Cali
En Potrero Grande, el arte se vuelve proyecto de vida para los jóvenes; así se vive el II Festival de Música Clásica de Cali
A través de la Orquesta Sinfónica Somos Pacífico, niños y jóvenes de Cali encuentran en la interpretación de instrumentos de cuerda una vía para construir proyectos de vida y fortalecer la disciplina.
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29 de mar de 2026, 03:45 p. m.
Actualizado el 29 de mar de 2026, 03:45 p. m.
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En el corazón del oriente de Cali, la música clásica ha dejado de ser un arte lejano para convertirse en una realidad cotidiana que transforma historias.
En el marco del II Festival de Música Clásica, la Camerata del Tecnocentro Cultural Somos Pacífico se presentó en la parroquia San Cirilo de Jerusalén, ubicada en el barrio Potrero Grande, evidenciando un proceso artístico que nace directamente desde el territorio.

Más allá de la ejecución técnica de instrumentos como el violín, la viola, el cello y el contrabajo, esta iniciativa busca ofrecer oportunidades en contextos donde estas no siempre son visibles. El programa, que forma parte de la Orquesta Sinfónica Somos Pacífico, se consolida como una herramienta de transformación social y generación de valores.
- Disciplina y valores: El proceso fortalece la perseverancia, el trabajo en equipo y la disciplina entre los integrantes.
- Talento local: Los espacios permiten a los jóvenes descubrir habilidades que la educación tradicional muchas veces no identifica.
- Acompañamiento: Desde el año 2013, la organización trabaja para que la comunidad construya proyectos de vida sanos y con propósito.
Diana Figueroa, directora de la Orquesta Sinfónica del Tecnocentro Cultural Somos Pacífico, destacó el impacto del proceso: “Hoy podemos decir que estamos transformando vidas. Hay jóvenes que no solo han aprendido música, sino que la han convertido en su proyecto de vida”, afirmó.
El concierto incluyó una mezcla de obras académicas, piezas reconocidas y músicas del mundo, logrando acercar géneros clásicos a nuevos públicos en la ciudad.
Para los músicos, como el violinista principal Holman Mirama, estas presentaciones son una invitación para que otros jóvenes se atrevan a dar el paso hacia el arte. “A quienes sienten que les falta algo o buscan un espacio para crecer, los invitaría a que se atrevan a acercarse a la música. Estos espacios realmente transforman el día a día y ayudan a encontrar un propósito”, expresó el artista.

La comunidad también ha manifestado la importancia de estos escenarios. Mirna Cabezas, habitante del sector, destacó la relevancia de que las nuevas generaciones caleñas tengan acceso a la formación artística, subrayando la necesidad de respaldar estos procesos. “Es muy importante que la juventud del oriente de Cali tenga oportunidades para aprender y formarse en el arte y la música. Estos procesos necesitan continuidad y más apoyo”, sostuvo.
Lo vivido en Potrero Grande demuestra que el talento se cultiva en los barrios, utilizando la música para cambiar perspectivas y redefinir el futuro de toda una comunidad a través de caminos sólidos construidos desde el arte.
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