El Festival Petronio Álvarez es una plataforma clave para preservar y proyectar el patrimonio afrodescediente y un motor de desarrollo económico que impulsa las industrias culturales y las economías locales.
Sus 30 años de trayectoria son ejemplo de cómo un festival ha transformado la identidad de la ciudad, llegado a más esferas y contribuido al progreso y la calidad de vida de muchas personas. Uno puede ver la trazabilidad de quienes hoy ocupan un lugar distinto gracias a esta plataforma cultural.
Un ejemplo claro es el viche: hoy es natural tomarlo y hablar de él como algo ancestral, tradicional e histórico en Cali. Quienes lo destilan, entienden lo que significó pasar de una actividad que fue ilegal a convertirse en un producto cultural con condiciones de calidad e historia que cualquier licor del mundo desearía tener. El Petronio ha garantizado que esos ejercicios de transformación y dignificación del pueblo afro se hagan realidad.
Por eso, estos 30 años vienen cargados con la oportunidad de que este festival, inicialmente local y regional por su conexión con el Pacífico, logre un alcance global, que conecte con el mundo desde la raíz. Realizaremos la primera edición de la Cumbre Afrodiaspórica Mundial, como gran hito de esta versión.
Dicha cumbre convocará a 50 alcaldes nacionales e internacionales. ¿Cuál es la meta?
Queremos fortalecer a Cali como punto de conexión de los afrodescendientes de las Américas y el Caribe. Es por esto que traeremos expertos y líderes afro de distintos países, quienes participarán en más de 25 charlas, paneles y conferencias de entrada libre sobre equidad de género, deporte, cultura, tecnología e inteligencia artificial, desarrollo económico, participación política, educación y medio ambiente, y 50 mandatarios locales que lideran ciudades afro o con alta población afro, tanto del país como de las Américas, el Caribe y África, para intercambiar casos de éxito de sus acciones enfocadas en población afro, fortalecer la cooperación y el desarrollo sostenible.

¿Cuándo conoceremos la programación del festival?
A veces nos quedamos con la percepción de que el Petronio son cinco días, pero aprovecho para anunciar que este año vamos a arrancar desde mucho antes. Tendremos una oferta importante para Cali, la cual daremos a conocer completa el 1 de agosto en el Teatro al Aire Libre Los Cristales, nuestra primera casa, donde inició este festival. Queremos hacer memoria y conectarnos con ese espacio de calma, volviendo a los inicios del festival antes de pasar a la Ciudadela, una casa más grande.
El 9 de agosto abriremos un espacio de participación para las cerca de 23 colonias que habitan en Cali, mediante un desfile que hará la apertura del Petronio. Y del 12 al 16 de agosto estaremos en los espacios de la Cumbre Global Afrodiaspórica en el Coliseo y demás escenarios.
¿Cuáles son las novedades y garantías técnicas que se han dispuesto para el jurado y los participantes del concurso?
El alcalde Eder ha sido muy insistente en que este festival debe seguir una lógica de crecimiento en términos de calidad. Desde febrero trabajamos fuertemente en ello. Cada año en el Petronio se generan 140 producciones musicales nuevas, y una de nuestras grandes apuestas es hacerlas visibles para consolidar el público que sigue creciendo. Se está creando una canción oficial junto al maestro Hugo Candelario González.
En el componente técnico musical trabajamos para garantizar condiciones dignas de montaje. Esto incluye procesos de concertación con los vecinos del festival para mitigar impactos en el entorno.
El barrio Obrero es otro tema de su agenda. ¿Cómo se seguirá trabajando en la salvaguarda de la salsa caleña y en la resocialización de los habitantes en situación de calle en la zona?
El Obrero es un proyecto estratégico de la Alcaldía y de la Secretaría de Cultura; es un barrio de más de 106 años que por muchas décadas no recibió la inversión ni las condiciones requeridas para actualizar sus redes eléctricas y de alcantarillado. Esos fueron retos duros de resolver en lo constructivo para la obra, pero se han ido zanjando en la medida en que el proyecto culmina su fase física.
Pero esa infraestructura requiere su relato en lo que significan las manifestaciones de la salsa en Cali. Para lograrlo, tenemos una tarea junto a las secretarías de Turismo, Desarrollo Económico, Bienestar Social y Participación Ciudadana: que quienes habitan ese sector tengan la pedagogía para cuidar del lugar. Desde Desarrollo Económico se deben garantizar actividades comerciales pertinentes con la oferta cultural.
Estuvimos este fin de semana en el Obrero y el ejercicio de movilización permanente es clave. Hay que mejorar más el entorno y garantizar condiciones de atención adecuadas para el habitante en situación de calle. Ya viene la intervención de muralismo, tendremos 38 artistas urbanos caleños transformando las fachadas que se han concertado con la comunidad, comenzarán labores 15 artistas.
No podemos olvidar el Centro Cultural de la Salsa, que incluiría una biblioteca y un área de formación. ¿En qué va esto?
Venimos adelantando gestiones con muchas entidades y habilitaremos un primer espacio como biblioteca, que debe entregarse en tres o cuatro meses. Será la primera especializada en salsa en Cali. Queremos conectarnos con personas que custodian elementos que hacen parte de la memoria y de la producción bibliográfica del género, y con archivos geográficos y documentales que podrán exponerse allí.
En Cali tenemos la Biblioteca del Deporte, en el Estadio Pascual Guerrero, y de temáticas ambientales, la Daniel Gillard en el Centro Cultural de la Comuna 1. Esta sobre la Carrera 11A con Calle 22, en el Obrero, es la continuidad de esos ejercicios de una oferta especializada para la Red de Bibliotecas Públicas.
En frases
“El proyecto del Obrero hace parte de la gestión de los líderes y gestores culturales del barrio. La Alcaldía de Cali lo retoma y lo pone a andar a través de las secretarías, para consolidarlo y fortalecerlo”.
“Una novedad este año es el concurso de ganadores del Petronio. Este nos permitirá medir en términos regionales cómo está la producción musical actual y cómo se encuentran esos grupos que fueron claves en un momento particular del festival, para darles su valor”.
“El objetivo del Pabellón Internacional de Petronio es conectar las raíces ancestrales con las transformaciones históricas y tecnológicas que vive la sociedad actual. Queremos que la tecnología nos sirva para activar una conexión pedagógica con los futuros portadores y ciudadanos que lo vivimos”.
“La muestra de expresiones tradicionales contará con 477 portadores de tradición: artesanos, cocineros y vicheros. Los curadores que acompañan el proceso de selección estarán durante el festival haciendo veeduría y acompañamiento”.
Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.
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