Cali
Cali respondió unida al terremoto y ahora enfrenta el reto de reconstruirse
Un mes después del sismo del 10 de agosto, la ciudad enfrenta el enorme desafío de recuperar viviendas, colegios, centros de salud, comercios y espacios públicos, mientras miles de familias intentan recuperar la vida que tenían antes de aquella mañana.
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11 de sept de 2026, 10:55 p. m.
Actualizado el 11 de sept de 2026, 10:55 p. m.
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A las 7:34 de la mañana del 10 de agosto, Cali sintió cómo la tierra se movía y, con ella, se estremecía la vida cotidiana de una ciudad entera.
Fueron segundos. Pero para miles de familias esos segundos se convirtieron en pérdidas, incertidumbre y miedo. Casas que dejaron de ser habitables, edificios que tuvieron que ser evacuados, escuelas y centros de salud afectados y comercios obligados a cerrar hacen parte del balance de uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de la ciudad.
Un mes después, las cifras siguen siendo contundentes: 154 personas fallecieron, 88 fueron rescatadas con vida y 1.517 resultaron heridas. Además, 24 edificaciones colapsaron y cerca de 13.000 fueron afectadas.
Pero detrás de cada número hay una historia. Hay familias que todavía esperan volver a sus casas y otras que comenzaron a reconstruir sus vidas lejos de los lugares donde vivieron durante años. El terremoto también golpeó 246 instituciones educativas oficiales, 218 instituciones de salud, 43 escenarios deportivos y 15 espacios culturales.
Una ciudad que respondió
En medio del caos de las primeras horas apareció otra cara de Cali: la solidaridad.
Rescatistas, organismos de socorro, fuerza pública, funcionarios y miles de ciudadanos se movilizaron hacia los lugares más afectados. Más de 640 rescatistas nacionales e internacionales participaron en las operaciones de búsqueda, que permitieron rescatar con vida a 88 personas.

La ciudad también abrió sus puertas a la ayuda humanitaria. Más de 700 toneladas de alimentos, elementos de primera necesidad y otros suministros fueron gestionadas durante el primer mes. Parte de esas ayudas llegó desde otras regiones de Colombia y desde países como El Salvador, Perú, Estados Unidos y Panamá.
Para quienes quedaron sin vivienda, la Alcaldía habilitó alojamiento temporal en hoteles. Más de 500 personas han utilizado esta alternativa mientras encuentran una solución más estable.
Superada la emergencia inicial, comenzó una tarea menos visible, pero igual de compleja: determinar qué puede recuperarse y qué debe ser demolido.
Durante el primer mes se realizaron más de 1.800 visitas técnicas y se caracterizaron 12.993 edificaciones afectadas. De ellas, 1.264 fueron clasificadas como no habitables o con uso restringido.
El edificio María Mercedes, en Cuarto de Legua, fue la primera estructura demolida después del terremoto. Otras 10 cuentan con concepto técnico favorable para avanzar en el mismo proceso.
La magnitud de los daños también se refleja en los escombros: más de 100.000 toneladas han sido recolectadas en la ciudad.
En las calles, poco a poco, también se recupera la movilidad. De los 56 cierres viales registrados durante la emergencia, 43 ya fueron levantados. El sistema MÍO retomó su operación normal, aunque el MÍO Cable continúa suspendido.
El reto
Quizás la parte más difícil de la emergencia empieza precisamente cuando deja de verse el caos de los primeros días.

Ahora el reto es devolverles un hogar a quienes lo perdieron, recuperar las escuelas y centros de salud, reactivar los comercios y garantizar que las familias puedan volver a vivir sin miedo.
En el primer corte del Registro Único de Damnificados quedaron incluidas 11.100 familias que podrán acceder a los primeros apoyos económicos destinados por el Gobierno Nacional, con prioridad para los hogares cuyas viviendas fueron destruidas o declaradas no habitables.
La recuperación también tendrá que mirar hacia el futuro. Cali deberá avanzar en estudios de vulnerabilidad y en la actualización de su microzonificación sísmica para entender por qué algunos sectores y edificaciones sufrieron daños tan diferentes frente al mismo terremoto. Investigaciones recientes han señalado precisamente la influencia conjunta del tipo de suelo y las características estructurales de las edificaciones.
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