Cali
El último adiós de Esther García al edificio María Mercedes Lloreda, el lugar donde murió su madre y que fue demolido este lunes
Esther Lucía García, hija de la única víctima que dejó el terremoto en este edificio del sur de Cali, despidió este lunes el lugar donde su madre vivió durante 16 años.
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7 de sept de 2026, 11:02 p. m.
Actualizado el 7 de sept de 2026, 11:16 p. m.
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Este lunes, con la demolición y posterior remoción de los escombros, terminó una parte de la historia del edificio María Mercedes Lloreda, en el barrio Cuarto del Legua, en el sur de Cali. La estructura había quedado gravemente afectada por el terremoto del pasado 10 de agosto y tuvo que ser derribada como parte de las medidas adoptadas para evitar nuevos riesgos.
Para Esther Lucía García, sin embargo, la demolición no representa únicamente la desaparición de una estructura. También significa despedirse del lugar que durante 16 años fue el hogar de su madre, la única persona que perdió la vida en el edificio como consecuencia del sismo.
“Mi mamá vivió 16 años ahí. Le tomó muchísimo cariño a ese edificio”, relató Esther Lucía, quien recordó además el trabajo que su madre realizó junto con los propietarios para mejorar las condiciones del inmueble. Con el paso de los años, el edificio fue transformándose: cambió su fachada, modernizó sus sistemas de acceso y pasó de contar con porteros a implementar mecanismos como el ingreso mediante huella.
“Ella trabajó con un equipo de propietarios. Cuando falleció, ella era la presidenta del consejo del edificio. Luchó mucho por ese edificio”, contó Esther, al recordar los cambios que fueron haciendo parte de la vida cotidiana de quienes habitaban allí.
Por eso, ver cómo la maquinaria derribaba la estructura y posteriormente retiraba los escombros fue, para ella y para las familias que tenían allí sus viviendas, un momento particularmente difícil. “Hoy creo que le dijimos adiós a este inmueble”, expresó Esther, al referirse a la jornada de demolición y al significado que el inmueble tenía para su familia.
Pero mientras termina la etapa de demolición, comienza otra marcada por la incertidumbre. Ahora, los 22 propietarios deberán tomar una decisión sobre el terreno: determinar si buscarán reconstruir allí el edificio o si, por el contrario, optarán por vender el lote.

El proceso estará acompañado por las decisiones relacionadas con la póliza de riesgos de los bienes comunes y por las condiciones técnicas y normativas que deberán tenerse en cuenta si finalmente se opta por una nueva construcción. Cualquier proyecto que llegue a levantarse en el lugar tendrá que cumplir con las normas de construcción sismorresistente vigentes.

Para Esther Lucía, todavía es difícil pensar en lo que viene. La demolición del María Mercedes Lloreda no solo deja un lote vacío en el sur de Cali, sino también recuerdos, pérdidas y preguntas que todavía no tienen respuesta.
“Todo esto ha hecho que uno como que no piense en el dinero, en el terreno o en lo que pueda venir. Uno todavía está pensando en todo lo que pasó”, es, en esencia, el sentimiento que queda después de una jornada que marcó el adiós definitivo a un edificio que durante años fue hogar de decenas de familias.

Comunicador social y periodista de la Universidad Autónoma de Occidente. Especialista en comunicación y periodismo digital. Periodista del Diario El País desde el 2017 y docente universitario.






