Cali
Así funciona Cariño Nocturno en Cali: atención nocturna para niños mientras sus padres trabajan o estudian
El programa combina atención integral, actividades pedagógicas y descanso para niños de primera infancia, mientras sus familias cumplen jornadas laborales o académicas durante la noche.
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5 de jul de 2026, 04:47 p. m.
Actualizado el 5 de jul de 2026, 04:47 p. m.
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Son las 6:30 de la tarde de un martes y María José Fernández llega a la Calle 10 #8-27, en el centro de Cali. Lleva a su hija, una niña de un año y un mes. Entran, una agente educativa las recibe.
Mientras María José pasará la noche estudiando y preparándose para empezar un nuevo trabajo, su pequeña cenará, se cepillará los dientes, escuchará un cuento antes de dormir y pasará la noche acompañada por maestras especializadas en primera infancia.
Esa escena empezó a repetirse desde el 24 de junio de 2026, cuando abrió la segunda sede de Cariño Nocturno.
El servicio, liderado por la Secretaría de Bienestar Social de Cali, a través de la Subsecretaría de la Primera Infancia, funciona de lunes a viernes, entre las 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana, y atiende hasta 30 niños entre los 6 meses y los 4 años y 11 meses de edad, cuyos padres trabajan o estudian durante la noche y no cuentan con una red de apoyo para cuidarlos.
“Es una facilidad que se les da a los padres que no tienen dónde dejar a los niños cuando les toca salir a trabajar, a estudiar, y también para que el niño tenga un ambiente diferente, chévere, que comparta con otros”, dice María José. “Me voy con la tranquilidad de saber que mi hija está en buenas manos”, agrega.
El espacio está organizado en diferentes ambientes donde los pequeños pueden escoger qué hacer antes del descanso. Una cocinita para juegos de roles, un circuito de movimiento con túneles y estructuras para escalar, rincones de lectura, caballetes para pintar y juegos de construcción en madera forman parte del recorrido.

“Es un espacio que se ha pensado en cada detalle. Que sea de asombro, que sea de cariño, que sientan que hay amor en cada uno de los elementos que hemos puesto para que ellos puedan disfrutar y pasar una noche tranquila”, explica Sandra Cristina Vidal, coordinadora pedagógica de la fundación Fundacoba, entidad operadora del programa.
No existe una actividad obligatoria para todos al mismo tiempo. La idea es que cada uno explore según sus intereses antes de que empiece la rutina de la noche.
“Iniciamos con una bienvenida en donde recibimos a los niños con rondas infantiles”, cuenta Estefanía Balanta, agente educativa. “De ahí, cada uno pasa a un espacio donde puede explorar”.
El ambiente cambia de manera gradual. Hacia las 7:00 de la noche comienza el primer ritual: la alimentación. Después vienen el lavado de manos, el cepillado de dientes y el cambio de ropa. Las maestras hablan de ‘rituales’ porque ayudan a los niños a reconocer que el día está terminando.
Cuando una familia ingresa al programa, las agentes educativas preguntan cómo duerme el niño en casa. Si acostumbra escuchar una canción específica, si necesita un masaje relajante, si algún cuento le ayuda a conciliar el sueño o, en el caso de los bebés, si continúa con lactancia materna.
“Hemos hecho un trabajo de conocer a cada niño y de hablar con cada familia para entender cómo era ese descanso antes del programa”, dice Balanta. “Muchas mamás nos manifiestan: ‘Mi bebé todavía toma seno para poder dormir’. Aquí tenemos un banco de leche materna. Entonces, lo que hacemos es proporcionarles esa leche a los niños en un vaso con pitillo para que puedan sentir que todavía están con su mamita”.
La adaptación también ocurre de forma progresiva. Durante los primeros días, algunos padres permanecen un rato en el lugar o llevan a sus hijos solo algunas noches, hasta que ganan confianza.
“Aprenden a pasar la noche en un lugar diferente a su casa”, indica Paula Andrea Zamora, subsecretaria de Primera Infancia. “Están en un proceso de adaptación. A veces vienen con sus madres, a veces un día sí y otro no, mientras se acostumbran”.

En esta segunda sede, sin embargo, las educadoras aseguran que el proceso ha resultado más sencillo de lo esperado.
“El espacio es muy acogedor”, resalta Balanta. “El niño, desde que entra, como ve tantos espacios en donde puede pasar, es más fácil”.
La tranquilidad de los pequeños es apenas una parte del reto. La otra consiste en convencer a los adultos de dejar a sus hijos durante toda una noche. Ese fue uno de los principales aprendizajes que dejó la primera sede de Cariño Nocturno, ubicada en el barrio Las Delicias.
Durante su gestión como secretaria de Bienestar Social, cargo que ejerció hasta el pasado miércoles, Johana Caicedo relató que al principio muchas familias asociaban ese punto con un hogar de protección del Icbf que funciona cerca y temían, equivocadamente, que les quitaran a sus hijos.
“Esperamos que la gente lo logre amar, logre conectarse con él, que tenga menos miedo de dejar aquí a sus niños y niñas”, afirmó Caicedo.
La nueva ubicación tampoco fue casual. “Ya nos habían pedido un espacio en el centro, en la Comuna 21”, dice Zamora. “Por acá está toda la zona de los comerciantes, hay bares, gente que trabaja en la noche, y este punto es estratégico”.
Sin embargo, el programa no está dirigido únicamente a quienes tienen un contrato laboral formal.
David Valencia, coordinador pedagógico de Cariño Nocturno, explica que uno de los criterios principales es demostrar que la familia desarrolla actividades económicas o genera ingresos durante la noche y que no cuenta con una red de apoyo para cuidar al niño.
La diferencia parece menor, pero responde a una realidad frecuente en Cali. “La forma en que se generan recursos muchas veces está dentro de la informalidad”, reconoce el funcionario. A veces “no hay cómo demostrar que se está contratado a través de una empresa. Por eso hacemos esa diferenciación, para que las familias no sientan que están amarradas a un contrato laboral o actividad económica certificada por un empleador”.
Además de esa condición, el programa prioriza hogares clasificados hasta C17 en el Sisbén, familias en condición de vulnerabilidad, víctimas del conflicto armado interno y población étnica.

Las personas interesadas pueden iniciar el proceso acercándose directamente a la sede de Cariño Nocturno en el centro de la ciudad o a la Subsecretaría de Primera Infancia, ubicada en la Avenida 5A Norte #20N-08, en el barrio San Vicente.
También pueden solicitar información a través del correo electrónico sub.primerainfancia@cali.gov.co.
Una vez manifiestan su interés, un profesional realiza una visita domiciliaria y una valoración psicológica. Con esos insumos se emite un concepto sobre el ingreso al programa. El proceso suele tardar entre uno y dos días.
Las ocupaciones de quienes hoy utilizan el servicio muestran la diversidad de necesidades que busca atender.
“Están las isleras de las estaciones de servicio, vigilantes, camareras, meseras, mujeres que ejercen actividades sexuales pagas y también personas que estudian en la noche y llegan tarde a sus casas”, detalla Valencia.
Cada pequeño puede asistir únicamente las noches en que su padre o su madre realmente necesitan el servicio. Si una persona trabaja por turnos rotativos, por ejemplo, solo lleva a su hijo durante esos días.
Aunque el objetivo inmediato es ofrecerles un lugar seguro para dormir, quienes trabajan allí insisten en que el programa no fue concebido como una simple guardería nocturna.
“No solamente es llegar aquí a comer y dormir, sino que también se les estimula para que los niños se desarrollen de una manera adecuada”, dice Zamora. “Tenemos instalaciones idóneas, cámaras de seguridad, ambientes seguros y pedagógicos”.
Esa idea se refleja en la selección del personal. Las maestras son licenciadas en educación preescolar y fueron escogidas, además de su experiencia, por su capacidad para trabajar con niños pequeños durante una jornada poco habitual.

“Buscamos maestras que sean cálidas en su comunicación, que tengan experiencia y, ante todo, disponibilidad para estos tiempos de acompañamiento nocturno”, explica Sandra Vidal.
La hija de María José comenzó a asistir desde la semana pasada. En ese tiempo, se ha adaptado rápidamente al lugar. “Le encanta estar acá. Mantiene jugando, socializa mucho y aprende cosas nuevas”, cuenta. “Apenas ve a las profesoras, corre para donde ellas”.

Periodista web en elpais.com.co, comunicador social y periodista, con énfasis en reportería para distintas fuentes de información.
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