El río Aguacatal es solo una nostalgia cuando llega a Cali

El río Aguacatal es solo una nostalgia cuando llega a Cali

Septiembre 09, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García | Reportero de El País

Las invasiones, la minería y los vertimientos de aguas servidas amenazan la vida del afluente.

Hasta hace 20 años, Edwin Romero todavía tomaba el agua del río Aguacatal, a la altura de La Playa, para beber y preparar sus alimentos. Por supuesto, todos se bañaban en sus aguas. Pero de ese tiempo para acá todo cambió, porque el agua empezó a oscurecerse, a saber mal y hasta a producir salpullidos en la piel. Jorge Garzón dice que los que más han contaminado el río son los invasores de las Palmas, un asentamiento ubicado sobre un abismo, en una pendiente que parte de la carretera al mar, cerca a la iglesia de Terrón Colorado y llega al río, 300 metros más abajo. Son cientos de casas que contaminan porque no tienen pozos sépticos ni alcantarillado y vierten sus desechos sanitarios directamente al cauce del Aguacatal a través de la loma.Dicen que esos desechos han taponado los caminos que la gente de Puente Azul y La Playa (en la cabecera del Aguacatal) solía tomar en la madrugada para salir a sus trabajos en la vía al mar, arriba de Terrón Colorado.“Ya uno no se va por ahí porque llega sucio al otro lado, lleno de excrementos”, dice Romero, un campesino práctico que es capaz de escalar en chanclas los riscos de la loma sin caerse. Y es cierto, no hay vías, la gente se mueve por trochas abiertas sobre la vegetación, en medio de árboles y matorrales, vadeando el río para pasar de un lugar a otro y para alcanzar un charco más o menos limpio donde bañarse. Algo que no resulta fácil en ese sector porque pese a lo agreste del terreno, algunos colonos se las han ingeniado no sólo para levantar paredes que desafían la ley de la gravedad, sino para montar galpones como criaderos de pollos y gallinas, para construir marraneras y habilitar dehesas para el ganado. Todo a la orilla del río.Como es de esperarse, los desechos caen el Aguacatal, porque no hay colectores ni plantas de tratamiento que los recojan y limpien antes de llegar al río. “Ya no nos podemos bañar allí”, se lamenta Jorge Garzón. Pero kilómetros arriba, en el corregimiento La Elvira, la situación es diferente. Entre las rocas por donde baja un cauce de 600 litros por segundo sí es posible bañarse en unos charcos donde confluyen los tributarios Aguaclara, la Elvira y el Aguacatal que nace a 1800 metros sobre el nivel del mar, en la confluencia de los municipios de Dagua, La Cumbre, Yumbo y Cali.En La Elvira hay sitios turísticos que aprovechan el río como balneario. Pero también allí están las bocatomas de los acueductos de Vistahermosa y Montebello.Daniel Cano es el encargado de hacerle mantenimiento a la bocatoma del acueducto que surte a 16.000 habitantes de Montebello desde hace dos años. El sistema toma el 25 % del agua por un tubo de 10 pulgadas, mientras otro tubo de 6 pulgadas se lleva otra parte del cauce para Vistahermosa. Cano dice que el agua es tan buena que una clorada es suficiente para potabilizarla. Sin embargo, aguas abajo el río Aguacatal dice otra cosa. En la vereda El Chocho, grita que sus aguas claras son tan turbias como un chocolate, están contaminadas. La gente lo atribuye a las minas de Golondrinas y las trituradoras Rocales y El Chocho que procesan material mineral cerca a sus riberas.Técnicos ambientales señalan que aunque se han tomado precauciones, es inevitable que el polvillo y parte del material caiga al cauce de la quebrada, la cual desemboca un kilómetro más abajo al río Aguacatal. La CVC está imponiendo un plan de manejo ambiental.Fue en esa zona donde se produjo hace tres semanas una mortandad de peces que llegó hasta el río Cali. Tras realizar estudios, la CVC concluyó que los corronchos, sabaletas y bocachicos murieron por falta de oxígeno. El agua tenía tanto sedimento concentrado que las branquias y escamas de los pescados estaban obstruidas por el lodo. Eso fue lo que respiraron.Ya, en Cali, el Aguacatal es solo una nostalgia de lo que fue arriba de La Elvira. La acelerada urbanización que ha surgido en sus alrededores lo convirtieron en una alcantarilla. Camilo Vélez, ingeniero del Dagma, dice que la situación se ha venido corrigiendo y que la autoridad ambiental ha invertido cerca de mil millones de pesos en los últimos años para construir colectores que recogen las aguas servidas. Sin embargo, aún se ven tubos y canaletas que drenan al río. Y en Entrerríos, cuando el Aguacatal se abraza con el río Cali se entiende por qué para Edwin Romero y Jorge Garzón ya es impensable vivir de sus aguas. Esfuerzos de recuperaciónEn la vereda El Chocho, por donde están los Bomberos del Aguacatal, se presentó hace un tiempo la ruptura de un colector de Emcali, por lo cual el Dagma construyó un nuevo colector a fin de controlar el vertimiento.En la misma zona la entidad hizo dos colectores más para quitarle carga contaminante al río. En todo ello invirtió unos mil millones de pesos. El desafío ahora es mejorar la quebrada el Chocho, que está muy contaminada y a construir planta de tratamiento de aguas residuales en Montebello.Camilo Vélez, del Dagma, asegura que los vertimientos han sido eliminados en un 90 % y que solo quedan dos identificados en Terrón Colorado. La solución de fondo al impacto que sufre el río es la reubi- cación o regularización de las invasiones porque vierten sus desechos al río, lo mismo que el control de la actividad minera a su alrededor.

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